Facturación del agua

Los costos deben ser proporcionales con el consumo de cada cliente.

20 Octubre 2005
La empresa proveedora del servicio de agua y cloacas en Tucumán hizo algunos anuncios -referidos a la actualización de las facturas- de los cuales dimos cuenta en nuestra edición de ayer. Sostiene que es obsoleto el sistema de estimación de consumo actualmente vigente, y se propone utilizar medidores -que adquirirán con créditos del Banco Mundial- para el respectivo cálculo. Hoy en día, hay unos 2.000 medidores, en industrias y en grandes comercios, y las nuevas compras, de unos 15.000, permitirían colocarlos en los restantes locales industriales, comerciales y fabriles, y en parte de los grandes clientes residenciales. Entre tanto, pidieron autorización al Ente Regulador para cobrar, este año, un plus desde noviembre hasta febrero a quienes posean piletas en sus casas.
No puede discutirse la necesidad de que, en la facturación del servicio que nos ocupa, deba aplicarse la regla -cuya equidad es indiscutible- de que a mayor consumo corresponde un costo mayor para ese consumidor. Así ocurre, por lo demás, en todos los otros servicios. También es evidente que la incorporación de medidores dará mayor precisión, a ese cálculo, que las que ofrece la estimación por tamaño, edad y características del inmueble. Esta última puede deparar situaciones injustas, ya que, por ejemplo, una vivienda nueva y grande puede estar habitada por personas que se esmeran en ahorrar líquido, así como en una más pequeña y antigua el derroche puede ser la norma. El medidor de agua, como el de la energía eléctrica, establecería con exactitud el consumo y, consecuentemente, cuánto se debe pagar.
El tema del plus para las piletas de natación, si bien en principio parece razonable, debe tener ciertas pautas que enmarquen su aplicación. Es sabido que, en la actualidad, una pileta puede llenarse una sola vez, y esa agua durar sin cambiarse varios meses, con los sistemas de tratamiento con cloro y con la periódica limpieza del fondo. De manera que es equivocado pensar que el propietario de una pileta en su domicilio es, necesariamente, un gran consumidor de agua. Obviamente, también el medidor resulta indispensable en estos casos, para evitar injusticias derivadas de una presunción de consumo. Al mismo tiempo, debe fijarse exactamente que el plus proyectado se cobre en los meses establecidos, y no se extienda a los otros. Sobrada experiencia tenemos, en el país, de gabelas que se establecen temporariamente y luego se convierten en definitivas.
En todo este tema hay, además, una cuestión que debe ser tenida muy en cuenta. En todos los países del mundo, hace mucho que los habitantes practican políticas de ahorro del agua. No ocurre así entre nosotros, donde el derroche es la actitud más frecuente, manifestada tanto en el uso abusivo del líquido, como en la desatención de problemas de goteo en artefactos sanitarios, que parecen imperceptibles pero que, en la realidad, representan una gran pérdida. Por cierto que también la empresa debe corregir las deficiencias en la cañería pública, manifestada en pérdidas que varias veces han sido denunciadas en estas columnas, y que se atienden a las cansadas.
Debemos acostumbrarnos a ahorrar el agua, cuya adecuada provisión es uno de los problemas de las grandes ciudades. Y Tucumán es una gran ciudad, con su tan significativa cifra de habitantes y de edificios. Es cierto que se han realizado, con bastante asiduidad, campañas de concientización en ese sentido, a la búsqueda de modificar hábitos tan perjudiciales como dotados de largo arraigo. Pero, repetimos, el medidor permitirá el cobro equitativo: que cada uno pague lo que consuma, y no menos, ni más.

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