
Durante su mensaje anual ante la Legislatura de Tucumán, el gobernador Osvaldo Jaldo ubicó a la seguridad como el pilar fundamental de su administración y se apoyó en las estadísticas oficiales para marcar un pronunciado descenso en la criminalidad.
"Al llegar al gobierno hemos tomado a la seguridad como un área estratégica. Durante el 2025 se registró una mejora sustancial en los índices: hubo un descenso del 32% en los homicidios dolosos, encontrándonos en un 22% por debajo de la media nacional", dijo el mandatario y aclaró que estos datos están certificados por la Dirección Nacional de Estadística Criminal.
En esa misma línea, el titular del Ejecutivo provincial detalló que los delitos contra la propiedad se redujeron un 17%, destacando una baja del 25% en robos agravados y una fuerte caída del 40% en la sustracción de motocicletas. Lejos de quedarse solo en las planillas, Jaldo aprovechó este tramo para pedir un aplauso cerrado a los uniformados: "Estos no son meros números. Detrás de cada indicador hay un Estado presente y miles de hombres y mujeres que todos los días salen a cuidar a los tucumanos. Este gobierno sabe que no hay política de seguridad posible sin el respaldo, el cuidado y la profesionalización de quienes están en la primera línea".
El combate al narcotráfico y a la criminalidad organizada fue otro de los puntos más enérgicos del balance. El gobernador aseguró que la lucha contra los delitos complejos "alcanzó niveles históricos en el 2025 con cifras sin precedentes en secuestro de sustancias tóxicas, procedimientos llevados a cabo y personas detenidas".
Además, reveló que estas acciones permitieron golpear la economía informal, previniendo una evasión impositiva que estimó en un monto superior a los $40.000 millones durante el último año.
Para lograr estos resultados, Jaldo destacó la consolidación del Operativo Lapacho como una herramienta indispensable en el norte de la provincia. En este contexto, hizo un reconocimiento especial al trabajo articulado con las fuerzas federales (Gendarmería, Policía Federal y PSA), afirmando que junto a la policía provincial "llevan adelante tamaña responsabilidad de cubrir mayoritariamente nuestra frontera norte".
En cuanto a la modernización de las fuerzas, el mandatario precisó que se invirtió fuertemente en tecnología, "destinando el 46% del presupuesto de seguridad al mantenimiento del parque automotor y a la adquisición de pistolas 9 mm, dispositivos Taser 7, armas menos letales Byrna, drones y sistemas de comunicación digital". A esto le sumó la implementación del programa "Cabinas de seguridad", con 154 puntos físicos ya instalados en zonas críticas del Gran San Miguel de Tucumán.
A pesar de los avances y la inversión en equipamiento, Jaldo hizo lugar para la autocrítica respecto a la infraestructura de las comisarías, un reclamo histórico en la provincia. "Somos conscientes de que deben mejorarse los espacios donde nuestras fuerzas de seguridad prestan servicio y que aún hoy no están en condiciones", admitió públicamente ante los legisladores.
Finalmente, el discurso abordó una de las problemáticas estructurales más urgentes: la crisis penitenciaria. El gobernador celebró que recientemente "se inauguró la segunda etapa del complejo penitenciario Benjamín Paz, que incorporó 700 plazas adicionales", aliviando la sobrepoblación.
Asimismo, destacó que la construcción de la nueva Alcaidía de Las Talitas ya alcanzó un avance de obra superior al 60%.
Para sostener este crecimiento en el sistema de encierro de cara al 2026, Jaldo adelantó que se continuará invirtiendo en infraestructura y profesionalización del personal. "Nuestro objetivo es llevar mayor tranquilidad a los vecinos y paz social en toda la provincia de Tucumán", concluyó en este bloque de su discurso.







