Una jugadora de San Martín revisó Instagram entre clases de la facultad y se enteró que estaba convocada a Las Leoncitas

Catalina Bravo, defensora tucumana de 18 años, recibió de manera inesperada la noticia de su primera citación al seleccionado argentino Sub-21.

EN ASCENSO. Catalina vive un gran presente con San Martín; así logró quedar seleccionada para jugar en Las Leoncitas.
EN ASCENSO. Catalina vive un gran presente con San Martín; así logró quedar seleccionada para jugar en Las Leoncitas. Foto de Instagram @catubravoo

Resumen para apurados

  • Catalina Bravo, jugadora de 18 años de San Martín de Tucumán, fue convocada por sorpresa a la selección Sub-21 de hockey mediante una lista publicada en Instagram.
  • La defensora, con paso previo por la Sub-19 y campeona de Ascenso con Tucumán, entrenará del 2 al 5 de noviembre en el CeNARD de Buenos Aires bajo la dirección de Alejandra Gulla.
  • El llamado afianza su ascenso hacia la selección mayor y premia el esfuerzo de coordinar sus estudios universitarios con las crecientes exigencias del deporte de alto rendimiento.
Resumen generado con IA

Catalina Bravo estaba aprovechando un tiempo libre entre las clases de la facultad cuando una publicación de Instagram le cambió el día. Mientras recorría las novedades en su celular, encontró la lista de jugadoras convocadas a Las Leoncitas Sub-21. Entre los nombres aparecía el suyo. No había recibido un llamado ni esperaba encontrarse con semejante noticia. La sorpresa se convirtió rápidamente en alegría. A los 18 años, la defensora de San Martín acababa de dar otro paso hacia ese sueño que acompaña a tantas jugadoras desde sus primeros entrenamientos: vestir la camiseta argentina.

“Fue una gran sorpresa para mí y obviamente me puse muy feliz por la oportunidad”, recordó la jugadora que participará de una concentración nacional entre el 2 y el 5 de noviembre en el CeNARD, en Buenos Aires. Allí trabajará bajo las órdenes de Alejandra Gulla, histórica integrante de Las Leonas, en una experiencia que representa un nuevo escalón dentro de su crecimiento deportivo.

La convocatoria no llegó de manera aislada. Bravo ya había participado de concentraciones nacionales Sub-19 y de amistosos internacionales, experiencias que le permitieron conocer las exigencias del alto rendimiento. Sin embargo, el salto a la categoría Sub-21 tiene un significado especial. “Es una gran oportunidad para seguir mejorando y aprendiendo del proceso. Creo que es un sueño llegar hasta aquí y que tanto esfuerzo y sacrificio den resultados me pone muy feliz”, expresó.

El origen del camino de Bravo

Para comprender ese recorrido hay que regresar a San Martín, el club donde comenzó su relación con el hockey. Allí encontró mucho más que un espacio para entrenarse. Construyó amistades, compartió experiencias y empezó a desarrollar las herramientas que hoy le permiten competir entre las mejores juveniles del país. “El club es mi hogar en el hockey, es donde empezó todo. Todas las personas con las que me tocó compartir forman parte de este proceso que me hizo crecer como jugadora y como persona”, aseguró.

Su 2026 también estuvo marcado por una conquista importante. Con el seleccionado tucumano Sub-19 se consagró campeona argentina del Ascenso en Monte Hermoso, después de una campaña invicta que culminó con una victoria sobre Mar del Plata en la final. Aunque el título ocupa un lugar destacado en su trayectoria, Bravo prefiere detenerse en aquello que no aparece en las estadísticas. “Más allá del título, que obviamente es un gran logro para mí, me llevo la experiencia y los momentos compartidos”, señaló.

Seguir mejorando, el desafío de Catalina

Ese crecimiento también le permitió reconocer las diferencias entre las competencias locales y las concentraciones nacionales. La intensidad, la velocidad y la necesidad de mantenerse concentrada durante cada ejercicio aparecen entre las principales exigencias. Como defensora, evita enumerar virtudes propias y prefiere concentrarse en sus aspectos por mejorar. Una postura que también trasladará a su encuentro con Gulla, de quien espera incorporar nuevos conocimientos.

Detrás de cada convocatoria existe, además, una rutina que obliga a distribuir el tiempo entre los entrenamientos, los estudios y la vida personal. A veces, admite, las obligaciones académicas quedan relegadas por los viajes. En ese camino, el acompañamiento familiar resulta indispensable. “Ellos son los pilares de todo esto y cada vez que me llaman para una concentración se ponen muy felices por mí”, contó.

Ahora llegará una nueva oportunidad. Bravo sabe que todavía queda un largo recorrido para alcanzar el seleccionado mayor, pero también comprende el valor de cada paso. “El sueño de cualquier jugadora de hockey es poder representar a su país. Sé lo difícil que es llegar hasta aquí, por eso siento que tengo que dar todo lo que pueda”, afirmó.

Aquella publicación que encontró casi por casualidad entre las clases universitarias fue mucho más que una buena noticia. Fue la confirmación de que el camino que comenzó en San Martín puede llevarla cada vez más lejos.

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