Muy bien organizados los festejos de Vigilia para celebrar lo que para un argentino auténtico, siempre fue la Mayor Fiesta Patria. En esta oportunidad, no se tuvo en cuenta la crítica situación por la que atraviesa el 70 % de los habitantes y se gastaron fortunas en preparativos de un espectáculo, con el solo objeto agasajar al Presidente y a la Vice Presidenta. Evidentemente a ellos tampoco le importaron los gastos de viajar en aviones separados, y asistir a una celebración que para ellos no tiene la mínima importancia. Su única preocupación es la disputa para quedarse con el poder. Mientras tanto, la inflación y la indigencia siguen su curso, aumentando la pobreza y las medidas que apuntan a la destrucción de lo queda del país. En rigor de verdad, hoy no tenemos motivos para festejar ninguna “Independencia “. Es suficiente con mirar la discreción y perversión con que el gobierno nacional ha entregado dineros del Estado, privilegiando a una casta de empresarios y capitalistas extranjeros que se quedan con valiosos activos del país. Con extraordinaria rapidez, Milei se aboco a destruir la industria argentina, provocando miles de desempleos, despreciando la justicia social. Con el pretexto de que no hay plata, se congelaron importantes presupuestos en la asistencia social, en las universidades, en los hospitales y en la entrega de medicamentos. Por otra parte, existe total abandono de la obra pública. Debido al triunfo de la selección, el FMI se mostró diligente en enviar felicitaciones por el éxito. Obviamente no tuvieron en cuenta que una empresa de Córdoba, aprovechando la circunstancia, envió telegramas de despido a 25 operarios que gozaban del permiso otorgado para ver el encuentro.
Humberto Hugo D’Andrea
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