El crudo relato del hijo de Romina Yan sobre el infierno que vivió con su papá y por qué se sacó el apellido Giordano

Valentín Yankelevich relató los episodios de violencia física y psicológica que sufrió durante su infancia por parte de Darío Giordano, explicó por qué no tiene relación con él y reveló el rol fundamental de su abuelo Gustavo Yankelevich para salir adelante.

Mi papá me caga a palos”: el duro testimonio de Valentín Yankelevich sobre su infancia
Mi papá me caga a palos”: el duro testimonio de Valentín Yankelevich sobre su infancia Hola
Por Mercedes Mosca Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Valentín Yankelevich relató en una entrevista las agresiones que sufrió de su padre, Darío Giordano, tras morir Romina Yan, justificando así la quita del apellido paterno.
  • Durante su infancia, él y su hermano padecieron golpes y humillaciones cotidianas hasta que su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, obtuvo su custodia por vía judicial.
  • Sin vínculo con Giordano, el joven difundió su testimonio para sanar el pasado e instar a los adultos a escuchar y proteger a los niños frente a la violencia intrafamiliar.
Resumen generado con IA

Valentín Yankelevich tenía siete años cuando murió su mamá, Romina Yan. La pérdida marcó su infancia, pero, según relató, los años posteriores estuvieron atravesados por situaciones de violencia física y psicológica que sufrió junto a su hermano Franco mientras vivían con su padre, Darío Giordano. Durante mucho tiempo guardó silencio sobre lo que había ocurrido en su familia, hasta que decidió contar su historia y hablar de las consecuencias que tuvo en su vida.

En una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae, el joven repasó los episodios de maltrato que aseguró haber sufrido, los intentos por pedir ayuda, el proceso judicial que le permitió alejarse de su hogar y el papel fundamental de sus abuelos maternos, Gustavo Yankelevich y Cris Morena. “Creo que llegó el momento de poder contar un par de cosas y sacarme una mochila que vengo cargando desde hace bastante tiempo”, expresó.

Romina Yan y Darío Giordano tuvieron tres hijos: Franco, Valentín y Azul Romina Yan y Darío Giordano tuvieron tres hijos: Franco, Valentín y Azul Hola

La muerte de Romina Yan y el comienzo de una etapa difícil

Romina Yan murió el 28 de septiembre de 2010, a los 36 años. Era hija de Cris Morena y Gustavo Yankelevich y madre de tres hijos: Franco, Valentín y Azul, fruto de su relación con Darío Giordano. Valentín tenía siete años cuando su familia le comunicó que su mamá había muerto. En la entrevista recordó el momento en que se reunieron en su casa y su padre les explicó lo ocurrido.

“Su mamá tuvo un accidente, no va a volver. Yo me voy a encargar de cuidarlos, de protegerlos”, recordó sobre las palabras que escuchó aquel día.

Sin embargo, según su testimonio, la situación familiar se transformó con el paso del tiempo. Cuando tenía nueve o diez años, comenzó a sufrir episodios de violencia física y psicológica por parte de Giordano. Su hermano Franco, contó, también atravesaba situaciones similares.

“Cuando uno creía que eso era tocar fondo y era la tristeza máxima que se podía experimentar, llegaron situaciones que, hoy mirando para atrás, fueron mucho peores, mucho peores”, afirmó. Al describir aquella etapa, resumió su experiencia con una frase contundente: “Realmente era el infierno vivir en esa casa”.

Los golpes y las humillaciones que sufrió durante su infancia

Valentín relató que las agresiones formaban parte de su vida cotidiana. Según contó, lo agarraban de los pelos, lo llevaban por la escalera, le pegaban y lo dejaban encerrado en su habitación. También recordó situaciones de maltrato vinculadas con la comida. “Traerme la comida cuatro horas después, fría, apoyarla en el piso, ‘tomá, comé’”, describió.

A las agresiones físicas se sumaban las descalificaciones que recibía de manera reiterada. El joven aseguró que esas palabras afectaron su autoestima y lo hicieron sentir que no valía nada. “Yo sentía que no servía para nada”, recordó. Y reprodujo las frases que, según su testimonio, escuchaba de su padre: “Vos no vas a hacer nunca nada en tu vida. No servís para nada”.

