Oídos sordos

Análisis. Por Lucía Lozano.

10 Octubre 2005
La incidencia de las armas de fuego en el aumento de la violencia alarma. Pistolas y revólveres viejos son fáciles de conseguir y hasta de alquilar para cometer un ilícito. Lo más grave es que muchas de esas armas terminan en manos de la delincuencia juvenil, que, bajo los efectos de las drogas, puede acabar con una vida en un instante. Mientras tanto, el Estado hace oídos sordos. Brasil ha logrado bajar sus índices delictivos con una política de desarme. Pero en Tucumán todavía se pone en duda si esto es efectivo y se pretende mejorar la seguridad sin desarrollar políticas para disminuir la disponibilidad de armas.


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