Enzo Fernández cambió la historia cuando Inglaterra se sentía finalista

El ex volante de River jugó un partido extraordinario. Corrió, recuperó, condujo y marcó un golazo en la semifinal. Con entrega, carácter y fútbol, lideró la reacción de un equipo que parecía derrotado.

IMPARABLE. Enzo Fernández brilló frente a Inglaterra, manejó el mediocampo y convirtió el tanto que cambió el rumbo de la semifinal.
IMPARABLE. Enzo Fernández brilló frente a Inglaterra, manejó el mediocampo y convirtió el tanto que cambió el rumbo de la semifinal.
Por Carlos Chirino Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Enzo Fernández lideró hoy la remontada de Argentina ante Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 en EE.UU., anotando un gol clave para lograr el pase a la final.
  • Tras llegar cuestionado por su nivel, el volante asumió el rol de mediocampista central tras el gol inglés y empató el encuentro a cinco minutos del final con un derechazo.
  • Este triunfo deposita a la Selección en la final del Mundial 2026 y consagra a Fernández como una pieza clave e indiscutida para el partido definitivo por el título.
Resumen generado con IA

El partido más importante del Mundial exigía futbolistas capaces de soportar la presión y cambiar el rumbo cuando todo parecía perdido. Enzo Fernández eligió ese escenario para ofrecer su mejor versión. Con su lugar entre los titulares puesto bajo la lupa en la previa de la semifinal contra Inglaterra, el volante respondió donde hablan los grandes jugadores: en la cancha. Con personalidad, despliegue y un golazo inolvidable, fue el hombre que encendió la remontada que depositó a la Selección en una nueva final.

Desde que comenzaron a sonar las estrofas del Himno Nacional, el mediocampista dejó en evidencia que iba a vivir el encuentro de una manera especial. Cantó con los ojos llenos de emoción, aplaudió con fuerza apenas terminó la música y contagió a sus compañeros con una energía que luego trasladó al césped.

Cuando la pelota empezó a rodar, ese fervor se convirtió en intensidad. A los dos minutos fue con todo sobre Elliot Anderson para recuperar una pelota y marcar territorio en una zona donde Argentina sabía que se jugaría gran parte del encuentro. Fue la primera señal de una actuación cargada de sacrificio y determinación.

Mientras Inglaterra monopolizaba la posesión y encontraba mejores circuitos de juego durante el primer tiempo, Enzo nunca dejó de ofrecerse como salida. Corrió detrás de cada pelota, metió en cada cruce y fue uno de los pocos argentinos que intentó darle claridad a un equipo que sufría para conectar pases. Incluso estuvo muy cerca de abrir el marcador a los 38 minutos, cuando sacó un potente remate desde afuera del área que pasó apenas por encima del travesaño de Jordan Pickford.

Aunque la Selección atravesó largos pasajes incómodos, el volante del Chelsea sostuvo el equilibrio en la mitad de la cancha. Recuperó, distribuyó y apareció como un auxilio permanente para Leandro Paredes, multiplicándose para cerrar espacios y tratando de darle sentido a cada recuperación.

El partido cambió por completo después del gol de Anthony Gordon. Con el ingreso de Nicolás González por Paredes, Lionel Scaloni reacomodó el mediocampo y Enzo pasó a ocupar el centro de la escena como volante central. Desde allí comenzó a manejar los tiempos del equipo, distribuyendo con precisión y empujando a la “albiceleste” cada vez más cerca del arco inglés. Argentina empezó a crecer al ritmo de su número “5”.

Cuando el reloj marcaba 40 minutos del complemento y el sueño parecía escaparse, apareció el futbolista que nunca dejó de creer. Lionel Messi lo encontró con un pase corto en la puerta del área. Enzo controló con la zurda, levantó la cabeza apenas un instante y, antes de que Jude Bellingham pudiera bloquear el remate, sacó un derechazo perfecto que viajó junto al palo derecho. Pickford, que hasta entonces había sido una muralla, solo pudo mirar cómo la pelota inflaba la red.

Fue mucho más que un empate. A cinco minutos del final, cuando Inglaterra acariciaba el boleto a la final, ese gol alteró por completo el desarrollo emocional del partido. Argentina recuperó la fe y los ingleses sintieron el impacto. Enzo celebró con el clásico “Topo Gigio”, mirando hacia la tribuna británica y pidiendo silencio en un gesto que resumía toda la rebeldía con la que había jugado el encuentro.

La igualdad terminó siendo el punto de quiebre de una semifinal que parecía perdida. Para Inglaterra fue un mazazo y la “Scaloneta” fue por más. Y a los 46 minutos terminó encontrando el gol de Lautaro Martínez que selló una clasificación histórica.

La actuación del mediocampista tuvo un valor especial porque llegó después de un Mundial en el que nunca había logrado mostrar el nivel que acostumbra. Hasta esta semifinal había alternado buenos pasajes con otros de bajo rendimiento y las críticas crecían partido tras partido. Sin embargo, los grandes futbolistas suelen reservar sus mejores funciones para los encuentros decisivos. Enzo esperó el momento indicado.

Su partido no se explicó solamente por el gol. Fue, probablemente, el futbolista argentino que mejor interpretó cada necesidad del encuentro. Ayudó en la recuperación cuando Inglaterra dominaba, ofreció una salida limpia cuando el equipo necesitaba serenarse y asumió la responsabilidad de rematar desde media distancia cuando el área rival estaba completamente cerrada. De hecho, antes del tanto ya había probado varias veces, convencido de que la única manera de vulnerar a Pickford era sorprenderlo desde afuera.

La clasificación a la final quedará asociada al oportunismo de Lautaro Martínez, a la influencia permanente de Lionel Messi y a la fortaleza colectiva de un equipo que jamás baja los brazos. Pero también llevará la firma de Enzo Fernández. Porque cuando el Mundial empezaba a escaparse, fue él quien encendió la ilusión con un derechazo perfecto. El volante que llegaba cuestionado a este patido, terminó siendo el abanderado de la remontada y firmó, quizás, la actuación más importante de su carrera con la camiseta “albiceleste”.

 Enzo llegó a la semifinal envuelto en cuestionamientos, pero respondió con una actuación consagratoria. Su golazo a cinco minutos del final inició la remontada que llevó a la Selección a una nueva final del mundo. Con entrega, carácter y fútbol, lideró la reacción de un equipo que parecía derrotado.

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