Cuando se dice que la zafra tucumana siempre da sorpresas, mucho de razón hay. En las dos últimas temporadas, la campaña de producción de azúcar asombró por haber alcanzado resultados por encima de las previsiones y de los estudios técnicos. Este año, la sorpresa parece que será -además de los altos rendimientos fabriles que logró la mayoría de los ingenios- la posibilidad de que se elabore menos azúcar que lo que pronosticaron industriales, cañeros y la propia Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).
Un balance apretado de la zafra, cuando a la campaña aún le quedan varios días de molienda, establece que el proceso se caracterizó por haberse desarrollado sin interrupciones por lluvias, sin daños por heladas, y porque una buena parte del cañaveral se compone por la maravillosa variedad LSP 85/384, de Luisiana, Estados Unidos, que posee un alto contenido de azúcar. Estos factores se conjugaron para que los ingenios molieran toda la caña "de un tirón", al punto tal que seguramente la etapa productiva culminará antes de lo previsto. Y si llega a llover con cierta intensidad en los próximos días, es posible que el final se adelante aún más.
Lo cierto es que, con el ingenio Concepción ya fuera de carrera, los operadores ahora calculan que con suerte se producirá este año 1,29 millón de toneladas de azúcar, unas 40.000 toneladas menos que el último pronóstico de la Experimental (1,32 millón de toneladas). La diferencia no es relevante, y el dato final se acerca bastante a la primera predicción que formuló este año la prestigiosa entidad investigativa.
Al margen de los resultados y del hecho de que el rinde fabril promedio se ubica en torno del 11% (en 2004 promedió el 9,7% al finalizar la campaña) es interesante destacar la excelente performance que vienen mostrando algunos ingenios, especialmente el Concepción y el Santa Bárbara. Ambas fábricas -una de propiedad de Atanor y la otra del grupo Colombres-, superaron este año el 13% de rendimientos fabriles, todo un récord. Estos logros se alcanzaron con ayuda de las variedades de caña, pero también por inversiones que se concretaron para mejorar la productividad de estas plantas. A futuro, en ambos casos se apunta a conseguir más eficiencia en el consumo de combustible, de manera de no tener que depender tanto del gas natural para operar. También tuvo un buen año el ingenio La Florida, que hasta la fecha lleva producidas más de 105.000 toneladas de azúcar, con lo que supera en más de 20.000 toneladas su anterior récord. Otro caso singular es el del ingenio La Trinidad, que dispone de mucha caña para moler, pero sus maquinarias ya sienten el efecto de una zafra demoledora, que no tuvo pausas.
Ecuación
En general, hay conformidad con los números que viene arrojando la campaña. El precio interno del azúcar se mantuvo firme en momentos en que solía desplomarse en zafras anteriores, pero con un gran sacrificio de todos los factores. Se exportó de acuerdo con lo previsto, y todos y cada uno de los participantes del proceso sintieron el efecto de precios externos deprimidos que impactaron en la ecuación del negocio. Sin embargo, nadie duda de que las pérdidas hubieran sido mucho peores si se sobreofertaba el mercado interno y se desplomaban los valores del azúcar.
A partir de esta semana, la mayoría de los ingenios del país irá finalizando sus tareas y vendrá luego una mejora en los precios, como suele ocurrir cuando termina la zafra. La nueva conducción de la actividad azucarera tucumana, liderada desde este año por Atanor, propone como objetivo final la mejora constante de la productividad y la reinversión, con lo cual se supone que los ingenios irán superando sus marcas año a año y provocando sorpresas, como siempre.







