Del semillero de Argentinos Juniors al barrio de La Cocha que nació para homenajear el Mundial de 1978

El vecino del histórico Barrio Argentino, bautizado en homenaje a la Selección campeona de 1978, recuerda su paso por las inferiores del "Bicho", el campeonato que marcó a su comunidad y cómo el fútbol sigue siendo el corazón de uno de los rincones más apasionados del sur tucumano.

Diego Rivas fue jugador del club Barrio Argentino.
Diego Rivas fue jugador del club Barrio Argentino. Matías Quintana/LA GACETA.
Hace 3 Hs

Resumen para apurados

  • Vecinos de La Cocha, Tucumán, reviven la pasión futbolística en el Barrio Argentino, fundado como homenaje al Mundial 1978, mientras la comunidad celebra un nuevo torneo.
  • El barrio nació tras el título de 1978. Allí, Diego Rivas, exjuvenil de Argentinos Juniors, lideró al club local al campeonato de 2003, un hito que aún une a la comunidad.
  • A pesar de no competir en ligas mayores, el club barrial mantiene su rol social clave, priorizando la inclusión de los jóvenes y el desarrollo de infraestructura local.
Resumen generado con IA

El Mundial se vive con una intensidad especial en La Cocha. Las caravanas recorren las calles después de cada triunfo de la Selección, las camisetas celestes y blancas aparecen en cada esquina y las familias se reúnen frente al televisor para acompañar el sueño de un nuevo título. Pero hay un lugar donde esa pasión parece tener un significado todavía más profundo: el Barrio Argentino.

Según cuentan los vecinos más antiguos, ese nombre nació en 1978. Las viviendas fueron entregadas durante el año en que la Selección conquistó su primera Copa del Mundo y, como homenaje a aquella conquista histórica, decidieron bautizar al nuevo barrio con el nombre de "Argentino". Casi medio siglo después, la historia vuelve a cobrar vida mientras el país sigue ilusionado con el Mundial 2026.

Uno de los que mejor representa ese vínculo entre el barrio y el fútbol es Diego Rivas. Su vida siempre estuvo atravesada por la pelota. Su historia pudo haber tomado otro rumbo. De adolescente viajó a Buenos Aires para incorporarse a las divisiones inferiores de Argentinos Juniors, una de las canteras más prestigiosas del país. Permaneció allí hasta 1997, cuando una lesión en la rodilla terminó cambiando sus planes. "Me tocó volver a Tucumán", resume.

Así es el escudo del club Barrio Argentino de La Cocha. Así es el escudo del club Barrio Argentino de La Cocha. Matías Quintana/LA GACETA.

El regreso no significó abandonar el fútbol. Muy por el contrario. Continuó jugando en equipos del sur tucumano, como Deportivo Marapa y San Lorenzo de Santa Ana, dentro de la Liga Tucumana. Sin embargo, asegura que el título más importante de toda su carrera llegó lejos de los grandes estadios. Fue en 2003, cuando Barrio Argentino conquistó por primera vez la Liga Departamental de La Cocha.

"Éramos todos amigos, todos de la misma camada. El barrio había crecido mucho y se fueron sumando vecinos de distintos sectores. Conseguimos salir campeones por primera vez y eso hizo que el club empezara a ser respetado", recuerda.

Ese campeonato todavía ocupa un lugar especial en la memoria colectiva del barrio. El club, ubicado sobre uno de los límites del Barrio Argentino, conserva la esencia del fútbol de pueblo. Tiene una cancha donde diariamente juegan chicos y grandes, una pequeña cantina que funciona como punto de encuentro de los vecinos y un escudo inconfundible: la silueta es idéntica a la de Racing.

La cancha sigue siendo uno de los espacios más importantes de la comunidad. "No solamente la usan los chicos del barrio. También vienen de otros barrios porque muchos no tienen dónde jugar. Hay escuelitas de fútbol y la comisión presta las instalaciones para que puedan trabajar", explica Rivas.

Mientras Argentina continúa avanzando en el Mundial, La Cocha también vive su propia fiesta. "La ciudad es muy futbolera. La Municipalidad instaló una pantalla gigante en el complejo San Martín, el Bar El 10 abre sus puertas para cada partido y después cada familia lo vive en su casa", cuenta.

Pero la verdadera explosión llega cuando termina cada encuentro. Tras la clasificación frente a Egipto, las caravanas volvieron a recorrer la ciudad. "Nunca había visto tanta gente. Desde un bordo se veía toda la calle llena. Era impresionante", recuerda.

Del semillero de Argentinos Juniors al barrio de La Cocha que nació para homenajear el Mundial de 1978 Matías Quintana/LA GACETA.

Paradójicamente, La Cocha no tiene hoy un representante en la Liga Tucumana. Sin embargo, para Rivas eso no necesariamente es un problema. El exfutbolista sostiene que muchos municipios destinan grandes recursos para sostener equipos competitivos, mientras otras necesidades quedan relegadas. "A mí me encanta el fútbol, pero hay otras prioridades. Prefiero que se invierta en obras públicas, en calles, desagües y servicios para la gente", sostiene.

Su mirada no disminuye el valor del deporte. Al contrario. Cree que los clubes barriales cumplen una función social indispensable y que espacios como Barrio Argentino siguen siendo fundamentales para que cientos de chicos encuentren un lugar donde crecer.

En estos días mundialistas, cada triunfo argentino vuelve a darle sentido al nombre del barrio. Aquel homenaje nacido en 1978 parece renovarse partido tras partido. Y mientras la ilusión albiceleste sigue intacta, Diego Rivas mira el presente desde el mismo lugar donde empezó todo: un barrio que lleva a la Argentina en el nombre y al fútbol en el corazón.

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