No hay antecedentes de una crisis citrícola como la actual

Descarte de exportación. Las citrícolas pagan mucho menos que lo que cuesta cosechar y transportar la fruta. Es por eso que a muchos les conviene tirar o enterrar los cítricos. Saturación.

A CAMPO ABIERTO. Algunas personas se dedican a recoger los limones que tiran los productores.
A CAMPO ABIERTO. Algunas personas se dedican a recoger los limones que tiran los productores.
29 Julio 2005
Los elevados costos de producción y el bajo precio del limón que se destina a la industria o al mercado interno representan un cóctel explosivo para un sector de la citricultura tucumana. Debido a que las citrícolas se encuentran abarrotadas de subproductos del citrus (cáscara deshidratada, aceites esenciales y jugo concentrado), el precio que pagan por la fruta es mucho más bajo que los $ 90 por tonelada que cuesta cosechar y trasladar esa mercadería a las fábricas. Es por eso que a muchos productores les resulta menos oneroso tirar o enterrar la fruta que venderla a la industria.
"Esto es nuevo; nunca se vio algo así", señaló el empresario citrícola Manuel Martínez Zuccardi, en consonancia con lo expresado por el vicepresidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria. De igual forma opinó el citricultor Carlos Trapani. "No he visto algo igual en mi vida; es la primera vez que se da esta situación", subrayó.
"Es pésimo el año; en estas condiciones, los citricultores chicos y medianos no podrán pulverizar ni abonar las quintas para el año próximo, salvo las que tienen contratos especiales con algunas industrias", destacó Trapani. Según este citricultor, las industrias abonan lo que quieren por la fruta. "Algunas pagan $ 40 o $ 45 la tonelada, pero otras pagan $ 20, o nada, directamente", remarcó.
Explicó que mucha fruta que se tira es aquella que no puede ser vendida a las citrícolas, porque tienen un tratamiento de encerado con residuos químicos. "Es fruta descarte de exportación, que antes se hubiera colocado en el mercado interno, pero ahora hay una saturación de la fruta y conviene tirarla o enterrarla", precisó. "En mi empaque tenemos unas 300 toneladas de limón que tendré que tirar", añadió.
Del 1,3 millón de toneladas de limón que se había previsto cosechar en la presente campaña en Tucumán, 350.000 se comercializarían en el mercado externo como fruta fresca, mientras que las 950.000 toneladas restantes se destinan a la industria o al mercado interno. A raíz de la crisis en la citricultura, muchas fincas con limoneros, aprobadas por el Senasa para la exportación, están en venta.
Debido a los elevados costos de cosecha y fletes, siempre existe la posibilidad de dejar las frutas en los árboles. "Si la fruta no se cosecha, el árbol queda agotado para el año que viene y no puede producir. Además, los limones terminan cayéndose y pudriéndose, con lo cual se multiplican los gastos", concluyó Trapani.

El efecto del exceso mundial de oferta

"Es un momento crítico, sobre el cual hay que adoptar pautas de reflexión sobre el tema", sugirió el citricultor Manuel Martínez Zuccardi. El ex diputado nacional, legislador provincial y presidente de la Estación Experimental consideró que no está muy claro qué tiempo demorará el mercado mundial de productos industriales derivados del limón en absorber los sobrestocks existentes. "De eso depende la estabilidad del grueso de la producción de limón", remarcó.
Opinó que la ecuación global que rige sobre los ingresos de los citricultores no es buena. "Si bien el mercado de fruta fresca viene bien, con precios aceptables y con niveles productivos que también son buenos; con una colocación externa que batirá récords, la ecuación integral no es buena", añadió. Explicó que hay un sector de productores que tiene por característica la exclusividad de la provisión para la industria, que, "sin dudas, es el que más está siendo afectado por esta crisis". "Creo que siempre hay salidas; pero estas estarán supeditadas al tiempo que demore la absorción de los sobrestocks de productos industriales a nivel mundial", apuntó. Martínez Zuccardi sostuvo que la industria citrícola no está teniendo rentabilidad, y que hay un importante sector de productores que está velando por su propia sobrevivencia.
"Lo que puede pasar en el futuro dependerá de cómo se comporta la absorción de productos industriales, porque hay una superproducción mundial que afecta", finalizó el empresario.

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