BAJO LLAVE. El recinto se abrirá el 8 o 9 de abril por la Ley de Glaciares

El ritmo frenético que los libertarios lograron imponer en el Congreso durante el verano parece haberse cortado de forma abrupta. Tras encadenar victorias legislativas de peso, como la aprobación de la reforma laboral y el acuerdo Mercosur-Unión Europea, el oficialismo ha entrado en una suerte de letargo inesperado. A pesar de contar con una mayoría consolidada gracias a bloques aliados y el respaldo de algunos gobernadores, ambas Cámaras se encuentran hoy sin agenda de sesiones previstas hasta el mes de abril.
La parálisis contrasta con las promesas del presidente Javier Milei, quien el pasado domingo, en su discurso de apertura de sesiones ordinarias, anunció el envío de “90 paquetes de reformas estructurales”. Sin embargo, hasta el momento, ninguno de esos proyectos ha ingresado por la mesa de entrada del Palacio Legislativo. La incertidumbre es tal que ni siquiera los principales referentes de La Libertad Avanza en Diputados y el Senado conocen cuáles serán los temas que la Casa Rosada definirá como prioritarios.
Ley de Glaciares
Uno de los temas más sensibles, la modificación de la Ley de Glaciares, ha quedado empantanado por cuestiones procesales y el temor a la judicialización. El oficialismo se vio obligado a convocar a audiencias públicas para los días 25 y 26 de marzo. Debido a la superposición con el feriado de Malvinas y Semana Santa, el dictamen recién podría firmarse a fin de mes, postergando cualquier debate en el recinto.
Dentro de las filas libertarias, algunos legisladores han mostrado pragmatismo al aceptar cambios en el texto original de la Ley de Glaciares. El objetivo es dotar a la norma de una claridad técnica que evite futuras disputas en los tribunales y, sobre todo, no ahuyente las inversiones extranjeras en sectores estratégicos.
Se especula con que la reforma política podría ser el primer gran paquete en aterrizar en el Congreso. El proyecto incluiría la eliminación de las PASO, mayores requisitos para la vigencia de partidos políticos y un cambio radical en el sistema de financiamiento.








