Hace 4 Hs

Este 24 de marzo es especial porque además de los 50 años que se cumplen de este día nefasto, desconocido para muchos jóvenes y mayores militantes. No por no saber que se venía  un golpe; éramos conscientes de la causa y a quién y por qué lo hacían. No teníamos dudas en eso, al peronismo. No empezó de un día para el otro, porque Isabelita era esto y aquello. La fecha de inicio fue el 2 de noviembre de 1972 cuando el General Perón tocó el suelo argentino e inmediatamente quedó detenido en Ezeiza y los puentes del Riachuelo se levantaron para que la multitud no fuera a verlo; y aun así no lo pudieron lograr. “Para un argentino no hay nadie mejor que otro argentino”, resonó la frase que marcó toda una época. “A Perón no le da el cuero” había quedado muy atrás; el amor de un pueblo hacia su conductor era cierto y actual; 18 años de proscripción y mala prensa no habían sido suficientes. “Cámpora al gobierno, Perón al poder“. Había que pensar en otra estrategia; la democracia no alcanzaba  y el tiempo le jugaba en contra. Así de apurados, cuatro años después se unieron civiles y militares: los primeros pusieron el plan económico, los segundos las armas, y juntos abrazaron la ideología de la crueldad, fundaron un nuevo Estado, un gobierno de facto, el de la persecución y muerte, el terrorismo de Estado. Así el 24 de marzo a la madrugada de 1976 vino lo previsto, el golpe. Una generación diezmada, 30.000 desaparecidos, presos, cárceles clandestinas, pozos de cementerios, el horror y el terror; se condenó sin justicia previa, aunque en ese Estado funcionaba un poder, el Judicial. Voy a terminar mi carta, mi pensamiento, con el final de una reciente nota de Sandra Russo, escrita en “Pagina/12: “Los bajos instintos siempre estuvieron aquí, en lo humano. Lo que amenaza lo humano en esta gente es el momento histórico: ya perdieron todas las guerras y lo que padecemos  es un estertor. Las ultraderechas se imponen haciendo un culto del odio que la gente que integra sus propias filas no puede controlar. Mírenlos. Esto se supera con una fuerza antagonista de proporciones tremendas que reponga lo colectivo en el lugar que hoy ocupa el ego”. Mi humilde homenaje para aquellos compañeros y compañeras que conocí y a los miles que sin conocernos, con orígenes políticos diferentes pero con la misma causa, dieron la vida por la verdadera libertad que son el amor, la Igualdad y la justicia social.

Ángel Salvador Logusso                             

alogusso@hotmail.com

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