La estafa a los jubilados

Los ancianos son víctimas constantes de atropellos, por ejemplo, de las mutuales fantasma.

27 Octubre 2005
En el Apocalipsis, 24 ancianos rodeaban en el cielo el trono del Cordero y rendían homenaje al Rey de los Siglos. Los ancianos también integraban el Sanedrín, que era el consejo supremo de los judíos, en el que se trataban y se decidían los asuntos de Estado y de religión. Los antiguos griegos les confirieron a los ancianos un papel muy importante en el gobierno. Actualmente, en una buena parte de los países desarrollados, nuestros mayores gozan de grandes beneficios sociales gratuitos y de una atención especial, y perciben haberes que les permiten vivir con dignidad sus últimos años. Llegar a la vejez en la Argentina, salvo que se tenga una jubilación de privilegio, es una invitación a la desdicha y a la ingratitud, porque los miserables dineros que cobran mensualmente nuestros abuelos están más próximos a la humillación que al reconocimiento por haber entregado su esfuerzo al país. Son víctimas constantes de atropellos, por ejemplo, de las mutuales fantasma que los estafan silenciosamente desde hace varios años.
Estas entidades se valen de los códigos de descuento que les concede la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) para efectuar quitas mensuales a los haberes de los jubilados, sin su consentimiento. Los montos oscilan entre $ 3 y $ 150. Desde el año 1999, se vienen detectando descuentos indebidos a los jubilados. En agosto de 2004, fueron 4.000 las víctimas de estafas que denunciaron ante la Dirección de Comercio. Sin embargo, las maniobras continúan. Otra circunstancia por la que sufren descuentos los jubilados está relacionada con los préstamos otorgados por mutuales tucumanas, algunas de ellas con sedes inexistentes.
Se sospecha que detrás de las mutuales que engañan a los jubilados operaría una red de comercios y financieras, en la que también estarían involucrados funcionarios de la Anses, según una investigación que lleva adelante el Ministerio Público Fiscal de la Justicia Federal. Para efectuar los descuentos, las mutuales no presentarían boletas en la Anses y falsificarían las firmas de los abuelos, sin que haya ningún tipo de control. En Tucumán, serían 15 mutuales que realizarían cobros indebidos e irregulares.
El presidente de la Red de Defensa del Consumidor (Redeco) afirmó que serían alrededor de 10.000 los jubilados y pensionados tucumanos afectados por estas maniobras fraudulentas. Por su parte, el defensor del pueblo de la Nación denunció que hay 300.000 jubilados en todo el país que están siendo perjudicados por operatorias que llevan adelante asociaciones mutuales a través de la cesión de créditos, que son descontados directamente de sus haberes previsionales.
Tras una gestión del defensor del pueblo tucumano, la Anses comenzó a devolver los importes descontados indebidamente a algunos jubilados, pero hasta el momento ninguna autoridad de la delegación local quiso hablar con la prensa sobre la estafa.Por otro lado, los fiscales federales pidieron que se procesara a cinco personas, y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) solicitó que los sospechosos fueran detenidos por asociación ilícita, pero el juez federal a cargo de la causa todavía no se ha expedido.
Si desde 1999 persiste este tipo de fraude a los jubilados, cabe preguntarse por qué la Anses y la Justicia aún no han podido develar el misterio, por qué no hay responsables ni condenas. Por qué, cuando de tiempo en tiempo, se renuevan estas denuncias, se habla siempre de una red mafiosa o de perfeccionar el sistema para evitar estas artimañas y, sin embargo, todo sigue igual. ¿Acaso la burocracia y la ineficiencia son tantas? En el final de su vida, nuestros mayores merecen no sólo amor y respeto, sino también que se los proteja de estos fraudes intitucionalizados.

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