Quiénes son las mujeres que cuidan los sueños de Primera de los chicos de Atlético Tucumán
María Fernanda Pérez y Anahí Rubio, coordinadoras de la pensión del "Decano", relatan cómo es el desafío de acompañar el crecimiento de los juveniles: "El club pasa a ser su familia y nosotras ocupamos ese lugar de contención que el niño necesita", aseguran.
MÁS QUE FÚTBOL. Las coordinadoras de la pensión acompañan el día a día de los chicos, desde la escuela hasta los momentos de recreación en el club.
En el corazón del complejo Ojo de Agua, donde los sueños de Primera empiezan a tomar forma, hay un equipo que trabaja lejos de las luces del estadio. María Fernanda Pérez y Anahí Rubio, ambas psicólogas, son las encargadas de coordinar la pensión de Atlético Tucumán. Su tarea, que comenzó como un acompañamiento profesional, hoy se ha transformado en un sistema de contención integral que sostiene a chicos de entre 12 y 20 años que dejan sus hogares para vestir la celeste y blanca.
El proyecto nació de una necesidad latente. "Fui al club a dar una charla de ESI y noté que, al terminar, muchos chicos se acercaban a pedirme sesiones. Ahí presentamos con Anahí el proyecto para formar esta Dirección de Psicología", recuerda Fernanda. Hoy, ese espacio creció hasta convertirlas en coordinadoras generales de la pensión de los juveniles.
LAS PSICÓLOGAS. Fernanda (izquierda) y Anahí (derecha) posan junto a los coordinadores deportivos del club.
De lo profesional a lo cotidiano: ser familia a la distancia
La función de ambas trasciende el consultorio. "Nos encargamos de las actividades de la vida diaria, desde acompañarlos a la escuela o cuidarlos cuando están enfermos, hasta llevarlos a pasear. Cumplimos un rol que muchas veces no se observa desde afuera: formamos personas con valores, hábitos de higiene y convivencia", explica Pérez.
Ese trabajo diario genera un vínculo de confianza fundamental con las familias que están lejos. Anahí Rubio destaca este rol de intermediarias: "Los padres nos confían el cuidado y el día a día de sus hijos. Creamos una relación de cercanía para que ellos puedan acompañar mejor a los chicos, sabiendo que tienen en quién confiar para la comunicación y el cuidado".
Contención ante el éxito y la frustración
El fútbol es una carrera de obstáculos y las coordinadoras están presentes en cada etapa del proceso emocional. "Acompañamos tanto en la alegría de que les vaya bien como en las frustraciones, la tristeza o lo que cuesta estar lejos de la familia, los amigos y las novias", señala Rubio.
Para el club, la formación es integral y la educación no se negocia. "Los chicos están todo el año viviendo en el club. Seguimos de cerca los procesos pedagógicos porque para Atlético es fundamental que cumplan con la escuela", agrega Anahí.
La sensibilidad femenina en un mundo de hombres
Ambas coinciden en que la incorporación de mujeres en la estructura del fútbol masculino aporta una sensibilidad necesaria para el cuidado de los menores. "La figura de la mujer es muy importante porque tenemos en cuenta detalles que a veces se pasan por alto. Tenemos una manera distinta de acercarnos desde lo afectivo, de contener y de escuchar", reflexiona Rubio.
Fernanda Pérez coincide y añade que esa presencia lleva tranquilidad a los hogares de origen. "Yo creo que la paz que tienen muchos papás al dejar a sus hijos en la pensión es, justamente, observar que somos mujeres las que estamos a cargo del cuidado diario. El club pasa a ser su familia y nosotras ocupamos ese lugar de contención que el niño necesita", explica.
Por último, Anahí destaca la apertura de la institución para integrar esta mirada. "Por suerte, en el club nos hicieron nuestro lugar. Los directivos, profes y técnicos escuchan mucho nuestra palabra porque complementa el trabajo deportivo. Son opiniones diversas, pero complementarias a todo lo que se viene haciendo en el semillero", cierra.








