El pacto de sangre futbolera

Lionel Messi festejando el gol contra Egipto.
Lionel Messi festejando el gol contra Egipto.

Resumen para apurados

  • La Selección Argentina clasificó a cuartos de final del Mundial 2026 tras vencer a Egipto con un gol decisivo de Lionel Messi en un partido de alta tensión emocional.
  • El pase se logró con un juego ofensivo pero descompensado en defensa, reviviendo el sufrimiento previo ante Cabo Verde y destacando el rol goleador de Enzo Fernández y Romero.
  • Este triunfo mantiene la mística del campeón vigente y asegura su lugar en cuartos, aunque el equipo deberá mejorar su acople colectivo para aspirar a revalidar el título.
Resumen generado con IA

Vimos a Messi festejar casi mil goles, pero ¿cuántos como este? Picó, pegó un salto, tensó los músculos, gritó. Hasta quedó suspendido por un ratito, como flotando en su felicidad. Fue como si la energía emanada por millones de argentinos lo hubiera encendido. Porque a Messi, encadenado entre la espada y la pared de un partido incalificable, sólo le faltaba rebelarse. El zurdazo, hermoso, furioso también, se metió en el ángulo de su leyenda. En esos instantes Messi no es una estrella, sino un meteorito incandescente.

Y ahí va Messi, bañado en el agua bendita que no le impide errar penales. Y ahí va la Infartoneta. Un equipo que, sin consultarnos, parece haber sellado un pacto: ¿quieren que celebremos? ¡Suframos todos! Habrá que aceptar ese decreto, sustentando a fin de cuentas en una Argentina generosa, ofensiva, protagonista; y a la vez descompensada y dubitativa de mitad de cancha hacia atrás. Pasó contra Cabo Verde, se reiteró ante los veloces egipcios. Las reglas de un juego a matar o morir, seguramente no buscado, pero evidente en la cancha.

Lo impresionante de la campeona del mundo es lo que sigue contagiando, todo lo que emociona, tanto fervor juramentado, tanto orgullo que obliga a poner los análisis futboleros en el freezer, al menos hasta que bajen las pulsaciones, y eso no sucederá hoy. Argentina, sentimiento real, se construye desde el compromiso. Por eso la piel erizada de todos.

Tremendo Messi, tremendo Paredes. Hablaremos del "Cuti" y de Enzo, gigantes en plan goleadores. Hubo rendimientos individuales altísimos y otros no tanto. Le está faltando eso a la Selección; que los 11 sintonicen la misma onda. Y que algunos levanten. El todos para uno y uno para todos dartagnanesco disimula los bajones, pero nada es para siempre.

Ahí va Argentina. Ahí vamos. El capitán festeja cuando debe y también llora cuando debe. Está muy bien. El fútbol nacional, plagado de épica, recibe con los brazos bien abiertos este capítulo escrito a su medida. Cuartos de final del Mundial, qué locura. Y pensar que hace un rato mirábamos el vacío, desencantados. Ajenos a la tanguera melancolía nacional, a los que estaban en la cancha ni se les pasaba por la cabeza hacer las valijas. Eso los hace distintos.

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