Un ministro debe ser un gerente con perfil político

La experta afirma que, al igual que como se hace en el sector privado, en el Estado hay que cubrir los cargos luego de una selección.

21 Julio 2002
Martha Alles fue una de las primeras en la Argentina en predicar sobre la importancia de potenciar los recursos humanos en las empresas. Hoy cree que hay que hacer lo mismo, pero en el ámbito del Estado.

- ¿En la Argentina, los recursos humanos están atendidos como se debe?
- Hasta antes del estallido de la crisis, estábamos avanzando lentamente y no sólo en el país, sino en toda América Latina. Sin embargo, mayoritariamente, nuestras empresas están conformadas por las tradicionales oficinas de personal, aunque a veces quieran decir lo contrario. Los dueños de las empresas se esfuerzan por decir que tienen departamentos de recursos humanos, pero cuando se les pregunta qué hacen se advierte que sólo se dedican a la parte administrativa del personal.

- ¿Por dónde pasa hoy la preocupación de las empresas?
- Si uno habla con los gerentes de recursos humanos están muy ocupados en indemnizaciones y reducciones de costos, por más que se haya dispuesto un aumento salarial de $100. Y no es que estos temas no sean importantes, pero más aún lo son los recursos humanos. Hay que ocuparse de los que se van de la empresa, pero también de los que se quedan. Los empleados están sufriendo terribles presiones. Por ello, algunos bancos, empresas privatizadas y colegios contratan servicios para la contención psicológica del personal.

- ¿Esto no supone un mayor costo para las empresas?
- Y sí, pero es como si uno tiene una casa y sufre las consecuencias de un efecto meteorológico terrible. Si se rompe algo, hay que repararlo para que pueda seguir funcionando. A la Argentina le pasa algo parecido y que todavía no ha terminado. Cuando suceden este tipo de circunstancias que afectan a todos, hay que asumirlas.

-¿Sirve este aumento salarial de $100 dispuesto por el gobierno para el sector privado?
- Puede servir en la economía familiar para saldar algunas cuentas, pero no como incentivo. Y no tiene nada que ver con una buena práctica de recursos humanos. Le viene muy bien a mucha gente, pero no tiene nada que ver con lo que llamamos motivación. No es una herramienta útil, es una medida económica más, en una circunstancia extraordinaria, pero filosóficamente no estoy de acuerdo con que el gobierno disponga este tipo de cosas. Nosotros hablamos mucho del concepto de contrato psicológico y la remuneración forma parte de ese acuerdo entre empleador y empleado.

- ¿No habría que incorporar al sector público el concepto de recursos humanos del que tanto se habla en el privado?
- Absolutamente. Uno de los grandes desafíos es trabajar en algo público e implementar en el Estado un modelo de competencia similar al que se aplica a una empresa. Hasta se podrían definir los perfiles necesarios que tendrían que reunir quienes aspiran a cargos ministeriales, que no dejan de ser funciones gerenciales, pero con un perfil político. En México y en otros países de Centroamérica están trabajando en este sentido.

- ¿Y sería difícil aplicarlo?
- No. Bastaría con aplicar al sector público las herramientas que existes en el campo profesional. El concepto de gestión por competencias se puede aplicar a cualquier organización: un club de fútbol, una empresa, una organización no gubernamental, un hotel o el gobierno de la provincia, de la ciudad o de la Nación. Hace algunos años, cuando retornó la democracia, hubo algunos intentos de hacer concursos para la selección de cargos públicos. Pero para ello urge una reforma de fondo, donde se definan todos los perfiles de los puestos a cubrir y los conocimientos y las competencias necesarias para ocuparlos exitosamente.

- ¿Por dónde habría que comenzar en el caso del Estado?
- El desafío del Estado es mayor que el de las empresas porque no tiene desarrollo de recursos humanos. Previamente, habría que definir el modelo de Estado que se quiere y los tipos de competencia que se requieren, y luego medir si los empleados reúnen o no las competencias necesarias , para luego hacer la restructuración. Los privados, por ejemplo, creemos que el Estado está sobredimensionado, pero eso hay que estudiarlo en el caso concreto. Esto es fundamental porque el mundo va en esta dirección, como una empresa no puede ir en contra del mercado.

- ¿En qué consiste la gestión por competencias?
- Es preocuparse por definir qué características tienen que tener las personas para ser eficientes en su puesto de trabajo. Esto se aplica a cualquier ámbito. Por ende, se podría definir cuáles son los grandes conceptos que debieran reunir las personas que manejan la cosa pública. Hoy se me ocurre que sería necesario esto: compromiso, orientación a la comunidad (al cliente, se dice en la empresa privada) y patriotismo, pero no en el sentido de que salgamos todos a la calle con la bandera en la mano, sino en el de poner por sobre los intereses propios los de la comunidad. También hace falta actuar con ética y, sobre todo, con justicia.

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