Grandeza

Por Juan J. Concha Martinez . Empresarios evalúan el triunfo electoral del gobierno.

25 Octubre 2005
Sorpresa en amplios sectores; no tanto por el triunfo electoral, que se descontaba, sino por la profundidad y la extensión del éxito político del gobierno provincial.
En la salpicada historia de la democracia no se registra un desempeño de este calibre de partido alguno en Tucumán.
Aunque en épocas que harían imposible la comparación, la historia registra un apoyo popular considerable al gobierno en los años 50, cuando Fernando Riera y Luis Cruz eran los jefes del peronismo y los hombres privilegiados del general Perón. Pero es en este escenario, en esta realidad poscrisis de 2002, en la que se concretó este hecho incontrastable.
Habría que entender la reacción electoral masiva de los tucumanos: estragados por años de dificultades y ante la oferta electoral fragmentada de la oposición, premiaron un mejor clima de gestión sostenido, en buena medida, por un espectacular comportamiento de la actividad económica. No deberían -entonces- perderse de foco los aciertos en el rumbo de la economía que hicieron recoger buenos frutos a más de un gobernador.
Aquella y estas serían algunas claves a tener en cuenta para descifrar el rotundo éxito del domingo, aun cuando desde el punto de vista político el debate seguirá abierto por un buen tiempo.Respetado, no es sin embargo, un triunfo que haya recibido celebraciones en todos los sectores, a pesar de la holgura de las cifras.
Entre los empresarios, incluso entre quienes tienen una mayor afinidad con el Gobierno de la provincia, las voces no registran el mismo ánimo que el del oficialismo. Los reclamos de diálogo, de búsqueda de consensos, de una disminución en la presión impositiva y de una mayor previsibilidad son banderas que se mantienen en alto.
"El Gobierno ha ganado de esta forma porque se ocupó de los problemas primarios; de las urgencias de la, que necesitaba pavimento, agua y luz. Y es evidente que postergó los problemas de fondo, las cuestiones estratégicas, que esperamos que ahora sean atendidas", interpretó un vocero vinculado a las actividades rurales.
"Este resultado preocupa, por lo que puedan hacer en el futuro; porque hasta ahora las autoridades no atendieron a los generadores de empleo, la actividad privada, que viene soportando serios problemas de insumos, de costos de mano de obra, de inflación y de sobrecarga impositiva. Hay empresas que están soportando perjuicios que podrían ser resuelto con una baja en los impuestos provinciales", advirtió otro empresario. Un hombre de la City también transmitió su visión.
"Tucumán se ve mejor que en 2001 o en 2002: hoy se mueve la construcción; los sueldos se pagan al día; es una época de distribución. Pero no se están discutiendo las cuestiones de largo plazo; no se aprovecha este mejor clima para dar certidumbre a la economía, y eso no está bien; es una pérdida de tiempo", dijo. Y hay quienes encuentran otras lagunas o falta de compromiso en la construcción de herramientas de apoyo para las actividades productivas y de las Pyme. Se quejan de las demoras en el armado de agencias de desarrollo como las que existen en Salta, Córdoba o Mendoza.
"No entendemos cómo un gobernador que viene desde el ámbito de la empresa apoye poco a los sectores de la empresa", es el reclamo que sobresale. Y el riesgo de la creación de un poder hegemónico es también una preocupación que comparten los hombres de negocios de la provincia con los principales agentes del poder económico del país.
Se podrá conceder que algunas cosas puedan tener distintas prioridades en las decisiones; se admitiría que el viento de cola que genera la economía da tiempo para armar nuevas iniciativas. Lo que no debería quedar para después es un gesto de grandeza; un llamado del Gobierno a todos los sectores; una convocatoria para construir pasos comunes. Tal vez el domingo haya comenzado otra historia.

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