Yerbateros en alerta.

La crisis de la yerba mate sumó este martes un nuevo capítulo de fuerte tensión política. El productor Hugo Sand calificó la desregulación del sector impulsada por el presidente Javier Milei como “un proyecto de muerte” y responsabilizó directamente al Gobierno nacional por el deterioro económico que atraviesan miles de pequeños productores.
En declaraciones al programa radial “6 en punto”, Sand sostuvo que la situación actual “es un problema político” y no meramente económico. Según afirmó, el conflicto se profundizó tras la modificación del marco legal que regía la actividad, particularmente la ley de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo que regulaba precios y condiciones de comercialización.
“Se destruyó el marco legal”
“Esto lo ha generado la irresponsabilidad del presidente de la República al destruir el marco legal que teníamos”, expresó Sand, en referencia a las desregulaciones implementadas por decreto en el área económica que conduce Federico Sturzenegger.
El productor explicó que la eliminación de herramientas regulatorias dejó al sector en una posición de extrema vulnerabilidad frente a la concentración del mercado. “Somos alrededor de 13.000 pequeños productores y 15.000 familias que cosechan artesanalmente la yerba mate. Del otro lado hay dos grandes empresas que concentran más del 50% del mercado. Es un oligopsonio”, detalló.
En ese sentido, cuestionó la idea de libre negociación en un escenario de fuerte asimetría: “Pretender que un pequeño productor vaya a negociar el precio con estos monstruos es irreal, es imposible”.
Pérdida millonaria y caída de ingresos
Sand también puso números al impacto económico del primer año de gestión libertaria. Señaló que el precio por kilo de hoja verde comenzó en 300 pesos y terminó en 150, lo que implicó una pérdida estimada de 200 pesos por kilo para el productor.
“Si multiplico esos 200 pesos por los 1.000 millones de kilos cosechados en el año, estamos hablando de 200.000 millones de pesos que no ingresaron al sector productivo”, aseguró.
Según su diagnóstico, esta situación está provocando un proceso de transferencia de tierras: “Las chacras van pasando de mano, se pierden los propietarios originarios”.
Advertencia ambiental y social
El productor fue más allá y planteó una lectura estructural del conflicto. “No vienen solo por la materia prima. Vienen por la tierra, por el agua del acuífero guaraní, por la selva misionera y por toda nuestra estructura cultural”, afirmó.
También alertó sobre los posibles riesgos ambientales y sanitarios derivados de un modelo de mecanización intensiva con mayor uso de paquetes tecnológicos y agroquímicos. “No me vengan después con malformaciones, leucemias, cánceres o extinción de biodiversidad. Todo esto es un proyecto de muerte. Y lo encara el presidente de la República”, concluyó.
La crisis yerbatera se consolida así como uno de los focos de conflicto más sensibles del NEA, donde la cadena productiva involucra a miles de familias y constituye un pilar económico y cultural de la región.







