Las hermanas Carranza (mellizas) tenían 18 años cuando fueron secuestradas en Córdoba durante la dictadura militar.

Casi cinco décadas después de que el terrorismo de Estado irrumpiera en una pensión de Córdoba, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró un hallazgo asombroso y, a la vez, incompleto. A partir de un solo diente recuperado en el predio “Loma del Torito”, anexo al centro clandestino La Perla, se identificó a una de las mellizas Carranza. No obstante, la genética se topó con un límite: al compartir el mismo ADN, no es posible determinar si los restos pertenecen a Cecilia María o a Adriana María.
Ante la noticia, Olga Carranza,de 88 años, una de los tres hermanos que sobreviven, decidió escribirle una carta al presidente Javier Milei. En un texto que combina la resignación con la esperanza, Olga apela al lema presidencial para reclamar recursos. “Lo que realmente nos hace libres es saber que somos respetados en todos nuestros derechos. Señor Presidente, atienda este pedido por los miles que lloran ante tumbas vacías y por mí, que todavía tengo una tumba por llenar”, escribió en la misiva.
Las mellizas tenían solo 18 años cuando fueron secuestradas en mayo de 1976. Eran estudiantes universitarias y militantes del PRT. Su familia las recuerda como jóvenes de una “alegría contagiosa” que escuchaban a Raphael en el tocadiscos de sus padres.
Sus progenitores murieron en 1994 sin respuestas; Olga les prometió que algún día llevaría los restos de sus hermanas a la tumba familiar. Hoy, esa promesa depende de que el Estado garantice las partidas presupuestarias para que el EAAF y la justicia puedan continuar con el minucioso trabajo de zarandeo de tierras que los militares intentaron ocultar con palas mecánicas y camiones.







