Resumen para apurados
- El presidente Javier Milei anunció que es probable que el papa León XIV visite la Argentina en noviembre, en un esfuerzo del Gobierno por recomponer relaciones con el Vaticano.
- La ministra Pettovello gestiona el acercamiento en Roma, mientras Milei busca calmar la tensión con la Iglesia local tras las críticas por el impacto social del ajuste económico.
- Este viaje papal representaría un hito para el nuevo pontificado y consolidaría una tregua política entre el gobierno de Milei y el clero, redefiniendo su relación institucional.
Javier Milei sacudió la agenda política al anunciar que la llegada del papa León XIV a la Argentina es una posibilidad concreta. Según el mandatario, el Gobierno nacional ya trabaja en los preparativos para que el Sumo Pontífice visite su tierra natal en noviembre, un evento que marcaría un hito en el inicio de este nuevo pontificado.
“Es probable que venga en noviembre”, adelantó Milei en una entrevista. La confirmación llega en un momento clave: la Casa Rosada busca reconstruir puentes con el Vaticano tras meses de tensiones por el impacto del ajuste económico y las persistentes advertencias del Episcopado sobre el aumento de la pobreza.
Diplomacia en Roma y gestos internos
El anuncio presidencial no es un hecho aislado. Se da en sintonía con la misión oficial de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien se encuentra en el Vaticano cumpliendo una agenda que incluye debates sobre educación e inteligencia artificial, además de reuniones con la cúpula de la Santa Sede.
Según el Ejecutivo, la visita de León XIV representaría un "borrón y cuenta nueva". Milei dejó atrás las críticas que en el pasado lanzó contra la institución y apuesta ahora por una estrategia de acercamiento institucional.
Tregua con el clero local
En la misma entrevista, Milei intentó bajar los decibeles tras el fuerte discurso del arzobispo Jorge García Cuerva en el Tedeum del 25 de Mayo. El Presidente calificó las palabras del religioso -quien pidió terminar con la polarización y el "terrorismo de redes"- como una "opinión válida” dentro del marco de las escrituras.
“No tengo nada de qué quejarme. Abre un debate valioso”, señaló el mandatario, en un giro pragmático que busca evitar un frente de conflicto abierto con la Iglesia antes de la posible llegada del Papa al país.







