"¡Guau!" El recital del jueves fue una descarga de casi cinco horas que hizo bailar, cantar y divertir a 4.000 personas que quedaron colgadas de las ramas. Después del impresionante recital de una hora y media de Karma Sudaca, parecía que iba a ser difícil mantener el fervor del público, que convirtió el club Caja Popular en una cajita. Pero Arbol, con un show de casi dos horas, con mucha potencia e intensidad, hizo delirar a los tucumanos.
Vestidos con pijamas blancos con botones negros (excepto el guitarrista Hernán Bruckner, que apareció con un camisolín del mismo estilo), los cinco músicos empezaron con "Trenes, camiones y tractores", uno de los temas más difundidos de "Guau!", su último disco.
Arbol recorrió sus cuatro discos con temas del más puro rock hasta los más pop, con la misma alegría e intensidad. Pablo Romero (guitarra y voz), Eduardo Schmidth (voz, violín, charango, flauta y trompeta) y Sebastián Bianchini (bajo y voz), Martín Millán (batería y voz) y Hernán, cantaron, saltaron, bailaron y se divirtieron, y provocaron que el público (había unas 1.500 personas en la cancha de básquet) hiciera lo mismo.Con juegos ordenaron el pogo para que los tucumanos se cruzaran, giraran en ronda en un sentido y en otro, y saltaran sin parar, todo sin golpes y sin problemas.
Los músicos hicieron juegos vocales a montones ("Canciones", por ejemplo, sin batería y a cinco voces); tocaron instrumentos poco convencionales para el rock; se hicieron bromas entre ellos y advirtieron que pertenecen a "la República Separatista de Haedo" (un barrio de Buenos Aires), por lo que consideraron que estaban en otro país.
Cuando estaban por tocar "Pequeños sueños", el primer corte de "Guau!", Pablo dijo: "en la calle nos paran y dicen que nos vendimos por un tema... acá va, para que nos puteen tranquilos". Ese es el más pop de esta banda de rock, y también el más difundido.
Con todas las luces
Antes que Arbol, Karma Sudaca había desatado su furia interior con un show espectacular en el que Tony Molteni mostró una vez más sus dotes de conductor para meterse al público en el bolsillo. Por eso, no se privó de nada; hasta saltó dos veces sobre el público y recorrió parte del campo de juego pasando de mano en mano. Además de haber ofrecido nuevas versiones de varios temas, con invitados como Emiliano Villagra (charango) y Maxi López (guitarra), estrenó el tema "Sacachispas", que será incluido en el próximo disco de la banda que integran Calavera Maidana (bajo), Cacho Palomino (batería) y Colo Vernieri (guitarra).
El de Karma fue un show con todas las luces (literalmente, porque la iluminación fue fantástica), que incluyó una nueva versión de "Furia calchaquí", con el despliegue de una inmensa bandera Argentina entre el público cuando sonaron los acordes del Himno Nacional.
Antes, la banda porteña Cadena Perpetua desplegó su punk rock con fuerza y carisma, generando la adhesión de gran parte del público. Fue el precalentamiento de una jornada que concluyó a las 3.15 de ayer, cuando Arbol hizo su versión coral de "Jijiji", el himno de Los Redondos.
Rompieron el mito de la banda de rock barrial
Entre empanadas y kipes regados con cerveza y -sobre todo- gaseosa, los integrantes de Arbol esperaron su turno para subir al escenario de Caja, distendidos y de muy buen humor. Así recibieron a LA GACETA, para romper algunos mitos y hablar de su paso del under a la masividad.
"No nos conocíamos; nos juntamos por la música; hicimos el proceso al revés porque terminamos siendo muy amigos y divirtiéndonos mucho juntos. Pero lo nuestro no es pura joda porque nos exigimos mucho", dijo Eduardo Schmidth mientras abría las piernas para no mancharse con el limón que le agregaba a su kipe.
Con estos dichos, derribó la versión que le adjudica a Arbol el mote de "rock barrial". Su compañero pablo Romero explicó: "cuando empezó a hablarse de ?la banda de Haedo?, donde vivimos tres de los cinco, pero de casualidad, nos enganchamos y buscamos darle una vuelta de rosca, largando eso de que pertenecemos a ?la República Separatista de Haedo?, es un chiste; es como decir que lo nuestro ?está hecho en Haedo?, como una marca...".
Eduardo admitió, además, que trabajar con Gustavo Santaolalla como productor (desde "Chapusongs", el disco de 2002), les permitió "conocer el potencial que teníamos; ayudó a darnos cuenta de lo que podíamos hacer, cosas novedosas que fueron apareciendo".
Ellos, según Eduardo, vivieron el paso de ser una banda más, a una de las más populares, "como algo natural, sin saltear pasos y tratando de aprender en cada momento... creo que ganamos por insistencia, como en Tucumán, a donde venimos ahora por sexta vez".
El fin de semana pasado, Arbol tocó dos noches seguidas en Obras Sanitarias, a estadio lleno.