31 Julio 2005 Seguir en 
El crecimiento sostenido que viene experimentando la economía desde la devaluación de 2002 se siente con mayores o menores efectos en los distintos sectores. La baja en los costos que posibilitó la salida del 1 a 1 impactó con fuertes beneficios en las actividades exportadoras o en las que sustituyen importaciones y también favoreció el movimiento de las pequeñas y medianas empresas, las conocidas PyME. Así, en los últimos años comenzó a percibirse una renovación empresaria, con nuevas expectativas y con un panorama económico distinto a la recesión que soportó la Argentina hasta el año de la devaluación. Nuevos comercios, mejoras en los pasivos y una marcada expectativa de progreso caracterizan a muchas de las PyME de Tucumán.
El jefe de Gestión de Empresas del Banco Nación, Juan José Quinteros, consideró que la situación actual es auspiciosa para las PyME. “Con tendencia positiva en la economía, se avizora un futuro mejor para las empresas pequeñas y medianas”, pronosticó. Raúl Trouvé, gerente del Banco Credicoop, sostuvo que la devaluación llevó a que numerosas Minipyme quedaran afuera del sistema financiero. Pero destacó que muchas de ellas están levantando cabeza nuevamente y regularizan su situación.
Según la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) aún no se han encarado las reformas estructurales profundas que el país reclama en relación con la situación política, económica y social. El presidente de la filial Tucumán de esta organización, Eduardo Temkin, considera que el modelo económico es neoliberal, y señala que las PyME presentan una situación favorable y contradictoria. Argumenta que los índices macroeconómicos del país reflejan cifras optimistas, aunque el Producto Bruto Interno (PBI) se ubica sólo en los niveles de 1999. “El ingreso medio de los trabajadores es un 27% más bajo que entonces y más de un tercio de la fuerza de trabajo sufre desempleo o subempleo”, destaca Temkin.
Futuro incierto
Pero no todas las PyME están en la mejor situación. En Tucumán, hay empresas de larga trayectoria cuyo futuro es incierto, principalmente por tener que competir con firmas externas a la provincia que soportan una presión fiscal más holgada que en nuestro territorio. Muchas de las empresas que no pueden levantar cabeza son aquellas que resultaron fuertemente afectadas durante la larga recesión que culminó en 2002. En especial, el sector de los frigoríficos tucumanos pasa por un mal momento, debido a la mayor parte de la faena de carne se realiza en otras provincias, como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, donde no se pagan los impuestos a los Ingresos Brutos ni a la Salud Pública. El empresario Hugo Benejam, del frigorífico Fidensa, reveló que los frigoríficos de Tucumán son objeto de exhaustivas inspecciones desde distintos organismos del Estado, principalmente los que controlan la sanidad, pero aseguró que no se controlan los cortes que ingresan faenados desde otras provincias. La escasa faena en los frigoríficos atenta contra empresas como La Mariposa, que utiliza como materia prima para la fabricación de jabones descartes de la faena de carne vacuna.
Los empresarios piden que disminuya la presión fiscal, pero más que nada solicitan condiciones favorables similares a las que el Gobierno ofrece para tentar la radicación de nuevas inversiones productivas.