En ese contexto, explicó que ir al colegio representaba una forma de escapar temporalmente de lo que sucedía en su casa. “Las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”, contó. También dejó en claro que no reconocía a Giordano como una figura paterna. Cuando le preguntaron por qué no lo llamaba papá, respondió: “No, yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol”.

“Tengo 10 años y mi papá me caga a palos”

Uno de los momentos más significativos de la entrevista fue el recuerdo de las primeras veces que Valentín y su hermano intentaron contar lo que estaban viviendo. Según relató, hablaron con sus abuelos paternos para pedir ayuda, pero la respuesta que recibieron fue que su padre también estaba pasando por un mal momento y que debían tratar de entenderlo.

La reacción del joven quedó resumida en una pregunta: “¿Qué tengo que entender? Tengo 10 años y mi papá me caga a palos”. Valentín sostuvo que, mientras puertas adentro vivían una situación de violencia, hacia afuera se mostraba una realidad completamente diferente. Por eso, temía que nadie les creyera. “¿Quién iba a creer que un padre le pegaba a los hijos, los maltrataba?”, se preguntó.

También contó que asistía a una psicóloga y que le relataba los episodios que ocurrían en su hogar. Sin embargo, aseguró que esas conversaciones llegaron a desencadenar nuevas situaciones de violencia porque su padre sabía de qué hablaba durante las sesiones. “No había un lugar seguro”, expresó. “Por eso lo tuvimos que salir a buscar”.

Los pensamientos de muerte y la decisión de escapar

Durante su infancia, Valentín llegó a atravesar momentos de profunda desesperación. En la entrevista contó que tuvo pensamientos relacionados con la muerte y que, en medio del sufrimiento, llegó a imaginar que estaría mejor junto a su mamá.

“Llegó un momento que realmente no tenía ganas de vivir, tuve muchos pensamientos con la muerte”, reveló. Y recordó una de las ideas que se le cruzaban por la cabeza: “Bueno, voy con mi mamá, voy a estar mejor que acá”.

El joven explicó que ese período representó un punto de quiebre. Sentía que no podía seguir viviendo de esa manera y que necesitaba encontrar una salida junto a su hermano.“Si esta va a ser mi vida, prefiero no vivirla”, recordó sobre los pensamientos que tuvo durante aquella etapa. 

La posibilidad de abandonar el hogar apareció gracias a su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien acostumbraba a compartir almuerzos individuales con sus nietos después del colegio.

Durante esos encuentros, Valentín y Franco comenzaron a contarle lo que sucedía y le pidieron que los recibiera en su casa. “Nosotros le empezamos a pedir: ‘No queremos vivir más en esa casa, queremos vivir con vos’”, relató. Y destacó: “Él fue la primera persona que nos escuchó”.

Gustavo Yankelevich, la persona que lo ayudó a salir adelante

El papel de Gustavo fue central en el relato de Valentín. Según contó, su abuelo no solo los escuchó, sino que también los acompañó durante el proceso que les permitió dejar de vivir con su padre.

Los hermanos fueron a declarar después del colegio y comenzó un proceso judicial que se extendió durante varios años, hasta que la tenencia definitiva quedó a cargo de Gustavo.

Valentín recordó que su abuelo les brindó el afecto y la contención que necesitaban después de la muerte de su mamá y de las situaciones que describió. “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida”, afirmó. Y agregó: “Nos dio lo único que necesitábamos, que era amor. Amor y contención, nada más”.

También destacó el esfuerzo que hizo Gustavo para hacerse cargo de ellos y asumir un rol que, según explicó, no le correspondía por su condición de abuelo. “Él tenía que ser abuelo y era el mejor abuelo, y pasó a ser el mejor padre”, expresó.

