Petróleo y gas en alza: cómo afecta a Argentina la guerra en Medio Oriente

“Estamos ante la crisis más grave del siglo XXI”, afirmó el ingeniero Daniel Gerold, especialista en mercado petrolero.

Petróleo y gas en alza: cómo afecta a Argentina la guerra en Medio Oriente
Hace 2 Hs

La escalada bélica en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales y encendió una señal de alerta en la economía global. Tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del crudo se disparó y los analistas advierten que el impacto podría sentirse con fuerza en la Argentina.

“Estamos ante la crisis más grave del siglo XXI”, afirmó el ingeniero Daniel Gerold, especialista en mercado petrolero, al analizar la magnitud del conflicto.

El petróleo se dispara: cuánto suben el Brent y el WTI

Este mediodía, el barril de Brent trepaba 8% hasta los u$s79, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzaba 7,6% hasta los u$s71,50.

En apenas dos semanas, el valor del barril ya acumula un alza de entre 25% y 30%, reflejando la preocupación del mercado por posibles interrupciones en el suministro global.

Uno de los focos críticos es el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del GNL (gas natural licuado) que se comercializa en el mundo. Cualquier interrupción en ese corredor estratégico puede tensionar aún más los precios.

Impacto en Argentina: más dólares, pero también más inflación

El shock externo tiene un doble efecto sobre la economía argentina.

Por un lado, hay una mejora directa en la balanza comercial energética. Según el especialista Daniel Dreizzen, por cada u$s10 que sube el barril, la Argentina obtiene unos u$s1.300 millones adicionales en su saldo comercial anual.

En un país necesitado de divisas, ese flujo extra representa un alivio. Más exportaciones energéticas implican mayor ingreso de dólares y fortalecimiento de las reservas.

Sin embargo, la suba del gas juega en contra. El encarecimiento del GNL importado —clave para cubrir picos de demanda— incrementa los costos. Aun así, el balance neto sigue siendo positivo, especialmente en un momento de menor estacionalidad en el consumo de gas.

Efecto de segunda vuelta: el golpe a la economía real

Más allá del ingreso extra por exportaciones, el problema central es cuánto tiempo se extienda la crisis.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló de un posible plazo de cuatro semanas. Pero si el conflicto se prolonga, los efectos negativos podrían profundizarse.

El encarecimiento del crudo no se queda en los mercados financieros. En Argentina, donde el transporte de cargas depende mayoritariamente del camión, cualquier aumento del gasoil impacta de lleno en los costos logísticos y productivos.

El traslado a precios es casi inevitable:

Sube el costo del transporte

Aumentan los precios mayoristas

Se presiona la inflación

Se deteriora la competitividad

En una economía frágil y con alta inercia inflacionaria, los shocks externos suelen amplificarse con rapidez.

La paradoja argentina: Vaca Muerta como oportunidad

Sin embargo, el caso argentino tiene una particularidad estructural: el desarrollo de Vaca Muerta.

Con precios internacionales elevados, los proyectos no convencionales ganan rentabilidad y atractivo para la inversión. Eso podría acelerar desembolsos y exportaciones, especialmente para compañías como YPF.

Aquí aparece la paradoja:

Un petróleo caro complica el día a día por mayores costos e inflación.

Pero al mismo tiempo mejora la ecuación económica del sector energético y garantiza más dólares.

La clave estará en la duración del conflicto y en la capacidad del Gobierno para administrar el impacto interno sin frenar el impulso exportador.

Oportunidad y riesgo en un mismo escenario

La crisis en Medio Oriente abre una ventana de ingresos extraordinarios para la Argentina vía exportaciones de petróleo. Pero también expone a la economía a un nuevo shock inflacionario.

Si la tensión se mantiene acotada en el tiempo, el balance podría ser favorable. Si se prolonga, el efecto dominó sobre precios, costos y actividad podría neutralizar el beneficio externo.

En un país donde cada dólar cuenta y cada punto de inflación duele, el precio del petróleo vuelve a ser un factor decisivo.

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