Editado por Emecé, en su colección "Memoria argentina", ha aparecido el libro "La cólera de la inteligencia. Una vida de Paul Groussac". Su autor es el doctor Carlos Páez de la Torre (h), de la redacción de LA GACETA, reconocido especialista en temas del pasado y miembro de número de la Academia Nacional de la Historia.
Es la primera biografía integral de Groussac, nacido en 1848 en la ciudad francesa de Toulouse, y fallecido en Buenos Aires en 1929. Llegó a la Argentina a los 18 años, con su título de bachiller, sin conocer el idioma y sin dinero. Trabajó como peón de campo en Areco y luego, en la Biblioteca Nacional, a través de sobrehumanas jornadas de lectura, adquirió el bagaje intelectual que le permitiría destacarse rápidamente en la vida cultural del país. Tuvo el apoyo generoso de figuras de la generación del 80, como Pedro Goyena, Nicolás Avellaneda, José Manuel Estrada y Carlos Pellegrini.
12 años en Tucumán
Se inició como profesor en el Colegio Nacional porteño, y luego fue designado en el Nacional de Tucumán. Aquí permaneció por casi 12 años. Entre nosotros enseñó, escribió, hizo periodismo, recorrió toda la región como inspector nacional de enseñanza y dirigió la flamante Escuela Normal. Fue una etapa que lo aferraría para siempre a Tucumán, cuya gente y ambiente figuran con cariñosa reiteración en sus libros.
Fue autor de la primera obra moderna sobre el pasado tucumano: el "Ensayo histórico", que abre la célebre "Memoria histórica y descriptiva de la provincia de Tucumán", de 1882.
En 1885, sería designado director de la Biblioteca Nacional, en Buenos Aires. Ocupó ese cargo hasta el fin de sus días. Fue un renovador de los estudios históricos y literarios nacionales. No sólo por su férrea sujeción al documento, sino por su inimitable estilo de escritor, lleno de originalidad y de colorido, a la vez que punzante y polémico. "Los que pasaban", "Santiago de Liniers", "Mendoza y Garay", "El viaje intelectual", "Del Plata al Niágara" son los títulos más conocidos de sus libros. Ellos son apenas parte de una vasta producción, dispersa en diarios argentinos o extranjeros, o en las afamadas revistas que dirigió, "La Biblioteca" y "Anales de la Biblioteca".
Una vida apasionante
Pero, además de estudiar y de escribir, Groussac tuvo una vida apasionante de amores contrariados, de duelos, de violentos conflictos. Su veta aventurera lo llevó de una punta a otra de la Argentina y de América, incluidos los Estados Unidos, aparte de sus periódicos regresos a Francia. La investigación biográfica sobre Groussac ha ocupado a Páez de la Torre durante varios años. A lo largo de ellos, realizó una lectura crítica y exhaustiva de libros, folletos y trabajos monográficos y periodísticos del personaje.
También trabajó toda la documentación personal édita e inédita, a su alcance, sobre el erudito maestro franco-argentino, y el "Archivo Paul Groussac", de recortes y correspondencia, que se conserva en el Archivo General de la Nación. El libro, de 408 páginas con notas, lleva un apéndice de fotografías sobre Groussac y su mundo.
Es la primera biografía integral de Groussac, nacido en 1848 en la ciudad francesa de Toulouse, y fallecido en Buenos Aires en 1929. Llegó a la Argentina a los 18 años, con su título de bachiller, sin conocer el idioma y sin dinero. Trabajó como peón de campo en Areco y luego, en la Biblioteca Nacional, a través de sobrehumanas jornadas de lectura, adquirió el bagaje intelectual que le permitiría destacarse rápidamente en la vida cultural del país. Tuvo el apoyo generoso de figuras de la generación del 80, como Pedro Goyena, Nicolás Avellaneda, José Manuel Estrada y Carlos Pellegrini.
12 años en Tucumán
Se inició como profesor en el Colegio Nacional porteño, y luego fue designado en el Nacional de Tucumán. Aquí permaneció por casi 12 años. Entre nosotros enseñó, escribió, hizo periodismo, recorrió toda la región como inspector nacional de enseñanza y dirigió la flamante Escuela Normal. Fue una etapa que lo aferraría para siempre a Tucumán, cuya gente y ambiente figuran con cariñosa reiteración en sus libros.
Fue autor de la primera obra moderna sobre el pasado tucumano: el "Ensayo histórico", que abre la célebre "Memoria histórica y descriptiva de la provincia de Tucumán", de 1882.
En 1885, sería designado director de la Biblioteca Nacional, en Buenos Aires. Ocupó ese cargo hasta el fin de sus días. Fue un renovador de los estudios históricos y literarios nacionales. No sólo por su férrea sujeción al documento, sino por su inimitable estilo de escritor, lleno de originalidad y de colorido, a la vez que punzante y polémico. "Los que pasaban", "Santiago de Liniers", "Mendoza y Garay", "El viaje intelectual", "Del Plata al Niágara" son los títulos más conocidos de sus libros. Ellos son apenas parte de una vasta producción, dispersa en diarios argentinos o extranjeros, o en las afamadas revistas que dirigió, "La Biblioteca" y "Anales de la Biblioteca".
Una vida apasionante
Pero, además de estudiar y de escribir, Groussac tuvo una vida apasionante de amores contrariados, de duelos, de violentos conflictos. Su veta aventurera lo llevó de una punta a otra de la Argentina y de América, incluidos los Estados Unidos, aparte de sus periódicos regresos a Francia. La investigación biográfica sobre Groussac ha ocupado a Páez de la Torre durante varios años. A lo largo de ellos, realizó una lectura crítica y exhaustiva de libros, folletos y trabajos monográficos y periodísticos del personaje.
También trabajó toda la documentación personal édita e inédita, a su alcance, sobre el erudito maestro franco-argentino, y el "Archivo Paul Groussac", de recortes y correspondencia, que se conserva en el Archivo General de la Nación. El libro, de 408 páginas con notas, lleva un apéndice de fotografías sobre Groussac y su mundo.






