Resumen para apurados
- Antes del Mundial 2026, Lionel Scaloni entrena a la Selección Argentina en EE. UU. buscando variantes tácticas ante lesiones para que el equipo supere cualquier imprevisto.
- Ante la baja de Leonardo Balerdi y el próximo amistoso con Islandia, el DT prueba juveniles y ensaya roles alternativos para mitigar el impacto de nuevas lesiones.
- Esta estrategia busca consolidar un plantel flexible capaz de superar cualquier contratiempo, una cualidad que el cuerpo técnico considera clave para el Mundial 2026.
Cada día que pasa se confirma que Lionel Scaloni no es un entrenador común. El DT campeón del mundo parece siempre tener un as debajo de la manga. Mientras la mayoría llega a un Mundial buscando confirmar una idea, él parece estar haciendo exactamente lo contrario. Utiliza los últimos días de preparación antes del debut en el Mundial 2026 para desafiar sus propias certezas.
Por eso el triunfo sobre Honduras dejó mucho más que un resultado previsible. Argentina ganó 2 a 0, no sufrió defensivamente, encontró respuestas individuales y evitó nuevas lesiones. Sin embargo lo más interesante ocurrió detrás del marcador. Lo que saltó a escena fue que Scaloni exhibió su manera de pensar el fútbol.
Mientras más de 80.000 personas en Texas esperaban ver a Lionel Messi en acción, el DT estaba observando otra cosa. Miraba a Agustín Giay, a Valentín Barco, a Giuliano Simeone, a Cristian Romero. Estudiaba rendimientos, observaba comportamientos y analizaba respuestas. Además, también miraba los diferentes escenarios posibles.
Porque a menos de 10 días del debut mundialista ya no se trata de construir un equipo, sino de prepararse para lo inesperado. Y la lesión de Leonardo Balerdi terminó de confirmar esa realidad.
El defensor sufrió un problema muscular y se quedó afuera del Mundial; y eso obligó a replantear la lista. Pero la reacción de Scaloni fue reveladora. No habló únicamente de buscar un reemplazante; dijo que la situación lo obligaba a revisar otras cuestiones del plantel y que tal vez podían ser más los cambios. En pocas palabras dejó en claro que no piensa el fútbol como una suma de nombres sino como una red de relaciones. Justamente esa es probablemente una de las claves menos visibles de su ciclo.
Durante mucho tiempo el fútbol argentino discutió quién debía jugar, en cambio hoy Scaloni parece más preocupado por otra pregunta. El DT apunta a qué necesita el equipo para seguir funcionando cuando alguien deja de estar.
Por eso debutaron más de 60 futbolistas durante su gestión y por ese motivo también aparecen juveniles que hace apenas unos meses ni siquiera figuraban en el radar público. Por eso Giay juega 90 minutos, Barco cambia de función o Nicolás Capaldo suma minutos en un puesto diferente al habitual.
Está claro y todos lo saben que no son pruebas aisladas, sino ensayos para situaciones que podrían aparecer en plena competencia.
Scaloni tiene motivos para actuar de esa manera
La historia reciente le dio argumentos para pensar así. En Qatar perdió a Giovani Lo Celso antes del torneo y tuvo que reinventar sobre la marcha. Durante la Copa América 2024 también tuvo que modificar algunas piezas, y ahora las lesiones de Balerdi, Gonzalo Montiel, Leandro Paredes, Nicolás Paz o Julián Álvarez vuelven a poner a prueba la flexibilidad de la estructura.
Pero cada vez que aparece un problema, Scaloni responde ampliando opciones.
Por eso el amistoso de este martes contra Islandia puede ser mucho más importante de lo que parece. No porque vaya a definir titulares, ni porque entregue conclusiones definitivas sobre el funcionamiento colectivo. Por el contrario, el verdadero valor estará en otra parte.
Será la última oportunidad para observar cómo responden los futbolistas que hoy viven en la frontera entre la certeza y la duda. Los que todavía pelean un lugar o los que pueden transformarse en soluciones durante el torneo.
A esta altura, Argentina ya sabe a qué juega, conoce perfectamente quiénes son sus líderes y también sabe cuál es su identidad. Ahora, lo que todavía necesita descubrir es algo más complejo: cómo reaccionará cuando el Mundial la obligue a salir de su zona de confort.
Y quizás por eso Scaloni sigue observando a los suplentes mientras el mundo mira a Messi. Porque los títulos rara vez suelen definirse por las certezas. Por el contrario, a los grandes campeonatos casi siempre los terminan ganando los equipos que aprendieron a convivir con las dudas.









