Una colección para encontrar los textos de Tolkien, atraerlos a todos y atarlos… en papel

editan El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion con ilustraciones del propio autor.

Una colección para encontrar los textos de Tolkien, atraerlos a todos y atarlos… en papel

“…los Hijos de Ilúvatar son Elfos y Hombres,

 los Primeros Nacidos y los Seguidores.

Y entre todos los esplendores del Mundo,

 las vastas salas y los espacios, y los carros de fuego,

 Ilúvatar escogió como morada un sitio

en los Abismos del Tiempo y entre las innumerables estrellas”.

J.R.R. Tolkien, El Silmarillion

Una vieja rivalidad en el mundo de los libros, al estilo “River vs. Boca”, es la que enfrenta a los bibliófilos contra los bibliómanos. Es decir, en una vereda están aquellos que son genuinos “amantes” de los libros y, enfrente, aquellos que son más bien “coleccionistas”, y que los atesoran como meros objetos. De vez en cuando, sin embargo, aparecen publicaciones que funcionan como una suerte de “prenda de unidad”. No terminan con las diferencias entre unos y otros, pero se convierten en un territorio común: una suerte de zona neutral donde se considera perfectamente lícito incursionar, tanto para unos como para otros.

Precisamente, estamos ante esa circunstancia con la última edición de las tres obras más conocidas de J.R.R. Tolkien, que se editan como una colección especial: “Cantos tintados”. El nombre deriva del hecho de que los tres volúmenes cuentan con ilustraciones realizadas por el mismísimo autor. Buena razón para que los “bibliófilos” reincidan, aunque tengan otros ejemplares ya leídos. Sobrados motivos para el delirio de los “bibliómanos”.

Más de 2.500 páginas reúnen El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion en esta edición de sólo tres tomos lanzada por la editorial Minotauro, con tapa dura, que llegó este año a las librerías tucumanas. Y se agotó tan velozmente como el vuelo de las águilas gigantes a las que Tolkien llama “gwaihir”.

Madrigueras y dragones

En el orden cronológico de la vida biológica del autor, el primero de los libros es El Hobbit, un cuento que el autor escribe para sus hijos en 1937. Allí se narran las peripecias de Bilbo Bolsón, desde que Gandalf y un grupo de enanos lo sacan de la apacible -pero intrascendente- trascendencia en la Comarca. De una vida en madrigueras pasa a internarse en el corazón de una montaña para recuperar el tesoro del que se ha apoderado el espantoso dragón Smaug.

La publicación original, hace casi nueve décadas, contaba con un par de mapas y unos pocos dibujos en blanco y negro. La nueva entrega tiene más de medio centenar de ilustraciones, a dos tintas, y nuevos mapas elaborados por el propio Tolkien, aunque en otros contextos.

La letra chica

Después de esta “entrada” viene el “plato fuerte”: nada menos que El Señor de los Anillos. El volumen que reúne esta icónica historia tiene poco más de 1.400 páginas. Reúne los tres grandes títulos inmortalizados en la pantalla grande: “La Comunidad del Anillo” (libros I y II), “Las Dos Torres” (libros III y IV) y “El Retorno del Rey” (libros V y VI).

Para los que sólo vieron las películas, leer El Señor de los Anillos representa la oportunidad de recorrer una serie de detalles omitidos o subestimados, a fuerza de lo que demanda la adaptación para traducir los textos al lenguaje audiovisual y comprimirlo en un margen de tiempo limitado. Por ejemplo, el hecho de que los Bolsón, es decir Bilbo y su sobrino Frodo, son ricos. La riqueza del primero, de hecho, despierta desde envidias hasta mitos en la Comarca. Los Gamyi, en cambio, son hobbits pobres. Sam, quien será el fiel compañero de Frodo, es el jardinero de los Bolsón, trabajo que heredó de su padre. Por eso se refiere a su amigo llamándolo, siempre, “Señor Frodo”.

Leer a Tolkien, además, permite descubrir personajes que han sido olímpicamente extirpados en las realizaciones de Peter Jackson, como el caso de Tom Bombadil. A su casa en el Bosque Viejo llega Frodo tras dejar la Comarca y antes de arribar a “El Poney Pisador”. Personaje enigmático, Tom Bombadil es inmune al poder del anillo único.

