23 Octubre 2005 Seguir en 
Hemos dado amplia información sobre la instancia finalista, en Tucumán, del VI Concurso Hispanoamericano de Ortografía, en el que resultó ganadora una alumna de la Escuela Normal "Juan Bautista Alberdi", de nuestra ciudad. Al mismo establecimiento, cabe recordarlo, pertenecía la estudiante que se adjudicó el premio argentino en la cuarta edición de ese concurso, hace dos años.
Como se sabe, en el certamen participó un total de 184 colegios -de los 237 existentes- distribuidos en 10 zonas. La puja dio por resultado 24 finalistas, entre los cuales se definió el resultado referido arriba, tras el fallo de un jurado que integraban profesores de distintos establecimientos. La ganadora concurrirá, la semana próxima, a la instancia nacional del concurso, que se llevará a cabo en Buenos Aires. Es el paso previo a la ronda internacional y definitiva, que habrá de desarrollarse en Madrid, en noviembre venidero.
Merece subrayarse una apreciación del coordinador de la Secretaría de Estado de Educación, sobre los problemas de comprensión lectora observables en niños y en adolescentes, casos cuya existencia -dijo- ya se evidenció, en 2003, "en los alumnos de todo el país". Es algo que ha lanzado, a los asesores pedagógicos, en la búsqueda de generar prácticas novedosas de lectura, en todos los espacios de la currícula. "En momentos en que el celular, el chat y los mensajes de texto generan en los chicos jergas propias, el desafío de la institución es generar, en los alumnos, el hábito de la lectura", afirmó el funcionario. Acertados conceptos, por cierto, ya que es muy difícil que una persona, con sólo la aplicación mental de las reglas gramaticales, llegue a escribir con corrección. En la mayoría de los casos, quien escribe como es debido es porque frecuenta la lectura.
Un pensador español afirmaba que las lenguas "tienen su vida propia, sus plenitudes y sus declives, sus enfermedades y enemigos". Entre estos enemigos, está la ortografía defectuosa. Es un largo y fascinante proceso histórico el que ha determinado la manera en que deben escribirse las palabras, de acuerdo con la gramática de cada idioma. La ortografía es definida, por el Diccionario de la Real Academia, como aquella "parte de la gramática que enseña a escribir correctamente, por el acertado empleo de las letras y de los signos auxiliares de la escritura". Ni qué dudar que la ortografía, como expresa la columna de análisis de nuestra información sobre el certamen, constituye "un aspecto esencial del lenguaje, en tanto acto comunicativo", ya que el sentido de un texto se define por una palabra bien o mal escrita. Así es que todo lo que tienda a cuidar la ortografía, no sólo constituye un resuelto acto de preservación de ese tesoro cultural que significa el idioma, sino que también permite entender correctamente los textos, interpretación que es uno de los grandes problemas que deben afrontar los jóvenes cuando ingresan a la Universidad. La buena ortografía, así, adquiere enorme valor, y todo lo que tienda a fomentarla merece franco apoyo.
Todo esto nos trae a una cuestión más amplia. Hablamos de la necesidad de fomentar y multiplicar experiencias como la del concurso referido. Es indiscutible que ellas representan un acicate para la juventud, puesto que la llevan a concentrar su inquietud en aspectos significativos para su formación. Estos concursos, o las periódicas "olimpíadas" juveniles que se realizan en diversas disciplinas -en Matemáticas, Filosofía, Ciencia- cumplen tal propósito. Mucho se habla de la indiferencia de la juventud hacia temas de esa índole. Más eficaz sería invertir la cuestión, y preguntarse en qué medida los adultos y sus instituciones fomentan el interés de los jóvenes. Si diseñaran los mecanismos de estímulo con inteligencia y con realismo, los resultados depararían más de una sorpresa. Conviene tenerlo muy en cuenta.
Como se sabe, en el certamen participó un total de 184 colegios -de los 237 existentes- distribuidos en 10 zonas. La puja dio por resultado 24 finalistas, entre los cuales se definió el resultado referido arriba, tras el fallo de un jurado que integraban profesores de distintos establecimientos. La ganadora concurrirá, la semana próxima, a la instancia nacional del concurso, que se llevará a cabo en Buenos Aires. Es el paso previo a la ronda internacional y definitiva, que habrá de desarrollarse en Madrid, en noviembre venidero.
Merece subrayarse una apreciación del coordinador de la Secretaría de Estado de Educación, sobre los problemas de comprensión lectora observables en niños y en adolescentes, casos cuya existencia -dijo- ya se evidenció, en 2003, "en los alumnos de todo el país". Es algo que ha lanzado, a los asesores pedagógicos, en la búsqueda de generar prácticas novedosas de lectura, en todos los espacios de la currícula. "En momentos en que el celular, el chat y los mensajes de texto generan en los chicos jergas propias, el desafío de la institución es generar, en los alumnos, el hábito de la lectura", afirmó el funcionario. Acertados conceptos, por cierto, ya que es muy difícil que una persona, con sólo la aplicación mental de las reglas gramaticales, llegue a escribir con corrección. En la mayoría de los casos, quien escribe como es debido es porque frecuenta la lectura.
Un pensador español afirmaba que las lenguas "tienen su vida propia, sus plenitudes y sus declives, sus enfermedades y enemigos". Entre estos enemigos, está la ortografía defectuosa. Es un largo y fascinante proceso histórico el que ha determinado la manera en que deben escribirse las palabras, de acuerdo con la gramática de cada idioma. La ortografía es definida, por el Diccionario de la Real Academia, como aquella "parte de la gramática que enseña a escribir correctamente, por el acertado empleo de las letras y de los signos auxiliares de la escritura". Ni qué dudar que la ortografía, como expresa la columna de análisis de nuestra información sobre el certamen, constituye "un aspecto esencial del lenguaje, en tanto acto comunicativo", ya que el sentido de un texto se define por una palabra bien o mal escrita. Así es que todo lo que tienda a cuidar la ortografía, no sólo constituye un resuelto acto de preservación de ese tesoro cultural que significa el idioma, sino que también permite entender correctamente los textos, interpretación que es uno de los grandes problemas que deben afrontar los jóvenes cuando ingresan a la Universidad. La buena ortografía, así, adquiere enorme valor, y todo lo que tienda a fomentarla merece franco apoyo.
Todo esto nos trae a una cuestión más amplia. Hablamos de la necesidad de fomentar y multiplicar experiencias como la del concurso referido. Es indiscutible que ellas representan un acicate para la juventud, puesto que la llevan a concentrar su inquietud en aspectos significativos para su formación. Estos concursos, o las periódicas "olimpíadas" juveniles que se realizan en diversas disciplinas -en Matemáticas, Filosofía, Ciencia- cumplen tal propósito. Mucho se habla de la indiferencia de la juventud hacia temas de esa índole. Más eficaz sería invertir la cuestión, y preguntarse en qué medida los adultos y sus instituciones fomentan el interés de los jóvenes. Si diseñaran los mecanismos de estímulo con inteligencia y con realismo, los resultados depararían más de una sorpresa. Conviene tenerlo muy en cuenta.







