El insólito episodio que sorprendió al rey Guillermo: burló a sus custodios y aseguró que la radiación lo estaba destruyendo

Un hombre desorientado atravesó el cordón de escoltas del rey Guillermo Alejandro en Ursem para pedirle ayuda por "la radiación de los radares". El monarca mantuvo la templanza y logró desactivar el episodio en medio de una semana de preocupación para la corona.

El rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos dialoga con los vecinos en la localidad de Ursem, minutos antes del quiebre en su anillo de seguridad.
El rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos dialoga con los vecinos en la localidad de Ursem, minutos antes del quiebre en su anillo de seguridad. FOTO: Revista Hola!

Resumen para apurados

  • En Ursem, un hombre burló la custodia del rey Guillermo de los Países Bajos para pedirle auxilio urgente, alegando que la radiación lo destruía.
  • El sujeto se filtró entre la multitud mientras el monarca saludaba. Guillermo mantuvo la calma y dialogó brevemente antes de que la custodia apartara al hombre sin violencia.
  • La falla encendió alertas en la Casa Real sobre los anillos de protección en la vía pública, en medio de tensiones por el estado de salud de la princesa Beatriz.
Resumen generado con IA

Un fallo en el dispositivo de custodia del rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos permitió que un hombre desorientado burlara el estricto cordón de escoltas y lo abordara en plena vía pública durante una visita oficial a la localidad de Ursem, al norte del país. 

El episodio, que generó momentos de pánico e interrumpió brevemente el acto público, se resolvió sin heridos gracias a la rápida intervención de los agentes de seguridad y a la reacción serena del propio monarca, quien escuchó durante unos segundos el insólito pedido de ayuda del ciudadano antes de que fuera retirado de la escena.

El suceso se produjo mientras el soberano caminaba entre cientos de vecinos congregados para recibirlo y repartía saludos cercanos. En un descuido del protocolo de protección inmediata, el individuo logró filtrar su paso entre la multitud y situarse a escasa distancia física del jefe de Estado. Según imágenes y testimonios presenciales, la aproximación intempestiva causó un sobresalto inicial en Guillermo de Holanda y sorpresa entre el público presente, aunque la comitiva reaccionó en cuestión de segundos para contener al sujeto y evitar males mayores.

El periodista Tom Jurriaans, de la cadena local NH Nieuws, presenció la escena a corta distancia y detalló que el hombre caminó de forma directa hacia la posición del rey. "Los agentes de seguridad lo interceptaron a tiempo y el rey habló muy brevemente con él", relató el reportero que presenció el intercambio verbal.

"La radiación me está destrozando": el insólito reclamo que sorprendió al monarca Guillermo

Durante el brevísimo cruce de palabras, el individuo afirmó que provenía de la cercana localidad de Hoogwoud, ubicada a unos 20 minutos en auto, y manifestó que necesitaba ayuda urgente "porque la radiación de los radares lo estaba destrozando". Pese al impacto de la irrupción, el monarca mantuvo la compostura, advirtió que no existía una amenaza física directa y conversó en tono calmo para serenarlo mientras la custodia procedía a escoltarlo fuera del recinto.

La prensa local calificó al involucrado como una persona con trastornos mentales o en estado de desorientación. Hasta el momento, las autoridades no confirmaron si la acción derivará en cargos judiciales formales o si el hombre fue derivado a un centro asistencial de salud mental, ya que solo se informó su retiro inmediato del lugar por alterar el orden público.

Una vez retirado el individuo, la visita oficial en Ursem continuó según el programa trazado, permitiendo al monarca completar su recorrido y recibir muestras de afecto del público congregado. No obstante, la brecha en los controles encendió alertas en los equipos de inteligencia y seguridad de la Casa Real neerlandesa, al tratarse de un incidente que expuso grietas en el cordón de protección inmediata en plena vía pública.

El hecho en Ursem sumó tensión a un contexto institucional ya delicado para la monarquía holandesa. De forma simultánea, el palacio real atraviesa días de preocupación por la salud de la exsoberana Beatriz de Holanda (88 años), quien debió cancelar a último momento su asistencia a la Gala del Ballet Holandés de la Fundación Dansersfonds'79 en Ámsterdam debido a un resfriado imprevisto que la obligó a guardar reposo por prescripción médica.

La ausencia imprevista de la princesa Beatriz, una figura que raramente suspende compromisos oficiales, sumada a la vulneración del anillo de seguridad en el paseo del rey Guillermo, configura una semana convulsa para la corona en Países Bajos. Ambos acontecimientos concentran la atención mediática en la nación europea mientras se evalúan las medidas de protección de la comitiva real.


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