En la cárcel se vive una lucha por el poder

Grupos de internos responderían a distintos guardias, y estarían comercializando todo tipo de productos.

09 Octubre 2005
Venta de droga, prostitución, servicio de protección, alquiler de celdas, facilitación de teléfonos celulares. La cárcel es un gran mercado, al que las autoridades tratan de poner coto lentamente, aunque con innumerables dificultades. Los constantes motines de los últimos tres años; las muertes, algunas aún impunes; las increíbles fugas de detenidos; los favores que reciben algunos para poder salir del penal sin custodia son algunos de los problemas que enfrenta la actual conducción del sistema penitenciario.
La Justicia determinó que, por la lucha interna dentro del penal, perdieron la vida Bartolo "Vieja Sucia" Gómez (setiembre de 2004), Julio Toro y Daniel Cuellar (diciembre de 2004). En el último crimen que se cometió en Villa Urquiza, ocurrido en julio pasado, perdió la vida Cristian Beltrán, cuya muerte generó un violento motín. A estos casos se suman las muertes de Raúl Eduardo Gutiérrez y de Ramón Juárez; ambos decesos ocurrieron en mayo y en diciembre de 2003, y aún no fueron esclarecidos, aunque no se descarta que se haya tratado de suicidios.
Marta Páez, madre de uno de los detenidos, no tiene dudas: "cada vez que hay un motín se está tratando de tapar algo". El director de Institutos Penales, Ernesto Salas, a pesar de algunos cuestionamientos, advirtió que está tranquilo y que se está trabajando fuerte para revertir viejas prácticas, a las que cuesta mucho erradicar. "Nadie puede olvidar que estamos hablando de la cárcel, donde muchas cosas son cotidianas, no digo normales, pero que ocurren en el contexto que se tiene: casi 900 personas detenidas detrás de cuatro muros, la mayoría de ellos condenados por delitos", explicó.

"Los lagartos"
Salas creó hace poco tiempo una unidad operativa que se encarga de las requisas a quienes visitan a los internos y de las custodias y traslados de los presos. Esto, dijeron otras fuentes consultadas del penal, generó resquemor en jefes de unidades que vieron, de esta forma, recortado su poder. A los integrantes de esta nueva unidad se los conoce como "Los lagartos" y su debut fue poco auspicioso. El 12 de agosto, tres de ellos acompañaron a Alberto Tolosa, el asesino del remisero Luis Cisterna, hasta la casa de sus familiares en Villa 9 de Julio, desde donde escapó.
La Justicia sospecha que hubo complicidades en la fuga, pero además, desde el servicio penitenciario creen que a "Los lagartos" los boicotearon para hacerlos quedar mal. Francisco, un guardiacárcel que pidió que no se publique su apellido, indicó que la lucha interna por el poder es feroz. "El motín del martes lo protagonizaron unos 30 internos. La mayoría de ellos responde a un alto oficial que quiere volver a tener el poder que tenía hasta principios de agosto", indicó. Por su parte, Manuel Alberto, interno condenado por robo agravado, afirmó que si no quieren ser molestados por otros presos, deben pagar protección, o si quieren otra celda, también deben pagarla. "Se vende todo. Hay presos que recolectan la guita, y después se las dan a algunos guardias", aseguró.
La apertura hacia las visitas posibilitó un nuevo negocio: la prostitución. Al menos 10 mujeres llegan todos los miércoles y domingos al penal contratadas presumiblemente por un guardia, para estar con los presos, sobre todo con quienes no reciben visitas. A los internos se les descontaría el costo del servicio de lo que cada uno cobra por los trabajos que realizan en los talleres.
Salas prefirió no hablar específicamente, pero afirmó que conoce la mayoría de las denuncias. Relató también que durante su gestión ya fueron cesanteados cinco empleados. "Sé que todo esto se puede cambiar, pero no es un trabajo fácil. Requiere de mucho trabajo y apoyo, pero estoy convencido de que lo vamos a lograr", afirmó el funcionario.
Detrás de los muros, la lucha para lograr una vida mejor se libra minuto a minuto.

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