Reformas estructurales para un cambio de era

Hace 4 Hs

En una reciente entrevista concedida a LA GACETA, el economista Ricardo Arriazu afirmó que la Argentina atraviesa un cambio estructural en su economía. A su criterio, esto se evidencia en el impulso que han tomado, en los últimos años, actividades que, hasta hace poco, no existían o no contaban con el aliento de las inversiones que se precisan para su impulso. Si bien la actividad económica muestra signos de expansión, no todos los sectores resultan favorecidos por esta ola.

Energía, minería, agro e industria del Conocimientos se están convirtiendo en los ejes del nuevo modelo, de la nueva era económica nacional. Por el contrario, la industria, el comercio y la construcción, que impulsan el empleo, no gozan de la misma velocidad de recuperación.

Las reformas estructurales, que impulsa el actual gobierno nacional, tiende a facilitar la generación de nuevos puestos laborales, en un marco de equilibrio entre trabajadores activos y beneficiarios previsionales y con una menor reducción de la carga impositiva, de tal manera que la actividad privada pueda desarrollarse en un marco de reglas de juego estables y confiables.

Para que la Argentina tienda hacia un bienestar de sus habitantes, se precisan, al menos, una década de crecimiento sostenido que, según los expertos, debería circular a razón del 3% anual. La informalidad es un síntoma de la enfermedad que aún padece el país. La pobreza es la otra cara de esa misma realidad. Un tercio de la población no puede reunir los ingresos mínimos mensuales para comer y para atender sus necesidades básicas. Sin ese dinero, estimado en $ 1,2 millón mensual para una familia tipo, difícilmente pueda ascender en la pirámide socioeconómica argentina.

Arriazu, en sus declaraciones, considera que los cambios geopolíticos obligará a mirar más hacia el interior del país que hacia el Gran Buenos Aires que, históricamente, ha sido el centro de concentración de las industrias y el comercio y, por ende, de las oportunidades laborales.

En este cambio de era, las economías tienen un doble desafío. Por un lado, elaborar una estrategia productiva que tienda a reducir, paulatinamente, la alta incidencia de costos laborales, los problemas logísticos y las limitaciones de escala, un contexto desafiante en el que la competitividad depende crecientemente de mejoras de productividad, advierte un reciente informe de la Fundación Mediterránea. Por otro lado, las provincias que no son mineras, ni explotan energía tendrán que buscar la manera de reconvertir su economía. En el caso de Tucumán, la Economía del Conocimiento asoma como una alternativa de diversificación que permita un mayor despegue de la provincia. Tucumán se ubica en el “top five” de las jurisdicciones nacionales con mayor expansión de esta industria que, de acuerdo con los datos de Argencon, constituye el tercer complejo exportador del país, detrás del oleaginoso y del energético.

La provincia tiene todas las condiciones para potenciar y estar a la vanguardia. La oferta académica es múltiple en un distrito que, históricamente, ha sido el centro de la enseñanza superior no sólo de la región, sino también de otros países. Así, Tucumán puede ser parte y protagonista de las reformas estructurales en este cambio de era. Como en todos los órdenes, se requiere sinergía y mayor consenso entre sector público y privado para alentar nuevos emprendimientos y acrecentar la exportación de proyectos e ideas tecnológicas que mejoren los procesos, contribuyan a incrementar la eficiencia en otras actividad, a bajo costo, con iniciativas innovadoras.

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