Una urna funeraria vinculada a la cultura chuschagasta asomó en Choromoro; y en cuestión de un par de días un equipo de expertas ya estaba trabajando en el campo. Las arqueólogas María José Barazzutti y Tamara Taddei, del Instituto de Arqueología y Museo, están a cargo de la excavación. En una entrevista que concedieron a LGPlay dieron detalles de esta tarea, y de los protocolos que deben seguirse tanto frente a un descubrimiento arqueológico como al trabajo de rescate de las piezas encontradas.
Taddei explicó que se trató de un hallazgo fortuito, como se denomina a aquellos descubrimientos que no se producen en el marco de un plan de investigación. “En particular, este se dio por las lluvias; es muy común que en épocas de lluvias comiencen a aparecer restos arqueológicos. Se dio al costado de un camino, en Choromoro, donde están haciendo trabajos. Quedó al descubierto la boca de la urna”, señaló.
Según contó, quienes advirtieron la pieza se comunicaron con gente de la Facultad de Ciencias Naturales, quienes les indicaron que deben hablar con la gente de Patrimonio de la provincia -que pertenece al Ente Cultural-. “Estos se comunicaron con el Instituto de Arqueología y Museo; dentro de todas las áreas de este, una es la de rescate arqueológico, que coordinamos María José y yo”, dijo. Y explicó que como se trata de rescate, es una situación en la cual no se cuenta con mucho tiempo para planificar, para organizar. “Nos avisaron el jueves y el sábado estábamos en el campo”, recordó Taddei.
“Es importante destacar que gracias a la acción conjunta de varios actores sociales pudimos realizar este rescate tan importante, no solo para la comunidad de Chuschagasta, sino para todos los tucumanos”, afirmó Barazzutti. Agradeció a los vecinos, a la familia Ruiz y a la comunidad de Chuschagasta, que estuvieron con las arqueólogas en el campo, y destacó al Ente Cultural, a la Dirección de Patrimonio, a la Facultad y al Instituto de Arqueología.
“Nosotras, en un momento, tuvimos que evaluar mucho porque nunca nos había sucedido de hallar una urna con esas dimensiones”, dijo Taddei. Precisó que debieron excavar aproximadamente 1,85 m de profundidad.
Saqueo
Taddei explicó que la urna es de tipo funerario; y añadió que en los alrededores habían encontrado fragmentos de restos óseos humanos. “Lamentablemente, para cuando llegamos y estábamos excavando prácticamente toda la pieza, nos dimos con que ya había sido intervenida por alguien más, por lo cual no hemos encontrado ni restos óseos ni otro tipo de piezas en el interior de la urna”, señaló. De todas maneras, precisó que eso no le quita valor a la pieza: “Hay que recuperarla siguiendo todo un protocolo y todo un cuidado”.
LA GACETA preguntó por los motivos por los que alguien querría llevarse esas piezas. “Pueden ser muchos; pero es ilegal hacer ese tipo de cosas”, respondió Taddei. Contó que existe un mercado negro de piezas arqueológicas, aunque en este caso se desconoce quién realizó la intervención. Planteó que, tal vez, quien lo hizo no tenía malas intenciones, sino que buscaba proteger el descubrimiento y por eso decidió recuperar lo que hubiera adentro.
Taddei detalló los próximos pasos. “Nosotras debemos registrar todo lo que hacemos, lo que se va encontrando y en qué sectores. Luego debemos remontar la pieza porque lamentablemente se fragmentó. Le preguntamos a la comunidad qué desea -porque estamos a disposición de ellos-; tenían básicamente dos opciones: se la entregamos una vez recuperada para que la protejan, o la traemos a San Miguel de Tucumán. Ellos nos pidieron esto últimos, para que luego de remontarla podamos estudiarla en gabinete y hacerles la devolución de toda la información. Ahora debemos terminar los registros y veremos cuándo comenzamos con los análisis”, explicó.
Rasgos
Barazzutti dijo que, por las características de la cerámica, resulta dable pensar que la pieza pertenece al estilo cerámico de la Candelaria, con una antigüedad de 1.000 a 1.500 años, que podría extenderse un poco más. “Analizaremos también los sedimentos, para ver si se pueden hallar microrrestos, microfósiles, que nos permitan determinar si contenían algún tipo de líquidos, bebidas, o si hay restos de semillas o de vegetales”, precisó.
La experta insistió con la importancia de seguir el protocolo, que implica avisar primero a la comunidad y luego a instituciones como Patrimonio de la provincia. “Es importante que ante un hallazgo de este tipo no se toque las piezas, no se las manipulen, no se las excaven; se las intervenga lo menos posible, se las resguarde como se pueda hasta que el equipo pueda intervenir”, indicó Barazzutti. Taddei agregó que las piezas están amparadas por leyes provinciales y nacionales, que buscan proteger el patrimonio arqueológico, cultural y paleontológico.
LA GACETA quiso saber si este tipo de hallazgo es común. “En toda la provincia suceden. En muchos casos son fortuitos, son eventuales”, dijo Barazzutti. Taddei agregó que también existen excavaciones programadas, enmarcadas en algún proyecto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) o con las materias de la carrera de Arqueología. “Pero son cosas completamente distintas; porque en el caso de un rescate no tenemos mucho tiempo para elaborar: es llegar, ver y a medida de que se va excavando hay que ir evaluando en relación a cómo se va presentando ese hallazgo en ese contexto”, diferenció Taddei.
Finalmente, agradeció el interés por comunicar el hallazgo. “Es importante difundir estas cosas para la sociedad”, señaló. Barazzutti completó: “Y para la protección del patrimonio, que es lo fundamental”.















