21 Julio 2002 Seguir en 
La situación geográfica ubica a la Argentina -y con ella a Tucumán- en un lugar de desventaja respecto de los grandes mercados internacionales de consumo, como los son Estados Unidos y el bloque de la Unión Europea.
El transporte marítimo ocupa el 90% de la actividad exportadora hacia esos mercados y desde principios de la década de 1990 no disponemos de una flota nacional. Por lo tanto, los empresarios están expuestos a los armadores extranjeros que establecen sus tarifas, otorgan espacios de bodega y regulan las frecuencias de embarque de acuerdo con su conveniencia.
A todo esto hay que agregar que la logística, en el plano estrictamente nacional, también se encuentra desarticulada. A su vez, la legislación presenta grandes vacíos o la superposición de regulaciones que son de difícil cumplimiento por parte de los productores, exportadores y operadores de comercio exterior.
Globalización en marcha
En este marco, la denominada Distribución Física Internacional (DFI) constituye un medio idóneo para aumentar la eficiencia, como factor de competitividad de los productos nacionales, dentro del concepto de logística comercial internacional. Este resulta clave en un contexto en el que los mercados están íntimamente vinculados en virtud del fenómeno de la globalización.
La logística comercial internacional tiene por objetivo hacer más óptima la transacción comercial externa en términos de costos, tiempos y calidad de servicios.
La DFI considera los movimientos desde la planta productora hasta el punto de venta del producto terminado. Esto quiere decir que comprende las actividades de expedición y distribución de los productos elaborados en los distintos mercados. Por ende, constituye un nexo entre las funciones de producción y de comercialización.
Importantes etapas
Las decisiones que realiza un gerente de DFI comienza, en primer lugar, con una revisión de la carga que se transportará, sus características y preparación.
En segundo lugar, conviene un examen de los modos de transporte que se van a considerar, su estructura, rutas, terminales y regulaciones internacionales que los rigen. Por último, se hace el cálculo de los componentes de los costos junto con un análisis de los contratos internacionales y los términos comerciales, la relación entre volumen y peso, y la evaluación de los servicios que implica la DFI.
Estos tres últimos factores deben ser evaluados en términos cualitativos y cuantitativos. Ante todo hay que cumplir con la premisa de que se debe "conducir el producto adecuado en las cantidades requeridas, al lugar acordado y con el menor costo total, para satisfacer las necesidades del consumidor justo a tiempo (JAT) y con calidad total". Esto es imprescindible e insoslayable si se quiere el éxito.
En definitiva, en comercio exterior es fundamental efectuar estos análisis donde la información y la planificación tienen un rol preponderante. Todo ello tendrá efectos positivos para las empresas, contribuirá a incrementar los ingresos provenientes de las operaciones de comercio internacional y, por supuesto, a mejorar la competitividad de los precios de las exportaciones.
Saludables consejos
Quien incursiona en el comercio exterior, debe tener en cuenta esto: 1) No existe un único método a la hora de elegir la cadena de distribución internacional del producto. 2) La práctica consiste en analizar los aspectos peculiares de cada caso en particular y evaluarlos . 3) Los resultados alcanzados sirven para determinar ventajas e inconvenientes.
El transporte marítimo ocupa el 90% de la actividad exportadora hacia esos mercados y desde principios de la década de 1990 no disponemos de una flota nacional. Por lo tanto, los empresarios están expuestos a los armadores extranjeros que establecen sus tarifas, otorgan espacios de bodega y regulan las frecuencias de embarque de acuerdo con su conveniencia.
A todo esto hay que agregar que la logística, en el plano estrictamente nacional, también se encuentra desarticulada. A su vez, la legislación presenta grandes vacíos o la superposición de regulaciones que son de difícil cumplimiento por parte de los productores, exportadores y operadores de comercio exterior.
Globalización en marcha
En este marco, la denominada Distribución Física Internacional (DFI) constituye un medio idóneo para aumentar la eficiencia, como factor de competitividad de los productos nacionales, dentro del concepto de logística comercial internacional. Este resulta clave en un contexto en el que los mercados están íntimamente vinculados en virtud del fenómeno de la globalización.
La logística comercial internacional tiene por objetivo hacer más óptima la transacción comercial externa en términos de costos, tiempos y calidad de servicios.
La DFI considera los movimientos desde la planta productora hasta el punto de venta del producto terminado. Esto quiere decir que comprende las actividades de expedición y distribución de los productos elaborados en los distintos mercados. Por ende, constituye un nexo entre las funciones de producción y de comercialización.
Importantes etapas
Las decisiones que realiza un gerente de DFI comienza, en primer lugar, con una revisión de la carga que se transportará, sus características y preparación.
En segundo lugar, conviene un examen de los modos de transporte que se van a considerar, su estructura, rutas, terminales y regulaciones internacionales que los rigen. Por último, se hace el cálculo de los componentes de los costos junto con un análisis de los contratos internacionales y los términos comerciales, la relación entre volumen y peso, y la evaluación de los servicios que implica la DFI.
Estos tres últimos factores deben ser evaluados en términos cualitativos y cuantitativos. Ante todo hay que cumplir con la premisa de que se debe "conducir el producto adecuado en las cantidades requeridas, al lugar acordado y con el menor costo total, para satisfacer las necesidades del consumidor justo a tiempo (JAT) y con calidad total". Esto es imprescindible e insoslayable si se quiere el éxito.
En definitiva, en comercio exterior es fundamental efectuar estos análisis donde la información y la planificación tienen un rol preponderante. Todo ello tendrá efectos positivos para las empresas, contribuirá a incrementar los ingresos provenientes de las operaciones de comercio internacional y, por supuesto, a mejorar la competitividad de los precios de las exportaciones.
Saludables consejos
Quien incursiona en el comercio exterior, debe tener en cuenta esto: 1) No existe un único método a la hora de elegir la cadena de distribución internacional del producto. 2) La práctica consiste en analizar los aspectos peculiares de cada caso en particular y evaluarlos . 3) Los resultados alcanzados sirven para determinar ventajas e inconvenientes.







