22 Octubre 2005 Seguir en 
Es conocida la facilidad con la que la flora crece en Tucumán. De allí la denominación de "Jardín de la República", que nuestra provincia ostenta. Por eso mismo, llama la atención que, en algunos aspectos, nada hagamos para aprovechar aquella envidiada condición.
Nos referimos, concretamente, al césped. Asombra advertir, en nuestra ciudad, la falta de esa hierba en los paseos públicos, empezando por la plaza Independencia. Verdad es que uno de los motivos de tal deficiencia es el hábito del público de pisar los sectores donde debiera preservarse el pasto. Pero también es cierto que nada se hace para contrarrestarlo, y es un hecho que el césped no se replanta en los paseos, ni se siembran las variedades resistentes al maltrato. Como resultado, carecemos de la alfombra verde que debería ser normal es un suelo tan fértil. Salvo excepciones, en nuestras plazas -y también en algunos parques- o el césped ha desaparecido o existe de modo raquítico, solamente en sectores escasos. Una adecuada acción municipal podría corregir ese cuadro que, repetimos, muestra franca discordancia con las posibilidades del suelo tucumano.
Nos referimos, concretamente, al césped. Asombra advertir, en nuestra ciudad, la falta de esa hierba en los paseos públicos, empezando por la plaza Independencia. Verdad es que uno de los motivos de tal deficiencia es el hábito del público de pisar los sectores donde debiera preservarse el pasto. Pero también es cierto que nada se hace para contrarrestarlo, y es un hecho que el césped no se replanta en los paseos, ni se siembran las variedades resistentes al maltrato. Como resultado, carecemos de la alfombra verde que debería ser normal es un suelo tan fértil. Salvo excepciones, en nuestras plazas -y también en algunos parques- o el césped ha desaparecido o existe de modo raquítico, solamente en sectores escasos. Una adecuada acción municipal podría corregir ese cuadro que, repetimos, muestra franca discordancia con las posibilidades del suelo tucumano.







