
“¡Hola Raúl querido! Te escribo para agradecerte, con todo mi corazón, lo que hiciste por mí ese horrible día de lluvia, cuando me salvaste milagrosamente la vida en la ruta 302 de Delfín Gallo. De no ser por el Niñito Dios y mi ángel de la Guarda que te hicieron parar y escuchar mis pedidos de auxilio en medio de tanta soledad, de esa noche no pasaba. Permitime, con todo respeto. que te llame papá, verdaderamente lo sos, me cansé de gritar y nadie me escuchaba y del cielo te dieron la orden. Podrías haberte ido, pero ese corazón grande que tenés te obligó a pedir ayuda y apareció una madre y entre los dos me brindaron ese calor, amor y cariño que tanta falta me hacía. Pasarán los años… ahora soy muy chiquito y por cuestión de tiempo no podré devolverte todo lo que me diste, pero a los niños Dios los escucha más, por eso le pido que te de mucha felicidad, salud y fortaleza para que sigas haciendo el bien. A mis papis verdaderos, me hubiera gustado conocerlos pero ellos no me quisieron; yo igual los perdono. Por eso, Raúl Martín Medina. te declaro mi papá del corazón y de la vida; me gustaría ir a vivir en Los Ralos, junto a tu familia. Te quiero mucho, con alma y vida; seguí luchando por mí. Te mando muchos besos y abrazos...tu hijo Raulito”.
Francisco Amable Díaz
franciscoamablediaz@gmail.com






