Mario García, el mejor diseñador de diarios del mundo

Asesor de cientos de medios en los cinco continentes, reivindica el valor del trabajo en el terreno y la necesidad de contar historias pensando en las formas en que se consume información. Una conversación sobre innovación, diseño y confianza en tiempos acelerados.

MARIO GARCÍA. El diseñador diserta en WAN-IFRA Marsella sobre producción periodística e IA.
MARIO GARCÍA. El diseñador diserta en WAN-IFRA Marsella sobre producción periodística e IA.
Daniel Dessein
Por Daniel Dessein Hace 2 Hs

54 / 856 / 121. Sus conferencias suelen comenzar con tres números proyectados sobre una pantalla. El primero indica los años que lleva trabajando; el segundo, la cantidad de proyectos realizados; el tercero, los países en los que estuvo por motivos profesionales. Una ecuación biográfica en la que el crecimiento de los números que cifran sus acciones parece desafiar el paso del tiempo.

Mario García es un viejo conocido de LA GACETA, una de las primeras empresas periodísticas del interior argentino a las que asesoró hace más tres décadas. Entrenó al equipo de profesionales del diario que luego fue reconocido, en varias oportunidades, por la Sociedad Internacional de Diseño como uno de los medios más destacados del mundo en su presentación visual.

Vida entre redacciones

Lo conocí siendo adolescente, en Tucumán, en casa de mis padres. Me llamó la atención una cosa que contó. Tiempo atrás, había empezado a experimentar una sensación angustiante. Cada mañana, cuando se despertaba, no sabía en qué ciudad estaba ni por qué. Era común para él aterrizar un día en Taipei para volar a los dos días a Moscú, después de otros dos a Frankfurt y terminar la semana en Bogotá. Para exorcizar el desconcierto matinal, antes de dormir desplegaba, sobre las mesas de luz de los distintos cuartos de hotel en los que se alojaba, tres portarretratos. Uno con una imagen de sus padres. Otro con una de sus hijos. Y el tercero con una foto suya, tomada el día de su graduación en la facultad. Cuando despertaba y veía esas imágenes que le recordaban quién era y a quiénes quería, se aplacaba la zozobra que provocaba la desorientación geográfica. Ese hombre que se despertaba desorientado es hoy uno de los guías más lúcidos para el periodismo alrededor del planeta. Para muchos, el mejor.

La última vez que vino a Tucumán, no existían los smartphones. Hoy, señala, el 94% de los contenidos periodísticos se consumen verticalmente, en celulares, pero tres cuartas partes de los contenidos se generan para un consumo horizontal. “Hay que hacer -dice- lo que hacemos en WhatsApp. Escribir y mostrar. En el caso de una historia periodística: un título, una foto, dos párrafos, un video, un párrafo, un mapa u otro gráfico, y así, en ese tipo de secuencias. Pensar en un lector que scrollea”. Hace no mucho, entró a la redacción de The Times, en Londres, y les preguntó a los editores por qué tenían todas las pantallas horizontales si trabajaban para audiencias que leen de otro modo. Al día siguiente, todas las pantallas de la redacción del Times habían girado 90 grados. El consultor cubano-estadounidense plantea que, en el mundo digital, los periodistas deben pensar como un guionista. Escena uno, escena dos, escena tres…

Entusiasmo renovado

Mario está por cumplir 80 años. “Probablemente soy la persona más grande entre los que están obsesionados con la IA”, arriesga. Dice que no hay que hablarles a los chatbots como robots sino como personas. “Yo, cada mañana, lo saludo amablemente y le paso todo lo que imagino que puede ayudarlo a ayudarme. Por ejemplo, le pasé todos mis libros y artículos. Cuando no estoy inspirado para escribir una nota o preparar una presentación, le pido que me asista, a partir de lo que yo ya hice. Y, como me conoce bien, a veces me dice: ‘¿por qué no haces una caminata de media hora por la playa, que eso suele ayudarte a encontrar buenas ideas?’”.

García, autor del libro IA: la próxima revolución, define a los chatbots como una mezcla de coreógrafos y cosmetólogos porque ayudan a coordinar elementos dispersos y a encontrar una estética para el conjunto. “No reemplazarán a los periodistas -aclara-; por el contrario, elevará sus capacidades, aunque también eliminarán a los más vagos. El periodismo en el terreno será el más cotizado”.

Mario expone en el salón Eugene del Palacio del Faro, un edificio monumental que Napoleón III construyó para su esposa Eugenia. Un retrato de la emperatriz acompaña al consultor en su conferencia. Por las ventanas se divisa la isla de If y las paredes de su castillo, luego convertido en la prisión dentro de la cual Alejandro Dumas imaginó a Edmond Dantes, el protagonista de El conde de Montecristo. Mario refuerza nuestra confianza en los mejores valores y en la misión del periodismo. Y nos recuerda la charla en la celda de Edmond con el Abate Faria, al que le confiesa que ya no cree en Dios. “No importa -le dice el religioso-; él cree en vos”.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios