06 Octubre 2005 Seguir en 
Lo que debía ser motivo de alegría, terminó siendo fuente de malestar. Desde ayer, la gran mayoría del fuero penal comenzó a funcionar en su nueva sede, pero lo hizo con mucha precariedad, lo que generó serios inconvenientes entre empleados, profesionales y público en general.
A pesar del esfuerzo de la Corte Suprema de Justicia, los trabajos de mudanza no concluyeron a tiempo. Por ejemplo, hasta el mediodía de ayer, la Mesa de Entradas en lo Penal no trabajó, puesto que no contaba con el sistema informático.
El edificio presentaba un estado lamentable, ya que no se realizaron tareas de limpieza mínimas y, hasta el momento, no se instalaron elementos para brindar comodidad al público; como, por ejemplo, bancos para se sienten hasta que sean atendidos. En las fiscalías tuvieron sistema informático. Pero hubo varias fallas durante la mañana, lo que no permitió que el trabajo se desarrollara con normalidad.
Los empleados aprovecharon para terminar de ordenar el mobiliario y los expedientes que aún tenían embolsados en sus nuevos despachos. Los fiscales coincidieron en señalar que los profesionales tuvieron un comportamiento para destacar.
"Entendieron perfectamente que recién nos estamos instalando. Por eso vinieron muy pocos y, los que lo hicieron, primero preguntaban si podían realizar algún tipo de trámite", comentó uno de los consultados.
Paciencia
"No se les puede pedir mucho, porque recién se están acomodando. Tenemos que ser pacientes, no falta mucho para que todo sea normal", aseguró el abogado Mario Mirra. Silvia Furque, en cambio, llegó a Tribunales más temprano que de costumbre para realizar trámites y después trasladarse al Palacio de Justicia a fin de culminar con las diligencias.
"Tenemos que acostumbrarnos a este ritmo hasta que todo el fuero termine de trasladarse. Lo único que lamento es que las condiciones de higiene dejaron mucho que desear", comentó.
El panorama, a pesar de los anuncios de la Corte Suprema, no cambiaría mucho en el transcurso de las próximas horas. Los fiscales estiman que durante la próxima semana podrán recuperar el ritmo habitual de trabajo.
A foja cero
UN LUJO.- Los empleados de la fiscalía V, centro de envidia de muchos empleados porque cuenta con un espacio mayor que el resto, demostraron tener conocimiento de decoradores. En uno de los ingresos, que da al estacionamiento, instalaron macetas con plantas para adornar la oficina.
COMO UN PICNIC.- Fue la escena más llamativa de la mañana. Los empleados judiciales desayunaron en los tres merenderos que se encuentran en uno de los patios internos del edificio del ex Comando. Al presenciar la escena, varios funcionarios agradecieron que alguna autoridad del Poder Judicial haya pedido expresamente que se destruya el asador que allí existía hasta hace no mucho tiempo.
A LAS CORRIDAS.- Los empleados del fuero penal tuvieron una mañana agitada. Más allá de que hoy comenzarían a trabajar en sus nuevas oficinas, el panorama se les complicó desde muy temprano al enterarse de que podían cobrar sus sueldos. El cajero del Banco del Tucumán que se encuentra en la esquina de 25 de Mayo y Sarmiento no dio abasto por la demanda que tenía, por lo que varios decidieron ir a buscar su salario en su antiguo lugar de trabajo o a la city.
CUESTIONADO.- El funcionario llegaba tarde. Ingresó raudamente a la playa de estacionamiento a toda velocidad con su vehículo. Si bien es cierto que demostró tener grandes cualidades conductivas al no poner en riesgo la integridad física de las personas que se encontraban allí, su maniobra levantó una importante nube de polvo que llegó a casi todas las fiscalías que allí se encuentran. Cuando se bajó, cosechó varios cuestionamientos en voz baja.
A pesar del esfuerzo de la Corte Suprema de Justicia, los trabajos de mudanza no concluyeron a tiempo. Por ejemplo, hasta el mediodía de ayer, la Mesa de Entradas en lo Penal no trabajó, puesto que no contaba con el sistema informático.
El edificio presentaba un estado lamentable, ya que no se realizaron tareas de limpieza mínimas y, hasta el momento, no se instalaron elementos para brindar comodidad al público; como, por ejemplo, bancos para se sienten hasta que sean atendidos. En las fiscalías tuvieron sistema informático. Pero hubo varias fallas durante la mañana, lo que no permitió que el trabajo se desarrollara con normalidad.
Los empleados aprovecharon para terminar de ordenar el mobiliario y los expedientes que aún tenían embolsados en sus nuevos despachos. Los fiscales coincidieron en señalar que los profesionales tuvieron un comportamiento para destacar.
"Entendieron perfectamente que recién nos estamos instalando. Por eso vinieron muy pocos y, los que lo hicieron, primero preguntaban si podían realizar algún tipo de trámite", comentó uno de los consultados.
Paciencia
"No se les puede pedir mucho, porque recién se están acomodando. Tenemos que ser pacientes, no falta mucho para que todo sea normal", aseguró el abogado Mario Mirra. Silvia Furque, en cambio, llegó a Tribunales más temprano que de costumbre para realizar trámites y después trasladarse al Palacio de Justicia a fin de culminar con las diligencias.
"Tenemos que acostumbrarnos a este ritmo hasta que todo el fuero termine de trasladarse. Lo único que lamento es que las condiciones de higiene dejaron mucho que desear", comentó.
El panorama, a pesar de los anuncios de la Corte Suprema, no cambiaría mucho en el transcurso de las próximas horas. Los fiscales estiman que durante la próxima semana podrán recuperar el ritmo habitual de trabajo.
A foja cero
UN LUJO.- Los empleados de la fiscalía V, centro de envidia de muchos empleados porque cuenta con un espacio mayor que el resto, demostraron tener conocimiento de decoradores. En uno de los ingresos, que da al estacionamiento, instalaron macetas con plantas para adornar la oficina.
COMO UN PICNIC.- Fue la escena más llamativa de la mañana. Los empleados judiciales desayunaron en los tres merenderos que se encuentran en uno de los patios internos del edificio del ex Comando. Al presenciar la escena, varios funcionarios agradecieron que alguna autoridad del Poder Judicial haya pedido expresamente que se destruya el asador que allí existía hasta hace no mucho tiempo.
A LAS CORRIDAS.- Los empleados del fuero penal tuvieron una mañana agitada. Más allá de que hoy comenzarían a trabajar en sus nuevas oficinas, el panorama se les complicó desde muy temprano al enterarse de que podían cobrar sus sueldos. El cajero del Banco del Tucumán que se encuentra en la esquina de 25 de Mayo y Sarmiento no dio abasto por la demanda que tenía, por lo que varios decidieron ir a buscar su salario en su antiguo lugar de trabajo o a la city.
CUESTIONADO.- El funcionario llegaba tarde. Ingresó raudamente a la playa de estacionamiento a toda velocidad con su vehículo. Si bien es cierto que demostró tener grandes cualidades conductivas al no poner en riesgo la integridad física de las personas que se encontraban allí, su maniobra levantó una importante nube de polvo que llegó a casi todas las fiscalías que allí se encuentran. Cuando se bajó, cosechó varios cuestionamientos en voz baja.
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