Cartas de lectores: Guerras mundiales

Hace 6 Hs

Venezuela, Irán, Estados Unidos (guerra civil), Cuba, Gaza, Groenlandia, Rusia, Ucrania, etc., son episodios de una guerra imperialista mundial, donde está en juego la sobrevivencia de la humanidad. Estados Unidos a partir de instalar, en el país de Simón Bolívar, un protectorado de facto, estableció una plataforma para declarar la guerra a América Latina. ¿Razones? Extraerla de la influencia de China. Aprendió, en el “terreno”, de sus malas experiencias de incursionar e instalar tropas propias en las guerras de Irak (2003-2011) y Afganistán (2001-2021), donde desmanteló y fisuró los ejércitos y aparatos estatales de aquellos países. Los “motivos” de aquellas incursiones fueron la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Saddam Hussein y combatir a los terroristas de Al Qaeda -responsables de los ataques del 11-S- y al régimen talibán que los había acogido. Prefiere, ahora, realizarlo en acuerdos con las fuerzas existentes, es decir con la cliques estatales como es el caso de madurismo en Venezuela o como en el pasado reciente con la Unión Soviética y China, donde el “tránsito” al capitalismo fue ejecutado por las burocracias de los partidos comunistas en los territorios de Rusia y de China, escenarios de una enorme colonización por parte del capital. Trump, sin embargo, titubea, a pesar de haber desplegado una flota en la boca del golfo Pérsico, como ocurre en el Caribe, por la existencia de una rebelión popular en Irán impulsada por los comerciantes de los bazares y de negociaciones con el corazón del estado iraní, representado en la guardia revolucionaria. Se incorpora, en este contexto, el reclamo de anexar Groenlandia por parte de Trump, poniendo, en primer plano, la disputa con la Unión Europea y la preparación de una guerra contra China. ¿Razones de los conflictos? Los minerales críticos, en tierras raras livianas y pesadas, son las materias primas para la infraestructura digital global. No fue difícil, en el pasado, caracterizar las causas de la Segunda Guerra Mundial (la rivalidad entre los imperios coloniales pobres y ricos: Gran Bretaña y Francia, e imperialistas atrasados como Alemania e Italia), como, también, la contradicción económica más fuerte, que condujo a la primera guerra (la rivalidad entre el Reino Unido y Alemania y el surgimiento de los EE.UU. como principal potencia capitalista e imperialista mundial). La política americana con relación a Japón, en la segunda guerra, fue  ambigua, y lo mismo podría decirse con relación a la Alemania hitleriana, lo que desmintió la visión ideológica retrospectiva de una guerra de la “democracia versus fascismo”. Hubo, como ahora, varios episodios “aislados” que nadie hubiera pensado que llevaban a la guerra: las tentativas alemanas de revisar la Paz de Versalles en el final de la primera guerra; la tolerancia con la invasión japonesa a Manchuria (1931); invasión italiana de Etiopía (1935); la política de “no intervención” en la guerra civil española de 1936-1939 y la Conferencia de Munich de 1938 (Alemania, Italia, Gran Bretaña, Francia) y su consecuencia inmediata, el desmembramiento de Checoslovaquia por la Alemania nazi (invasión de los Sudetes). La Segunda Guerra, además, fue simultáneamente un conflicto interimperialista y contrarrevolucionario en que la destrucción de la URSS apuntaba a interrumpir el proceso revolucionario iniciado en 1917.  El llamado “sueño americano” y los “años dorados del capitalismo”, en Estados Unidos y Europa -desde el plan Marshall hasta la recesión de 1973-1975- junto a la restauración de capitalismo en los ex países “comunistas”- fines de 1980 y 1990- sirvieron para conciliar asperezas y contradicciones en el marco del denominado “derecho internacional”. El sistema, hoy, no resuelve sus contradicciones sino a través de  la guerra. Busca una nueva reconfiguración del mundo como en las anteriores guerras mundiales. Los fundamentos de la potencia imperialista americana, que tienen una envergadura mundial, a diferencia del pasado, hoy son una expresión de su descomposición final y de una tentativa de dictadura civil y facismo. Las dos guerras mundiales dieron lugar, también, al surgimiento de revoluciones y procesos revolucionarios en Europa. Hoy rodamos hacia un tercer abismo y hay que impedirlo.

Pedro Pablo Verasaluse  

pedropabloverasaluse@gmail.com

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