Llegó de Nueva Zelanda sin hablar español: ahora es hincha de Argentina y Boca

Anthony France tiene 17 años y está de intercambio con AFS en Tucumán desde agosto. En su país, el fútbol era un deporte que podía traerte burlas; acá vio a un pueblo entero detenerse por un partido del Mundial y terminó con la cara pintada en el colegio.

DE ANTHONY A ANTONIO. En el colegio a punto de ver Argentina - Austria, con la camiseta de la Selección y el gesto de Messi.
DE ANTHONY A ANTONIO. En el colegio a punto de ver Argentina - Austria, con la camiseta de la Selección y el gesto de Messi.

Resumen para apurados

  • El estudiante neozelandés Anthony France se convirtió en hincha de Argentina y Boca Juniors durante un intercambio en Tucumán iniciado en agosto por su pasión por el fútbol.
  • Sin saber español, el joven eligió el país tras ver los festejos de Qatar. En Tucumán se adaptó a las costumbres norteñas, aprendió modismos y vivió el fervor por el fútbol.
  • El joven regresará pronto a Nueva Zelanda planeando estudiar turismo y volver al país. Su experiencia resalta el impacto del fútbol como puente de integración cultural global.
Resumen generado con IA

Cuando Argentina juega, Anthony France todavía se sorprende. En el colegio las clases se frenan, las calles quedan vacías y todos buscan una pantalla. “Nunca pensé que un país pudiera vivir así este deporte”, dice el estudiante neozelandés de 17 años que, desde agosto, vive en Tucumán gracias a un intercambio de AFS. Sus amigos aquí lo llaman “Antonio” o “Tonio”.

La entrevista avanza entre preguntas y respuestas en espanglish. Hace menos de un año empezó a aprender el idioma, pero ya alcanza para resumir qué fue lo que más lo sorprendió de Argentina: “En mi país no existe ese fanatismo”.

ESTUDIANTE DE INTERCAMBIO. El estudiante neozelandés durante su estadía en Tucumán, en pleno Mundial. ESTUDIANTE DE INTERCAMBIO. El estudiante neozelandés durante su estadía en Tucumán, en pleno Mundial.

Del país del rugby al país del fútbol

Anthony nació en Auckland y eligió Argentina para su intercambio después de ver en redes sociales los festejos del Mundial de Qatar. También evaluó Costa Rica y Colombia, pero quería conocer Sudamérica. “Me acuerdo de ver los videos del Obelisco. Me pareció una locura”, recuerda.

En el país de los All Blacks, el deporte ocupa un lugar muy distinto. “Hace diez años, si jugabas al fútbol te hacían bullying. Si querías hacer amigos, tenías que jugar al rugby”, cuenta. Él mismo quiso sumarse a un equipo cuando era chico, aunque terminó desistiendo por las cargadas. Hoy el fútbol ganó más lugar en Nueva Zelanda, pero el contraste con Argentina sigue siendo enorme.

Aunque sigue atento a los partidos de su país, reconoce que el Mundial no le genera la misma intensidad. Lo vive “más tranquilo”, como algo que mira, pero no lo atraviesa como el fútbol en Argentina.

“Messi is the top. The best”, dice primero en inglés. Después busca las palabras en español y agrega: “Acá la gente ama a Messi como si fuera un rey”. Cuando dice que es de Nueva Zelanda, casi todos le preguntan por Tim Payne. “Una vez dije que era mi amigo y me creyeron”, bromea.

FANATISMO ARGENTINO. Bautista, su amigo en Tucumán, le pintó la cara antes de salir a alentar a la Selección. FANATISMO ARGENTINO. Bautista, su amigo en Tucumán, le pintó la cara antes de salir a alentar a la Selección.

Un país que se detiene por 90 minutos

Lo que más lo sorprendió llegó con el Mundial. En Nueva Zelanda, asegura, un partido importante no modifica demasiado la rutina. En Argentina descubrió otra cosa. “No había nadie en la calle. Todo el mundo estaba en su casa o con amigos mirando el partido. Y cuando Argentina hace un gol, es una fiesta”, describe.

El primer partido que vio en el colegio terminó de convencerlo. “Todos estaban gritando, cantando, con vuvuzelas. Yo nunca había visto un ambiente así”. Sus amigos incluso terminaron pintándole toda la cara con celeste y blanco en la previa del partido ante Austria.

SUS COMPAÑERAS. Con Agustina y Elisa, amigas que hizo durante su intercambio en Tucumán. SUS COMPAÑERAS. Con Agustina y Elisa, amigas que hizo durante su intercambio en Tucumán.

El choque cultural: aprender español tucumano

Llegó sin saber español. Apenas conocía algunas palabras que había aprendido en cursos de castellano y, de un día para otro, tuvo que enfrentarse al diccionario tucumano. “Mis compañeros me enseñaron malas palabras”, cuenta entre risas y pregunta si puede repetirlas. “Antes que 'hola' aprendí 'pingo' y 'ura'”, recuerda.

Casi un año después, lo que más le sorprende del país son la siesta, las cenas cerca de la medianoche y la facilidad con la que hombres y mujeres construyen amistades. “Aquí la gente es muy touchy (muy afectuosa). En Nueva Zelanda no ves gente saludándose con un beso o abrazándose. La primera vez que me saludaron así no sabía dónde poner los brazos”, admite.

También le llamaron la atención las motos, los perros callejeros, las cenas cerca de la medianoche y una costumbre que jamás había tenido: la siesta. “Allá cenamos a las cinco. Acá a las diez y media u once", cuenta. En materia gastronómica no duda: "El lomito es top”. Después aparecen las empanadas.

NUEVAS EXPERIENCIAS. En plena experiencia de intercambio en Tucumán, compartiendo un sándwich de milanesa con compañeros de Italia e Islandia. NUEVAS EXPERIENCIAS. En plena experiencia de intercambio en Tucumán, compartiendo un sándwich de milanesa con compañeros de Italia e Islandia.

De Boca y de San Martín

Durante estos meses Anthony aprovechó para conocer Córdoba, Mendoza y Cancún junto a su familia anfitriona. Ya hasta eligió equipo. “Soy de Boca, tengo una camiseta y me gustaría visitar la Bombonera”, dice con orgullo.

También fue a ver a San Martín, aunque la experiencia terminó de manera inesperada: un corte de luz obligó a suspender el partido cuando todavía estaba 0 a 0. “Yo quería que me devuelvan la plata”, bromea.

AFECTOS. Con su familia anfitriona en Tucumán, que lo acompaña durante su estadía en Argentina. AFECTOS. Con su familia anfitriona en Tucumán, que lo acompaña durante su estadía en Argentina.

“Vengan con la mente abierta”

Si tuviera que darle un consejo a otro estudiante que quiera hacer un intercambio en Argentina, Anthony no duda. “Que venga con la mente abierta y que diga que sí a todo. Acá la vida se vive de otra manera”, asegura.

Dentro de unas semanas volverá a Nueva Zelanda. Dice que va a extrañar el español, los amigos que hizo en Tucumán y, sobre todo, los lomitos. También quiere estudiar Turismo para seguir conociendo culturas. “Tengo que volver. Hice muchos amigos, algunos más cercanos que los que tengo allá”, asegura.

Cuando regrese a Auckland, la primera historia que contará será la de un país capaz de detenerse por completo para mirar un partido de fútbol. Una imagen que nunca imaginó encontrar al otro lado del mundo.

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