La crisis del PJ y el Congreso

Por Angel Anaya. Con mayoría en el Senado, el oficialismo deberá negociar en Diputados.

27 Octubre 2005

BUENOS AIRES.- El Gobierno tendrá en el Senado mayoría automática, pero deberá negociar el quórum en Diputados proyecto por proyecto, a partir del 10 de diciembre, cuando se concretará la renovación parlamentaria. Se trata de una conclusión lógica, pero esta no debe interpretarse con rigidez. El debate del Presupuesto 2006, que debe hacerse con el viejo formato de ambas cámaras, permitirá evaluar el efecto sísmico que las urnas produjeron en el peronismo; es decir, cómo resisten los 30 diputados duhaldistas de antes del sufragio el golpe del kirchnerismo. Diez días atrás, ese subbloque había votado contra el oficialismo, mientras "Chiche" Duhalde recordaba que se había opuesto a los superpoderes presidenciales y a otras cuestiones que no compartía. Ahora, el proyecto fiscal pondrá a prueba esa firmeza, especialmente cuando se trate la prórroga de superimpuestos y se discutan facultades con las que el Poder Ejecutivo puede eludir al Congreso en la disponibilidad de recursos. En el Frente para la Victoria se estima que el duhaldismo quedó "groggy" el domingo y que el kircherismo comenzará a demostrar ya su poderío parlamentario. Sin embargo, aun siendo así, no debe esperarse que Kirchner avance hacia la toma formal del PJ, forzando una convocatoria del congreso nacional partidario. Esa es la opinión generalizada en el entorno presidencial, donde preocupa más la consolidación de la alianza que se insinuó en los comicios y pondría fin al formato del peronismo histórico. El placer de la victoria y la proximidad de la Cumbre de las Américas impiden definir todavía las estrategias concretas, si bien estas no podrán eludir el alto grado de recomposición política evidenciado por las urnas. En este punto, los analistas más prolijos tratan de demostrar que el Presidente está muy lejos en el resultado personal de lo que proponían sus encuestadores contratados, pero no debe perderse de vista que una elección legislativa es muy diferente de otra presidencial. Todo está indicando hasta el momento que el Gobierno habrá de tomar rápidamente un rumbo hacia los problemas pendientes del poder, es decir, sociales y económicos, y que su trato demostrará que las inclinaciones izquierdistas son gestos discursivos que sirvieron al voto y no a la realidad presente. Las primeras recomendaciones a empresarios y a sindicalistas apuntaron a que "no se hagan los locos" y a tratar de armar un pacto económico y social; una alternativa con viejas experiencias que invariablemente fracasaron al tratar de vencer las reglas de la economía de mercado. Este es el punto, precisamente, donde son más difíciles las coincidencias presidenciales con Roberto Lavagna, pues tal pactismo nunca es bien visto entre los inversores; es decir, los personajes más buscados por el ministro. (De nuestra Sucursal)

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