Genealogías

Párrafo aparte merecen los “Apéndices” de este copioso volumen, que insumen por si solos un centenar y medio de páginas. Se encuentran, por un lado, los “Anales de los reyes y los gobernantes”, incluyendo a los monarcas de Numenor y al pueblo de Durin. Por otro lado, aparecen desde un “Calendario de la Comarca” hasta un grupo de árboles genealógicos. En tercer término, hay todo un apartado sobre escritura, ortografía y pronunciación de palabras y de nombres propios de la “Tercera Edad”. Finalmente, un índice temático de poemas, canciones, personas, lugares y hasta monstruos.

Todo el volumen, finalmente, está enmarcado por 30 ilustraciones a color, además de boceto y de cartografías diseñadas por el propio Tolkien. Particular mención merecen las páginas del “Libro de Mazarbul” (otra creación de Tolkien), que acompañan el icónico capítulo de “El Puente de Khazad-dûm»”. Para rematar, dos mapas desplegables, dibujados por Christopher Tolkien (hijo del autor), que detallan el intrincado mundo de la Tierra Media.

Rebeliones y teogonías

Los “Cantos Tintados” se completan con El Silmarillion. Si bien es una publicación póstuma, comenzó a perfilarse antes que, inclusive, El Señor de los Anillos. Ante el éxito de El Hobbit, le pidieron una secuela a Tolkien y su bosquejo de El Silmarillion fue su primera propuesta, pero no prosperó. Entonces, optó por la saga en torno del “anillo único”. Luego, emprendió la tarea de completar este otro proyecto, pero fue su hijo Christopher quien se encargó de que viera la luz, luego del fallecimiento de su padre.

Por un lado, El Silmarillion relata la historia de tres joyas perfectas (los silmarils) creadas por los elfos, que atesoran las últimas luces de los dos árboles de la tierra de los Valar. Estas joyas son robadas por Morgoth, el primer “señor oscuro”, que las aprisiona dentro de su corona de hierro. Féanor, el elfo creador de los silmarils, se rebela contra los dioses y vuelve a la tierra media para enfrentar a su enemigo.

Por otra parte, El Silmarillion es la narración pormenorizada de la mitología en torno de la Tierra Media, es decir, su creación y el surgimiento de la “Primera Edad”, así como de sus fuerzas primordiales. En ese sentido, se constituye en una especie de “Teogonía”, similar a la de Hesíodo, pero con incontestables connotaciones del Génesis de las tradiciones judeocristianas. “Entonces hubo inquietud entre los Ainur; pero Ilúvatar los llamó y dijo: ‘Sé lo que vuestras mentes desean: que aquello que habéis visto sea en verdad, no sólo en vuestro pensamiento, sino como vosotros sois, y aun otros. Por tanto, digo ¡Eä! ¡Que sean estas cosas! Y enviaré al Vacío la Llama Imperecedera, y se convertirá en el corazón del Mundo, y el Mundo Será; y aquellos de entre vosotros que lo deseen, podrán descender a él’”.

La lengua negra

Entre los bocetos, dibujos y mapas hay 60 ilustraciones recorriendo las más de 500 páginas, que culminan con un capítulo de nombre conocido para los fanáticos del universo audiovisual de Tolkien: “De los Anillos de Poder y la Tercera Edad”. Justamente, aquí ya aparecen personajes como Elrond y Galadriel, porque “El Silmarillion” coloca a los lectores a las puertas de El Señor de los Anillos.

Los anillos de poder son forjados por el maestro elfo Celebrimbor y entregados a hombres, enanos y elfos. Pero detrás de esa obra ha estado Saurón, maestro del engaño, quien pergeña otro plan. Y otra joya. Una que lleva escrito en la lengua negra de Mordor su oscuro propósito. Pero que sólo puede leerse cuando el fuego la alcanza. “Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”.

© LA GACETA

PERFIL

John Ronald Reuel Tolkien nació en 1892 en Bloemfontein, en el Estado Libre de Orange. Fue un verdadero profesional de las letras: fue filólogo y lingüista, aunque su fama mundial se debe a su condición de escritor. Es el creador de El Hobbit, El Silmarillion y, por supuesto, El Señor de los Anillos. La trilogía llevada al cine por Peter Jackson la convirtió en una de las sagas más icónicas del séptimo arte. “El Retorno del Rey”, la última de las entregas, es además- con once Oscar en 2003- una de las películas más premiadas. Sus obras se han traducido a más de 40 idiomas. Dada su formación académica, la lengua “élfica” que se habla en sus libros es un idioma enteramente creado por él. Fue nombrado caballero del imperio británico y recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Oxford. Murió el 2 de septiembre de 1973.

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