APARECIDA, Brasil.- Con bastones, flores y lágrimas en los ojos, miles de peregrinos veneraron este lunes en la basílica Nossa Senhora Aparecida a la patrona de Brasil, mientras Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se disputan el voto clave de los católicos para el balotaje.
La virgen negra se convirtió en protagonista de la primera vuelta de las presidenciales, cuando el senador conservador tuvo que negar una información vieja según la cual pretendía despojarla de su título de patrona si se convertía en presidente.
Bolsonaro, favorito en el balotaje del 25 de octubre, es evangélico y la noticia, proveniente de un antiguo proyecto que presentó un diputado de su partido, cuando su padre, Jair Bolsonaro, era presidente, causó escándalo entre los católicos, al punto que generó una respuesta de la cúpula eclesiástica, en defensa de la Virgen.
En la fiesta nacional de la virgen, Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, y Flávio Bolsonaro, de 45, asistieron a misas separadas, el primero en la capilla de su residencia oficial y el segundo, en la catedral de Brasilia.
El presidente lamentó que la virgen sea “ofendida” por quienes “no quieren respetar” la religión de los demás, mientras el senador quiso dejar claro a su salida del culto su “respeto a la fe de millones de brasileños”. En el santuario de Nossa Senhora Aparecida, en el sureste de Brasil, religión y política se dieron también la mano con la presencia del candidato a vicepresidente de Lula, Geraldo Alckmin, en primera fila de una misa donde miles cantaron agitando unos tradicionales pañuelos azules.
Los católicos son mayoría en Brasil (casi 57%), pero su número está en retroceso frente al fuerte avance de los evangélicos (27%), según los últimos datos oficiales, de 2022.
“Pura jugada política”
Apoyada en el bastón que la guió durante siete días y 240 km de caminata desde su ciudad de Valinhos, Maria Vanda Lopes se preparaba fuera del templo para entrar a ver a la virgen, una diminuta estatua de terracota encontrada por tres pescadores en 1717 que llenó sus redes de peces. “La controversia sobre la virgen es un absurdo. Pura jugada política, nadie va a despojarla del título de patrona”, dijo esta mujer de 54 años, que estudia pedagogía.
Tiene claro su voto: “Soy femenina, no soy feminista. Soy tradicional, soy de derecha. Voy con Bolsonaro”, agregó en una explanada custodiada por estatuas de apóstoles y santos.
Las encuestas indican que la mayoría de católicos vota a Lula, mientras los evangélicos prefieren a Bolsonaro, como también se decantaban por su padre, el ex presidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022).















