El humo se eleva después de un ataque reportado a los tanques de combustible de Shahran, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Teherán, Irán, el 8 de marzo de 2026. Majid Asgaripour/Agencia de Noticias de Asia Occidental vía Reuters/ABC News

Una nube oscura se cirnió ante los ojos de la comunidad en Teherán. Lejos de contener vapor de agua, estas formaciones transportaban un cóctel de sustancias tóxicas que pronto se precipitaron en forma de una precipitación de un intenso matiz azabache, anunciando que la guerra no solo amenaza las fuentes económicas, sino también el medio ambiente y la salud.
El ambiente en Irán es irrespirable. Mientras que la tensión de la contienda sofoca a los civiles, el smog y la polución causados por las ofensivas de los enemigos a complejos petroleros vician el aire, tapan el sol y dejan un intenso olor a quemado en las distintas áreas de la capital del país. Pronto un ciclo de tormentas se sumó a las preocupaciones sanitarias, con una caída de agua aceitosa que se prolongó durante este fin de semana.
El riesgo químico de los ataques
Los expertos advirtieron que la magnitud de algunos elementos nocivos liberados podría "no tener precedentes". La liberación de estas sustancias es producto de los ataques de Estados Unidos e Israel a los centros de almacenamiento de crudo iraníes. Los depósitos afectados ardieron durante varios días tras la incursión israelí del sábado, lo que pronto cumplió la advertencia de los funcionarios locales de una próxima lluvia ácida.
Las incursiones a las plantas petroleras alrededor de la capital aumentan la contaminación del oxígeno. Los incendios en refinerías pueden generar una alteración atmosférica significativa debido a la gran variedad de componentes químicos que contienen, según señalaron desde BBC News. Los fuegos masivos hicieron que los contaminantes se cernieran sobre Teherán, una ciudad de casi 10 millones de habitantes.
Componentes tóxicos en la atmósfera
Cuando la combustión del hidrocarburo es incompleta (por falta de oxígeno), se puede liberar monóxido de carbono y partículas de hollín en lugar de dióxido de carbono y agua. Los focos ígneos de petróleo también pueden liberar óxidos de azufre y nitrógeno, que pueden formar ácidos si se disuelven en el agua de lluvia, así como otros compuestos metálicos y gotitas aceitosas.
Cuatro importantes centros de refinamiento fueron atacados: los depósitos de Karaj, Shehran, Aghdasiyeh y la refinería de Teherán, según el Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (CEOBS), una organización sin fines de lucro con sede en el Reino Unido que monitorea las consecuencias ambientales de las actividades militares. Tan solo la instalación de la capital tiene capacidad para procesar unos 225.000 barriles al día.
Alertas de expertos por las lluvias en Teherán
Para que se produzca este fenómeno, las concentraciones de polvillo y gases deben ser "extremadamente altas", dijo a ABC News Charles Driscoll, profesor de ingeniería ambiental en la Universidad de Syracuse. El resultado fue un "importante incidente ambiental", según la entidad británica antes mencionada, que continúa evaluando los daños en la región.
Imágenes de Teherán muestran densas columnas de humo que cubren la capital iraní. Algunos residentes describieron una película espesa que cubría automóviles y tejados, según informó The New York Times.








