Los Pumitas entendieron que el vértigo también puede ser un arma

Argentina volvió a golear en el Mundial Juvenil al derrotar 62-40 a Irlanda, pero el resultado esconde mucho más que una lluvia de tries. El equipo de Nicolás Fernández Miranda mostró una versión ofensiva deslumbrante, sufrió cuando el rival reaccionó y respondió como lo hacen los equipos con personalidad.

FESTEJO. Los Pumitas vencieron a Irlanda y se ilusionan con clasificar a semis del Mundial.
FESTEJO. Los Pumitas vencieron a Irlanda y se ilusionan con clasificar a semis del Mundial. Prensa UAR/ Photo by Giorgi Ebanoidze/Gaspafotos
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Los Pumitas derrotaron 62-40 a Irlanda en Tbilisi por el Mundial Juvenil de rugby, logrando un triunfo clave que los deja a un paso de clasificar a las semifinales.
  • Tras golear a EE. UU. en el debut, el seleccionado de Fernández Miranda ratificó su poder ofensivo y mostró solidez mental para contener la reacción del subcampeón europeo.
  • Con 140 puntos en dos partidos, Argentina se consolida como candidata al título y definirá el pase a las semifinales en el próximo y exigente choque ante Inglaterra.
Resumen generado con IA

Había una incógnita después del debut. La goleada 78-14 sobre Estados Unidos había dejado sensaciones excelentes, pero también una pregunta inevitable: ¿qué pasaría cuando enfrente estuviera un rival de primer nivel? La respuesta llegó en Tbilisi y fue contundente. Los Pumitas derrotaron 62-40 a Irlanda, subcampeón del Seis Naciones M-20, en uno de los mejores partidos del Mundial Juvenil y dieron un paso enorme hacia las semifinales.

No fue una victoria cualquiera. Fue una demostración de que este equipo puede sostener su identidad aun cuando el contexto cambia. Puede jugar de memoria, puede dominar y también sabe responder cuando el rival lo obliga a sufrir. Y, dentro de esa construcción colectiva, hubo tres nombres que volvieron a tener acento tucumano.

Simón Pfister fue una de las grandes figuras del encuentro. El fullback de Tucumán Rugby terminó apoyando dos tries, pero su influencia fue mucho más allá de las conquistas. Cada vez que encontró espacios rompió la defensa irlandesa, apareció como opción de ataque y generó superioridad numérica. Fue uno de esos jugadores que transmiten la sensación de que algo importante puede ocurrir cada vez que tocan la pelota.

Si Pfister aportó desequilibrio, Tomás Dande volvió a demostrar por qué lleva la cinta de capitán. El tercera línea de Huirapuca fue el líder silencioso de un equipo que nunca perdió el orden, incluso cuando Irlanda reaccionó en el segundo tiempo. Además de conducir al grupo desde lo anímico, coronó su actuación con un try que ayudó a construir la ventaja con la que Argentina se fue al descanso. El tercer representante tucumano también tuvo un papel determinante. Benjamín Farías Cerioni integró la primera línea y volvió a cumplir una tarea indispensable en el trabajo del pack. Su aporte quizá no aparezca reflejado en los resúmenes, pero fue fundamental para que Los Pumitas impusieran condiciones en las formaciones fijas y generaran una plataforma sólida desde la cual lanzar un juego dinámico y ambicioso.

Porque el rugby que propone este seleccionado comienza mucho antes de los tries. Los primeros cuarenta minutos fueron una muestra perfecta. Irlanda manejó largos pasajes de posesión, pero Argentina fue infinitamente más efectiva. En apenas dos ataques ya ganaba 14-0. Primero apareció Luciano Avaca aprovechando un descuido defensivo; luego llegó una de las mejores jugadas del campeonato: un contraataque iniciado dentro de la línea de 22, resuelto con apenas tres pases y finalizado por Federico Serpa.

La diferencia siguió creciendo con un penal del propio apertura y, sobre el cierre de la etapa inicial, llegaron los tries de Pfister y Dande para establecer un contundente 31-7. Parecía que el partido estaba resuelto.

Pero Irlanda demostró por qué llegaba como uno de los candidatos del torneo. Ajustó su disciplina, redujo los errores de manejo y comenzó a convertir prácticamente cada visita al campo argentino en puntos. De a poco fue acortando la distancia hasta colocarse apenas 10 unidades abajo (45-35) cuando todavía quedaban diez minutos por jugar. Era el momento de mayor tensión desde que comenzó el Mundial para los dirigidos por Nicolás Fernández Miranda. Y allí apareció otro rasgo que distingue a los buenos equipos: la serenidad.

Los Pumitas no cambiaron su manera de jugar. No se refugiaron para defender la ventaja ni entraron en el desorden que proponía el trámite. Mantuvieron la paciencia, recuperaron el control de la pelota y encontraron el golpe definitivo. Primero fue Bautista Lescano, con una espectacular acción individual en la que dejó rivales en el camino para apoyar un try decisivo. Apenas un minuto después, Manuel Giannantonio aprovechó el envión anímico para sentenciar definitivamente el encuentro.

El 62-40 final refleja una producción ofensiva extraordinaria. En apenas dos partidos, Argentina suma 140 puntos, número que habla por sí solos. Sin embargo, la verdadera fortaleza del equipo parece estar en otro aspecto: la variedad de recursos.

Los Pumitas pueden atacar desde cualquier sector de la cancha, alternan potencia y velocidad con naturalidad y, sobre todo, cuentan con una estructura colectiva que potencia las virtudes individuales. En ese funcionamiento, el aporte tucumano resulta decisivo. Pfister desequilibra desde el fondo. Dandée ordena y lidera desde la tercera línea. Farías Cerioni sostiene el trabajo invisible del pack. Tres funciones distintas, una misma influencia.

Ahora llegará Inglaterra, probablemente el examen más exigente de la fase de grupos. Será el partido que definirá el futuro inmediato del seleccionado argentino en el Mundial. Pero después de lo mostrado frente a Irlanda, la sensación es diferente. Ya no se trata únicamente de un equipo que juega bien. Se trata de un seleccionado que empieza a construir credenciales para pelear por el título.

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