Nobel de Física para Francis Halzen por descubrir el origen de los neutrinos de alta energía

Estas partículas casi no interactúan con la materia y atraviesan la Tierra sin dejar rastro. Su capacidad de viajar sin desviarse los convierte en una fuente única de información sobre el universo.

NOBEL. Francis Halzen galardonado por el Observatorio IceCube en la Antártida.
NOBEL. Francis Halzen galardonado por el Observatorio IceCube en la Antártida.
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • La Academia Sueca otorgó el Nobel de Física a Francis Halzen por desarrollar el observatorio IceCube en la Antártida y hallar neutrinos de alta energía del espacio profundo.
  • El físico ideó en 1988 usar el hielo antártico como sensor gigante. Tras el proyecto Amanda, completó IceCube en 2011 y logró detectar estas esquivas partículas en 2013.
  • El avance consolida una nueva era en la astronomía de partículas, permitiendo desentrañar fenómenos cósmicos violentos a través del estudio de estas "partículas fantasma".
Resumen generado con IA

La Real Academia de las Ciencias de Suecia distinguió este martes al físico belga Francis Halzen con el Premio Nobel de Física por su papel central en el desarrollo del Observatorio de Neutrinos IceCube, instalado en la Antártida, y el descubrimiento de neutrinos de alta energía que provienen del espacio profundo.

Halzen tiene 82 años y dirige el Instituto de Investigación en Física de Partículas Elementales de la Universidad de Wisconsin-Madison. Recibirá 12 millones de coronas suecas, equivalentes a poco más de un millón de euros. Al enterarse de la noticia, mientras se encontraba en Italia, el científico dijo que había sido una gran sorpresa y agradeció las palabras del jurado durante la comunicación telefónica con Estocolmo.

Los neutrinos son partículas que casi no interactúan con la materia. Atraviesan la Tierra y los cuerpos humanos sin dejar rastro y solo en contadas ocasiones chocan contra un núcleo atómico. Cuando eso ocurre, generan un destello de luz que los sensores pueden registrar. Esa dificultad para detectarlos es la razón por la que se los conoce como partículas fantasma.

El interés científico en ellos radica en su capacidad de viajar sin desviarse ni perder energía. Otras partículas se dispersan por los campos magnéticos del espacio, pero los neutrinos llegan intactos desde su lugar de origen. Eso los convierte en una fuente de información única sobre los fenómenos más violentos del universo. 

Un kilómetro cúbico de hielo como detector

La contribución de Halzen fue imaginar que el hielo antártico podía funcionar como un enorme detector. Para atrapar una cantidad suficiente de neutrinos hacía falta un volumen colosal, y el hielo glacial del Polo Sur ofrecía condiciones excepcionales: transparencia, ausencia de interferencias y estabilidad geológica.

La idea, que el físico presentó por primera vez en 1988, tardó años en concretarse, pero terminó dando forma al IceCube, el detector de neutrinos más grande del mundo, finalizado en 2011.

Antes de IceCube, Halzen trabajó con el telescopio Amanda, un proyecto de primera generación. Con IceCube ya en funcionamiento, los investigadores detectaron en 2013 los primeros neutrinos de alta energía y, tiempo después, confirmaron la existencia de neutrinos que debían haberse originado mucho más allá del sistema solar. Ese hallazgo abrió una nueva etapa en la astronomía de partículas.

Halzen acumula más de 600 publicaciones científicas en partículas, astrofísica y cosmología. Con este reconocimiento, su nombre se suma a la lista de los Nobel de Física, en un galardón que distingue investigaciones capaces de cambiar la forma en que se observa el universo.

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