Según Gerold, el precio del gasoil será más alto, ya que aún no refleja lo que pasa en el mercado global.
Resumen para apurados
- El consultor Daniel Gerold afirmó hoy que Argentina puede ser un actor clave en petróleo ante la aceleración de inversiones por el conflicto bélico en Medio Oriente.
- El análisis destaca que el precio local del gasoil aún no refleja la volatilidad del mercado global, mientras la inestabilidad externa posiciona al país como un destino atractivo.
- Se prevé que el ingreso de capitales consolide a la nación como proveedor energético confiable, mejorando la balanza comercial y el posicionamiento estratégico internacional.
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En la Argentina, las petroleras le han dado una tregua a los precios del combustible. El conflicto bélico en Medio Oriente trastocó el escenario global e, inevitablemente, ha causado el alza de los valores del petróleo en el planeta. Crisis es la palabra que más se escucha en los mercados internacionales. En el caso argentino, Daniel Gerold, director de G&G Consultants y uno de los consultores nacionales más reconocidos en materia energética, sostiene que hay que hablar de oportunidades. “Geopolíticamente, la Argentina tiene una ubicación clave al no estar en zona de conflicto y puede llegar a convertirse en uno de los principales jugadores globales en petróleo”, dice durante una entrevista telefónica concedida a LA GACETA antes de disertar el miércoles en el Foro Estratégico NOA IAEF que se hará en el San Pablo Country Golf & Life de Yerba Buena.
-¿Cuáles son los desafíos y las oportunidades que se les presentan a la Argentina en materia energética?
-Se le abre la oportunidad de transformarse, definitivamente, en exportador de petróleo y gas natural, un proceso en el que ganó terreno en los últimos años. Eso se está acelerando, ya que el conflicto en Medio Oriente obliga a redefinir y diversificar las fuentes de suministro de petróleo y de gas en muchas regiones del planeta. Está pasando en el sudeste asiático y también en la Unión Europea. La Argentina no está en zona de conflicto y eso la coloca frente a la oportunidad estratégica y geopolítica de ser la nación que aprovisione al mundo de petróleo. Por otro lado, los precios tan elevados del crudo pueden llegar a acelerar inversiones, que son cuantiosas. El desafío, a su vez, es sostener el esquema de reglas de juego que permitan a los inversores volcar sus capitales sin pensar que, si cambia la gestión, se modifican aquellas reglas. Entonces, si sube el petróleo para Europa y el sudeste asiático; si cambia para los Estados Unidos y para Sudamérica, la Argentina no quedará exenta de ese fenómeno global, lo que puede tornarse en el aspecto negativo del impacto y de las consecuencias económicas del conflicto bélico en Medio Oriente.
-En este cuello de botella global, ¿los inversores miran más lo que sucede en el Estrecho de Hormuz que en el yacimiento de Vaca Muerta?
-Se observan ambas cuestiones a la vez. No hay que perder de vista que por el Estrecho de Hormuz sale el 20% de la oferta diaria de petróleo y otros insumos petroquímicos. También por allí pasa el 35% de la oferta de fertilizantes, como la urea, muy usada por el agro. Eso es muy relevante. Y el cierre que, en los hechos, sucede en el estrecho, que lleva varias semanas y que se extenderá otras más, ha causado un faltante en la oferta que se extenderá en el tiempo y que, naturalmente, tendrá otro impacto más temprano que tarde.
-¿Qué impacto seguiremos viendo, si tomamos en cuenta que el campo, por ejemplo, mira el precio del gasoil y el abastecimiento de fertilizantes?
-Los precios serán más altos porque esos valores que se ajustaron hasta el momento todavía no reflejan lo que sucede en el mercado internacional. Es comprensible la incertidumbre que evidencian los factores económicos, pero también creo que habrá un impacto en varios productos, como cereales, oleaginosas, frutas y una serie de cadenas, cuya contrapartida es un mayor proceso inflacionario que se está dando en todo el mundo. A estas alturas, por la prolongación del conflicto, aun cuando parece encontrarse algún piso de tregua, tardará algunos meses normalizarse el suministro, con lo que este impacto se hará sentir en todos lados.
-¿Qué tan lejos estaba la Agentina respecto del precio internacional tanto en petróleo como en gas?
-El gas tiene otros condimentos más locales de incidencia que no están tan vinculados al precio internacional. En el caso del Noroeste Argentino, la exportación a Bolivia fue reemplazada por la provisión desde la cuenca neuquina o desde la cuenca austral argentina con un costo de transporte bastante alto que se está redefiniendo en este momento. En cambio, los combustibles sí por el vaso comunicante que existe por la exportación de petróleo. Y, en particular en lo que se refiere al sector agropecuario, el faltante de gasoil a nivel mundial es más pronunciado que en el caso argentino. Por eso se dispara el precio externo mucho más que el del petróleo, debido a la oferta y a la demanda. Para darle una idea, Australia, Vietnam o el sudeste asiático (también hay alertas en Europa) han restringido los vuelos, con el fin de que se consuma menos combustible. Hay un faltante muy agudo de suministro efectivo, más allá de los precios. En la Argentina, creo que no va a llegar al faltante si los precios se ajustan. Otro será el escenario si esos valores no se tocan. Insisto, esta es la situación en el mundo.
-¿Qué nos espera para el corto y el mediano plazo en materia energética?
-Que la producción en la Argentina siga subiendo, lo que traerá un beneficio general a la macroeconomía del país y que contribuya para que el Gobierno establezca un esquema de reducción impositiva para algunos sectores que les impacta con más fuerza el conflicto global. Creo que esto puede acelerar inversiones, por la independencia de la Argentina en materia energética, al convertirse en un proveedor de largo plazo para vastas regiones del planeta.







