10 Octubre 2005 Seguir en 
Enfrentamientos con los efectivos. Los ladrones organizan beberajes y ocasionan ruidos molestos. No le temen a nada. Reclaman un destacamento policial.
CONCEPCION.- Los vecinos del barrio Municipal viven atemorizados por la incursión casi diaria de pandillas de menores y de delincuentes que roban, agreden a transeúntes y ocasionan disturbios callejeros.
Hace 10 días, una familia de la calle Esteban Echeverría sufrió el ataque de un grupo de jóvenes que los agredió a pedradas momentos después de que les sustrajeron varios objetos de un auto. Ahora se sumó una refriega en la que tres móviles policiales fueron apedreados por varias personas que habían sido denunciadas por ocasionar ruidos molestos.
El incidente, que terminó con un hombre baleado en una pierna, un policía golpeado y varios aprehendidos, despertó la bronca de los vecinos, que dijeron que están hartos de la inseguridad.
Intranquilos
"Este barrio perdió la tranquilidad a partir de la aparición en esta zona de gente que se dice que proviene de barrios marginales de la capital. Aquí se comportan como verdaderos vaqueros del Lejano Oeste. Al ser muchos de ellos menores, no tienen temor a nada. Roban, insultan y agreden a quien se les cruza", comentó un vecino de la calle Esteban Echeverría. Este fue atacado cuando redujo a dos menores que le habían robado objetos de su auto.
Según relató el hombre, las agresiones de las pandillas de menores son constantes en la zona. "Cuando esperaba a la Policía después de haber detenido a los ladrones, aparecieron unos 15 hombres armados con garrotes y piedras. Yo estaba con mis dos hijos cuando comenzaron a atacarnos. Finalmente tuvimos que dejarlos ir y refugiarnos en nuestra casa. Fue un momento de terror", comentó el hombre.
Las denuncias en la Policía por los hechos que sacuden el barrio son casi diarias: música a alto volumen; beberajes a toda hora; insultos en las calles; agresiones; robos y asaltos. Los pesquisas, en tanto, informaron que investigan la procedencia de las pandillas.
"Ahora uno vive con temor permanentemente. Ya no se puede salir ni a sacar la basura y los chicos no pueden jugar tranquilos en la calle. Debería haber más vigilancia policial", expresó Carmen Acosta, una vecina.
Yolanda, que fue víctima de un robo en su vivienda, también se quejó: "Tuve que enrejar toda mi casa. Es injusto que yo viva legalmente como en una cárcel, y que estos menores delincuentes circulen libremente, con total impunidad".
Los habitantes de la zona contaron que casi a diario deben enfrentarse con los menores que quieren sacarles cosas y que cada vez que entra la Policía al lugar, los agentes son apedreados o agredidos. Los vecinos creen que las pandillas de menores pertenecen a familias que abandonaron la capital y se instalaron en el sur.
Destacamento policial
Los vecinos reclamaron que se instale en el barrio una seccional policial para poder vivir más seguros.
"Este barrio tiene más de 10.000 habitantes y hace falta un destacamento. La inseguridad nos mantiene en vilo a todos", concluyó un vecino.(C)
Enfrentamiento entre policías y maleantes
Un violento enfrentamiento de la Policía con un grupo de maleantes en el barrio Municipal terminó con lesionados y detenidos la semana pasada. El incidente se generó cuando el cabo David Vera y el agente César Pedernera patrullaban la zona. Al llegar a la esquina Monteagudo y Artigas, vieron a varios hombres que participaban de un beberaje. Los policías, ante las constantes quejas del vecindario, les pidieron que bajaran el volumen de la música y entonces fueron insultados.
Uno de los agresores, identificado por la Policía como Exequiel S., de 18 años, le pegó una trompada al agente Pedernera. Enseguida, el joven fue reducido. Cuando era conducido al móvil policial, otros hombres reaccionaron arrojando piedras contra el rodado.
Según un informe de la Policía, el cabo Vera realizó un disparo intimidatorio al aire, sin lograr frenar el ataque de los revoltosos. Después, hizo otro disparo, que terminó lesionando a Exequiel en una pierna. Pero el joven herido logró fugarse en una moto junto a su padre. Los policías los persiguieron y los arrestaron.
Los demás maleantes continuaron bebiendo en el barrio. La Policía, al mando de los comisarios Carlos Carabajal y Guillermo Del Lugo, regresó al lugar en una camioneta y en un auto. Al igual que la primera vez, los rodados fueron apedreados. Los efectivos lograron apresar a tres hombres, mientras que los otros escaparon corriendo.
