Tiene 63 años, escuchó el Mundial de 1978 a través de una radio a pilas y hoy sigue trabajando en la escuela de su pueblo
Nació en Piruaj Bajo y fue testigo de los cambios de una comunidad donde durante décadas no hubo televisión, electricidad ni escuela. Desde los partidos escuchados por radio a pilas en 1978 hasta las caravanas por la tercera estrella, Antonio Romero repasó cómo se vivieron los mundiales en uno de los rincones más aislados del norte santiagueño.
Resumen para apurados
- Antonio Romero, de 63 años, repasa en Santiago del Estero la transformación de su aislado pueblo, Piruaj Bajo, desde el Mundial 1978 hasta hoy para preservar la memoria local.
- Romero creció caminando kilómetros para estudiar, vivió sin electricidad y escuchó el mundial de 1978 por radio a pilas. Hoy trabaja en mantenimiento de la escuela local.
- Su testimonio refleja la resiliencia de los pueblos rurales y cómo el acceso a la educación y la tecnología transforma de manera irreversible el desarrollo comunitario.
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