Casi tres de cada 10 tucumanos con empleo son cuentapropistas, la mayoría está en negro o trabaja como repartidor o chofer de aplicaciones

Crudo informe de la Universidad de Rosario sobre el impacto de la “uberización” de la economía en todo el país.

IMAGEN ILUSTRATIVA
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Resumen para apurados

  • Un informe de la UNR reveló que la informalidad en el Gran Tucumán llegó al 56,2% recientemente, impulsada por la falta de empleo formal y el auge de aplicaciones precarias.
  • Tucumán se ubicó penúltimo en el país en trabajo registrado: el 26% de los ocupados es cuentapropista y casi el 88% de ellos se desempeña sin aportes ni derechos laborales.
  • La creciente uberización traslada costos y riesgos a choferes y repartidores, consolidando una economía de subsistencia que dificulta la salida de la pobreza en la región.
Resumen generado con IA

San Miguel de Tucumán hierve a media tarde. En la esquina de 25 de Mayo y San Juan, o apiñados bajo la sombra de la plaza Independencia, el paisaje urbano ya no se explica sin mochilas térmicas rojas y soportes de celulares aferrados a los manubrios que titilan sin tregua con alertas de viaje.

El informe especial del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), elaborado por el economista Germán Tessmer sobre la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de Indec, da cuenta de que la economía argentina no está creando empleo formal, sino que mutó su estructura hacia una masa de cuentapropismo desprotegido. Y en esa geografía de la precariedad, el aglomerado del Gran Tucumán-Tafí Viejo ocupa una de las posiciones más críticas de todo el país.

La investigación de la UNR introduce una corrección metodológica: la medición tradicional por aportes jubilatorios solo miraba a los asalariados y sobreestimaba la formalidad entre siete y 12 puntos porcentuales. Al incorporar a todos los ocupados (patrones, familiares y trabajadores independientes), la foto muestra que la informalidad nacional trepa al 44,2%.

Pero cuando el informe abre el tablero territorial de los 32 aglomerados urbanos, los números tucumanos sobresalen:

Puesto 31 sobre 32: El Gran Tucumán-Tafí Viejo registra apenas un 43,8% de formalidad (es decir, una informalidad del 56,2%, casi 12 puntos por encima del promedio del país). Queda en el fondo de la tabla nacional, únicamente por encima del Gran San Juan (39,1%).

La asimetría en el NOA: En el Noroeste argentino, Tucumán es el aglomerado con peor registro. Mientras La Rioja alcanza el 56,1% de formalidad y Catamarca el 54,9% (sostenidas por el peso del empleo público), e incluso Salta marca 49,0% y Jujuy-Palpalá 45,3%, Tucumán perfora el piso regional.

Cuentapropistas en la cornisa: El 26% de los ocupados tucumanos trabaja por cuenta propia. En este grupo, la informalidad en el aglomerado alcanza un 87,6% (contra el 65,3% nacional y el 56,8% del Gran Rosario).

La discordancia de la "zona gris": En Tucumán, el 17,2% de los ocupados se encuentra en la llamada "zona gris", aquellos que trabajan en establecimientos formales pero carecen de toda registración laboral, frente al 13,2% de la media argentina.

A esto se suma el colapso sectorial tucumano: en el comercio, la informalidad llega al 70,4% (contra 54,7% nacional) y en la industria local al 58,4% (frente a 40,8% en el país).

Cuentapropismo forzoso

En este escenario de supervivencia encaja a la perfección un término relativamente nuevo que comenzaron a incorporar los economistas: "uberización" del empleo. En Tucumán conviven dos fenómenos: la resistencia corporativa de los gremios tradicionales de taxis frente a la desregulación, y una demanda social que adoptó las aplicaciones para capear el temporal.

En las calles tucumanas operan más de 8.500 conductores activos en servicios de autos para pasajeros, un universo atomizado entre autos particulares, taxistas en modalidad dual y la explosión de Uber Moto. A ellos se añaden más de 2.200 repartidores de Pedidos Ya, conformando un contingente de más de 10.000 personas cuya jornada no depende de paritarias ni de convenios colectivos, sino de la disciplina invisible de un algoritmo.

El informe de la UNR subraya dos tendencias que calzan en esta dinámica urbana:

La brecha generacional: Entre 2016 y 2025, la tasa de formalidad de los jóvenes de 19 a 25 años se derrumbó del 43,5% al 34,8% a nivel nacional. Para un joven tucumano con una moto o una bicicleta, repartir comida o trasladar pasajeros no es una elección vocacional, sino el único refugio frente a la desocupación.

La feminización del cuentapropismo: El estudio demuestra que las mujeres pasaron del 34,1% al 41,5% de los trabajadores por cuenta propia en el país. En el aglomerado tucumano, la informalidad entre las trabajadoras trepa al 62,9% (su formalidad es de apenas 37,1%).

Trabajar sin red

Como concluye el trabajo del Observatorio de Rosario, el empleo informal es el principal canal transmisor de la vulnerabilidad económica. En el país, el 34,3% de los ocupados informales vive en un hogar pobre, contra el 10% de los formales (una brecha de 3,4 veces). En Tucumán, el 26% de los trabajadores informales no logra sacar a su hogar de la línea de pobreza.

Las plataformas digitales no crearon la economía de subsistencia en el norte argentino, sino que formalizaron tecnológicamente la vieja changa tucumana. Trasladaron todo el costo del capital (vehículo, combustible, mantenimiento, telefonía celular) y el riesgo físico del tránsito al propio trabajador, mientras las estadísticas los archivan bajo la categoría de cuentapropistas autónomos.

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