Lluvias históricas en el NOA: cuáles serán los dos meses más críticos por el fenómeno de El Niño
Un informe del Servicio Meteorológico Nacional analiza los eventos de El Niño registrados en el NOA en los últimos 45 años y el impacto de la actual fase cálida. Cuántos episodios se contabilizaron, qué intensidad alcanzaron y cuáles son los meses en los que la tendencia prevé precipitaciones históricas.
Resumen para apurados
- El SMN alertó que el NOA registrará lluvias históricas en diciembre y enero debido a la intensificación de un fenómeno de El Niño catalogado como muy fuerte.
- Tras un invierno inusualmente húmedo, el calentamiento récord de más de 3,5 °C en el océano Pacífico consolidó el avance de este evento climático en la región.
- Con más del 90% de probabilidad de ser un evento extremo, se prevén excesos hídricos críticos desde noviembre hasta febrero con fuerte impacto en el noroeste.
El Noroeste Argentino (NOA) comenzó a mostrar un comportamiento climático que no se registraba desde hace años. Las precipitaciones contabilizadas hasta el momento marcan un escenario singular bajo el fenómeno de El Niño / Oscilación del Sur (ENOS). El último informe de "Climatología de la Precipitación por Regiones para los Eventos El Niño y Monitoreo del Caso Actual", elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), advirtió que en los últimos 45 años la región no demostró tendencias tan sostenidas de acumulación de agua como otras zonas del país, pero alerta que se prevén dos meses clave en los que las lluvias podrían alcanzar niveles históricos.
Para entender el alcance de este fenómeno, es clave comprender dos conceptos meteorológicos fundamentales: la Climatología de la Precipitación y la Temperatura de la Superficie del Mar (TSM). La climatología es el estudio estadístico que analiza el comportamiento promedio del clima y las lluvias a lo largo de varias décadas. Por su parte, la TSM mide la temperatura en la capa superior del Océano Pacífico ecuatorial. Cuando esta temperatura registra valores superiores a los normales durante varios trimestres consecutivos, se desencadena la fase cálida conocida como El Niño, alterando la circulación de la atmósfera y el régimen de precipitaciones a escala planetaria.
El historial de El Niño en el NOA
Actualmente, el Pacífico ecuatorial atraviesa un calentamiento de fuerza excepcional. Los registros del SMN señalan que las anomalías térmicas en la superficie del agua superaron los +3,5 °C cerca de las costas sudamericanas, acompañadas por un debilitamiento de los vientos alisios y un Índice de Oscilación del Sur en valores negativos estables. Ante este panorama, los modelos dinámicos y estadísticos estiman un 100% de probabilidad de que la fase de El Niño continúe intensificándose, con más de un 90% de posibilidades de consolidarse como un evento de intensidad "Muy Fuerte".
Al repasar la serie histórica del período 1981-2025, el SMN contabilizó un total de 14 eventos de El Niño en Argentina. Del total de casos registrados a nivel nacional, 5 correspondieron a intensidad débil, 4 a eventos moderados y 5 a episodios catalogados como fuertes o muy fuertes (entre ellos los recordados ciclos de 1982/83, 1997/98 y 2015/16). A diferencia del Litoral o la Zona Núcleo —donde el agua suele ser abundante en casi todo el ciclo—, en el NOA el comportamiento histórico ha mostrado matices muy particulares según la fuerza de cada episodio.
Los meses críticos para el El Niño 2026/2027
A partir del gráfico de evolución promedio de la anomalía de precipitación acumulada para el NOA, el organismo meteorológico advirtió una clara tendencia decreciente de precipitaciones entre los meses de febrero y junio durante los eventos fuertes. Sin embargo, ante un evento de la magnitud esperada para este año, los datos históricos indican que los excesos de lluvia quedan acotados principalmente a diciembre y enero. No obstante, en el promedio ponderado de los casos fuertes y muy fuertes, la señal de exceso pluviométrico logra extenderse de manera continua desde noviembre hasta febrero. En contraste, durante episodios de intensidad moderada, la región ha llegado a experimentar la señal opuesta: déficits de agua entre enero y abril.
De cara al evento actual de 2026/2027, el reporte del SMN advierte un punto de partida atípico e inusual para las provincias del noroeste. Aunque el invierno forma parte de la habitual estación seca en la región, este año la zona experimentó condiciones inusualmente húmedas que se prolongaron con anomalías positivas durante el mes de septiembre. Con la perspectiva de un fenómeno clasificado en la categoría de muy fuerte para los próximos meses, las miradas están puestas en el comportamiento del tiempo al cierre de la primavera y el inicio del verano, período en el que históricamente la atmósfera descarga su mayor impacto en el NOA.













