CAMBIOS EN EL FÚTBOL. Un nuevo mapa político se abre en AFA tras la ruptura de River.

La decisión de River Plate de abandonar el Comité Ejecutivo de la AFA generó un fuerte impacto en la política del fútbol argentino y abrió un nuevo escenario dentro de la estructura dirigencial. El club de Núñez comunicó su salida del órgano de gobierno tras cuestionar los mecanismos de toma de decisiones dentro de la Asociación del Fútbol Argentino.
El movimiento del “Millonario” podría no quedar aislado. En los últimos días comenzaron a surgir versiones sobre otras instituciones que analizan adoptar una postura similar para expresar su disconformidad con la conducción de Claudio Tapia. Entre los clubes que evalúan esa posibilidad aparecen Racing y Talleres, que también mostraron diferencias con algunas decisiones recientes del organismo.
El malestar interno se profundizó tras la forma en que se resolvió el paro del fútbol argentino durante el fin de semana. Esa medida, impulsada como respaldo político a Tapia en medio de su conflicto judicial, generó incomodidad en varios dirigentes que consideran que el proceso de decisión dentro de la AFA carece de transparencia y previsibilidad.
En ese contexto también aparecen otros actores que históricamente mostraron distancia con la conducción actual. Estudiantes, encabezado por Juan Sebastián Verón, mantiene desde hace tiempo una postura crítica hacia la dirigencia que conduce el fútbol argentino. Talleres, con Andrés Fassi como presidente, también protagonizó en distintos momentos enfrentamientos con la cúpula de la AFA, aunque en el último tiempo había bajado el tono de la confrontación.
Un escenario político que empieza a reacomodarse
El impacto de la salida de River obligó a la dirigencia de la AFA a seguir de cerca los movimientos del resto de los clubes. Mientras Boca, Independiente y San Lorenzo mantienen posiciones más cercanas a la neutralidad o al pragmatismo institucional, el apoyo de las instituciones más pequeñas continúa siendo el principal sostén político del modelo de gestión de Tapia. Sin embargo, la aparición de nuevos focos de disidencia podría modificar el equilibrio interno y abrir un escenario de mayor tensión dentro del fútbol argentino.







