“Soy una enamorada del Trasmontaña”, dijo la campeona mundial Agustina Apaza

La biker de 47 años volvió a ganar la general de Mixtos junto a César Léttoli. Después de más de dos décadas compitiendo, la jujeña explicó qué hace única a una competencia que ya forma parte de la identidad deportiva y turística de Tucumán.

UN BINOMIO IMPARABLE. Agustina Apaza y César Léttoli mostraron un gran nivel y se adjudicaron la general de Mixtos. la gaceta / foto de OSVALDO RIPOLL
UN BINOMIO IMPARABLE. Agustina Apaza y César Léttoli mostraron un gran nivel y se adjudicaron la general de Mixtos. la gaceta / foto de OSVALDO RIPOLL
Por Carlos Chirino Hace 3 Hs

El Trasmontaña puede medirse en kilómetros, en horas, en segundos y en posiciones. Pero hay algo que no entra en ninguna clasificación y que, para quienes lo conocen desde adentro, explica mejor que cualquier número por qué la carrera tucumana ocupa un lugar tan especial en el calendario del mountain bike argentino. La campeona mundial Agustina Apaza y César Léttoli lo saben. Los jujeños volvieron a quedarse con la general de Mixtos y, una vez más, terminaron confirmando que el Trasmontaña es mucho más que una competencia: es una experiencia que trasciende la bicicleta y que, durante varios días, transforma a Tucumán.

“Es una carrera única”, resumió Apaza. Y detrás de esas cuatro palabras aparece una explicación que tiene que ver con la esencia misma de la competencia. El Trasmontaña fue pionero en las carreras de parejas y esa característica le da una identidad que todavía conserva. No se trata solamente de ser más rápido o de soportar mejor el esfuerzo. Hay que aprender a complementarse, a entender al otro y a sacar lo mejor de dos personalidades diferentes. “Eso siempre te exige más y también te hace sacar lo mejor de las dos personalidades. Nosotros dos, por ejemplo, mujer y varón, somos muy distintos sobre la bicicleta. Sin embargo, intentamos sacar de los dos lo mejor para funcionar como un equipo”, explicó Agustina.

César, que lleva 22 Trasmontañas disputados, encuentra justamente allí una de las claves que hacen diferente a la carrera. “Para mí, eso es de lo que más me sorprendió: poder correr con alguien, acompañado durante toda la carrera”, sostuvo. Pero inmediatamente amplió la mirada. Porque la particularidad no termina en la pareja que comparte la bicicleta. Está en el recorrido, en la gente, en las familias, en el ambiente y en ese folklore que se construyó alrededor de una competencia que hace tiempo dejó de pertenecer solamente a los bikers.

“El recorrido, la cantidad de gente, todo el espectáculo que hay alrededor, las familias que vienen y se juntan, y todo el folklore que tiene el mountain bike en Tucumán. Creo que es único y que eso lo tienen que cuidar mucho para que siga creciendo”, afirmó el jujeño.

Apaza habla desde una relación todavía más profunda con la competencia. Su historia con el Trasmontaña comenzó hace más de dos décadas, cuando llegó a Tucumán casi como una aventurera. No conocía el trazado, no sabía demasiado de la carrera y ni siquiera había salido a competir fuera de Jujuy. Corrió junto a una amiga, terminó cuarta y aquella experiencia le dejó una certeza. “Alguna vez voy a volver y lo voy a ganar”, se dijo mientras miraba el recorrido. Cumplió aquella promesa y, desde entonces, nunca dejó de venir. “Es la única carrera a la que desde que empecé a correr nunca falté. Soy una enamorada del Trasmontaña”, reconoció.

Por eso, cuando habla del impacto que tiene la competencia, lo hace también desde la mirada de alguien que llega desde otra provincia y puede observar lo que sucede alrededor. Más de 2.000 bikers, con una enorme mayoría provenientes de fuera de Tucumán, convierten al Trasmontaña en un fenómeno que excede ampliamente lo deportivo. “Nos encanta seguir viniendo a Tucumán. Es un tesoro para el turismo también”, asegura Apaza. Y aporta un dato que permite dimensionar el movimiento que genera: quienes llegan desde otras provincias deben comenzar a buscar alojamiento con dos o tres meses de anticipación porque la oferta se agota. Los restaurantes también reciben el impacto de esa multitud que durante varios días ocupa hoteles, calles, comercios y espacios turísticos.

“Eso demuestra que el Trasmontaña trascendió lo que es solamente el mountain bike o lo deportivo”, dijo.

Léttoli coincide y va todavía más allá. “Nombrás Tucumán e inmediatamente lo asocian con esta carrera de mountain bike. No importa dónde estés”, aseguró. Para el jujeño, esa capacidad de instalar el nombre de una provincia en el mapa del mountain bike nacional es uno de los mayores logros de la competencia.

También destaca su carácter pionero. Primero fueron las parejas. Después, aquellos recorridos de unos 40 kilómetros por senderos que parecían imposibles de imaginar para una competencia de estas características. Y ahora, con cada edición, el desafío vuelve a crecer. “Fue pionero en hacer una carrera de 40 kilómetros por senderos, algo que no existía. Y encima, los organizadores cada vez elevan más la vara”, remarcó.

Quizás por eso el Trasmontaña nunca deja de ser un desafío, incluso para quienes llevan décadas enfrentándolo. La última edición volvió a demostrarlo. El clima, el barro y la dureza del terreno obligaron a sacar algo más que preparación física.

“Creo que una carrera como la que nos tocó en este Trasmontaña es más mental que física”, explica César. Y los 18 segundos que separaron a los jujeños de sus escoltas sirven como una perfecta síntesis. Tres horas de competencia definidas por apenas un puñado de segundos.

El resultado ya quedó escrito. Pero para Apaza y Léttoli, como para tantos otros que llegan cada año desde distintos puntos del país, la verdadera dimensión del Trasmontaña está en todo lo que ocurre alrededor. En la historia, en el esfuerzo compartido, en los senderos, en las familias, en el turismo y en esa identidad que logró construir con el paso del tiempo.

Por eso, casi una semana después de haber vuelto a ganar, los jujeños no hablan solamente de una victoria. Hablan de una carrera que sienten propia, aunque se corra en Tucumán. Una carrera que, después de más de tres décadas, sigue creciendo y que ya forma parte de la identidad deportiva y turística de la provincia.

Comentarios