CONCEPCION.- Los vecinos del barrio Municipal viven atemorizados por la incursión casi diaria de pandillas de menores y de delincuentes que roban, agreden a transeúntes y ocasionan disturbios callejeros.
Hace 10 días, una familia de la calle Esteban Echeverría sufrió el ataque de un grupo de jóvenes que los agredió a pedradas momentos después de que les sustrajeron varios objetos de un auto. Ahora se sumó una refriega en la que tres móviles policiales fueron apedreados por varias personas que habían sido denunciadas por ocasionar ruidos molestos.
El incidente, que terminó con un hombre baleado en una pierna, un policía golpeado y varios aprehendidos, despertó la bronca de los vecinos, que dijeron que están hartos de la inseguridad.
Intranquilos
"Este barrio perdió la tranquilidad a partir de la aparición en esta zona de gente que se dice que proviene de barrios marginales de la capital. Aquí se comportan como verdaderos vaqueros del Lejano Oeste. Al ser muchos de ellos menores, no tienen temor a nada. Roban, insultan y agreden a quien se les cruza", comentó un vecino de la calle Esteban Echeverría. Este fue atacado cuando redujo a dos menores que le habían robado objetos de su auto.
Según relató el hombre, las agresiones de las pandillas de menores son constantes en la zona. "Cuando esperaba a la Policía después de haber detenido a los ladrones, aparecieron unos 15 hombres armados con garrotes y piedras. Yo estaba con mis dos hijos cuando comenzaron a atacarnos. Finalmente tuvimos que dejarlos ir y refugiarnos en nuestra casa. Fue un momento de terror", comentó el hombre.
Las denuncias en la Policía por los hechos que sacuden el barrio son casi diarias: música a alto volumen; beberajes a toda hora; insultos en las calles; agresiones; robos y asaltos. Los pesquisas, en tanto, informaron que investigan la procedencia de las pandillas.
"Ahora uno vive con temor permanentemente. Ya no se puede salir ni a sacar la basura y los chicos no pueden jugar tranquilos en la calle. Debería haber más vigilancia policial", expresó Carmen Acosta, una vecina.
Yolanda, que fue víctima de un robo en su vivienda, también se quejó: "Tuve que enrejar toda mi casa. Es injusto que yo viva legalmente como en una cárcel, y que estos menores delincuentes circulen libremente, con total impunidad".
Los habitantes de la zona contaron que casi a diario deben enfrentarse con los menores que quieren sacarles cosas y que cada vez que entra la Policía al lugar, los agentes son apedreados o agredidos. Los vecinos creen que las pandillas de menores pertenecen a familias que abandonaron la capital y se instalaron en el sur.
Destacamento policial
Los vecinos reclamaron que se instale en el barrio una seccional policial para poder vivir más seguros.
"Este barrio tiene más de 10.000 habitantes y hace falta un destacamento. La inseguridad nos mantiene en vilo a todos", concluyó un vecino.(C)
Un violento enfrentamiento de la Policía con un grupo de maleantes en el barrio Municipal terminó con lesionados y detenidos la semana pasada. El incidente se generó cuando el cabo David Vera y el agente César Pedernera patrullaban la zona. Al llegar a la esquina Monteagudo y Artigas, vieron a varios hombres que participaban de un beberaje. Los policías, ante las constantes quejas del vecindario, les pidieron que bajaran el volumen de la música y entonces fueron insultados.
Uno de los agresores, identificado por la Policía como Exequiel S., de 18 años, le pegó una trompada al agente Pedernera. Enseguida, el joven fue reducido. Cuando era conducido al móvil policial, otros hombres reaccionaron arrojando piedras contra el rodado.
Según un informe de la Policía, el cabo Vera realizó un disparo intimidatorio al aire, sin lograr frenar el ataque de los revoltosos. Después, hizo otro disparo, que terminó lesionando a Exequiel en una pierna. Pero el joven herido logró fugarse en una moto junto a su padre. Los policías los persiguieron y los arrestaron.
Los demás maleantes continuaron bebiendo en el barrio. La Policía, al mando de los comisarios Carlos Carabajal y Guillermo Del Lugo, regresó al lugar en una camioneta y en un auto. Al igual que la primera vez, los rodados fueron apedreados. Los efectivos lograron apresar a tres hombres, mientras que los otros escaparon corriendo.
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