Por qué Valentín Yankelevich decidió cambiarse el apellido

A los 18 años, Valentín tomó la decisión de dejar el apellido Giordano y adoptar el de su familia materna. En la entrevista explicó que la decisión estuvo vinculada con el dolor que le provocaba su apellido anterior y con su deseo de mantener presente a su mamá. “Del día uno quería cambiarme el apellido. Me hacía mal”, contó.

También señaló que el cambio representó una forma de homenajear a Gustavo, a quien considera una figura paterna fundamental en su vida. “Decidí cambiarme el apellido. Y fue una gran decisión también en honor a mi abuelo, mi verdadero padre”, sostuvo.

Por qué nunca pudo reconciliarse con Darío Giordano

En otro tramo de la entrevista, Valentín habló sobre el vínculo que mantiene actualmente con su padre y explicó por qué nunca quiso reconstruir la relación. “Yo, a día de hoy, no tengo relación con él. Nunca la tuve, nunca la quise tener, sobre todo por lo que pasó después”, afirmó.

El joven aclaró que la posibilidad de una reconciliación habría sido diferente si Giordano hubiera reconocido lo sucedido y pedido perdón. “Si él se hubiese hecho cargo de las cosas que hizo y hubiese pedido perdón, capaz hoy yo tendría una relación con él. No te digo que seríamos padre e hijo perfectos, la familia perfecta, pero podríamos tomar un café, podríamos comer un asado”, explicó.

Sin embargo, consideró que lo ocurrido después de que él y su hermano abandonaran la casa profundizó el distanciamiento. “Hoy no la tengo porque él se encargó de que, más allá de todo lo que nosotros ya habíamos sufrido de su parte, siguiéramos sufriendo más todavía después”, aseguró.

Valentín también recordó los intentos de revinculación por vía judicial y el miedo que sentía ante la posibilidad de volver a relacionarse con su padre. “Yo no lo puedo ver. Me hace mal, me da miedo. No me pidas que me relacione con alguien que me hizo tanto daño”, contó que le dijo a una psicóloga durante uno de esos encuentros.

Además, cuestionó las disculpas que, según su testimonio, aparecieron durante los primeros intentos de acercamiento. “Empezó a esbozar un perdón, pero no era genuino. O yo, por lo menos, lo veía así y no me parecía genuino”, sostuvo.

Cómo es su relación actual con su hermana Azul

Valentín también habló de su vínculo con su hermana Azul y reconoció que la separación familiar fue difícil, especialmente porque ella era muy chica cuando sus hermanos se fueron de la casa. Según contó, Azul siempre comprendió los motivos por los que Valentín y Franco decidieron alejarse, aunque al principio sintió que la habían dejado sola.

“Con mi hermana, hoy a día de hoy tenemos el mejor vínculo, hasta te diría que mejor que capaz hermanos que viven toda su vida juntos”, afirmó. Y agregó: “Al principio, cuando ella era muy chiquita, sentía que la habíamos dejado sola. Pero bueno, después nos terminó entendiendo y hoy tenemos una relación espectacular”.

El joven explicó que, incluso durante los momentos más difíciles, los encuentros en el colegio les permitían compartir conversaciones y mantener la cercanía entre hermanos.

El mensaje que Valentín quiso dejar con su testimonio

Al explicar por qué decidió contar públicamente lo que vivió, Valentín señaló que necesitaba dejar atrás el peso de una historia que había guardado durante muchos años. También expresó su deseo de que su experiencia pueda ayudar a otros chicos que atraviesan situaciones de violencia.

“Alguien los va a escuchar siempre. Y si la primera persona no te escucha, vas a otra. Y si esa no te escucha, así hasta que alguien te escuche”, sostuvo. A los adultos les dejó un pedido concreto: “Que escuchen a los niños, porque los niños te dicen la verdad, te cuentan lo que les está pasando”.

En el cierre, comparó al niño que había perdido las ganas de vivir con la persona que es hoy y destacó la importancia de haber podido salir adelante. “De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria, imaginate”, reflexionó.

Y concluyó: “Hoy todo lo que logré, mis amigos, mi novia, yo soy muy feliz. Y eso también me pasa, me doy esas pequeñas victorias. Hay que recordar de dónde uno vino”.

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